Autismo y pirotecnia: "Algunas familias festejan, otras se recluyen en habitaciones"

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En Tucumán existen alrededor de 10 mil habitantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Cada vez más municipios toman medidas de restricción en la venta de pirotecnia sonora para resguardar a quienes viven con esta condición.

Para las familias con integrantes diagnosticados con TEA las fiestas no son fáciles de sobrellevar. Imagen ilustrativa




Desde hace poco más de un año, la fundación Autismo y Discapacidad Tucumán impulsó una  campaña junto a otras organizaciones para que en los municipios tucumanos se sancionen ordenanzas municipales de “pirotecnia cero”. Concientización, información y sensibilización fueron fundamentales para que diferentes municipios de la provincia comiencen a restringir la venta.

La campaña se inició como un movimiento nacional impulsado por un grupo de padres cuyos hijos fueron diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Algunas provincias, entre las que se encuentra Tucumán, se adhirieron a la iniciativa. 

“Se comprobó que los chicos con autismo tienen hipersensibilidad sensorial, por esto, escuchan aproximadamente a 140 decibeles, cuando una persona no diagnosticada escucha a 70 o 90”, explica la presidenta de la Fundación, Celia Gerardi a eltucumano.com.

Las personas con autismo no pueden procesar toda la información que recibe de un entorno porque no cuentan con 'filtros' para la selección y una jerarquización adecuada. Por esto, los estímulos se presentan de manera conjunta y llegan a atormentarlos. 

“Les genera aturdimiento, crisis de ansiedad, angustia que puede generar que se autolesionen, lesionen a otros o incluso lleguen a escaparse de la casa”, añade.

Desde la fundación celebran las medidas que se comenzaron a tomar en algunos municipios de la provincia como Tafí Viejo, Monteros, Bella Vista y Simoca. “Con la campaña de concientización se pudo llegar a sectores políticos que comenzaron a tomar cartas en el asunto, vemos un gran avance y madurez social. Antes era tomado a mal, incluso hemos recibido agravios”, recuerda.

Pero los niños con autismo no son los únicos que padecen el aturdimiento: “en algunos municipios se está pidiendo que, en caso de que se use pirotecnia sonora, no supere los 70 decibeles para que no sobrepase un rango que pueda también a adultos mayores, a personas con afecciones neurológicas, en la audición y también a las mascotas”, enumera Gerardi.


Responsabilidad social
 
En la provincia existen alrededor de 10 mil habitantes de la provincia con TEA. Si bien para muchas familias es un momento de algarabía y festejo, para otras familias es una situación de mucha angustia donde no se pueden disfrutar las fiestas. "Mientras algunas familias festejan, otras se recluyen en habitaciones, sobremedicando a sus niños para poderlos tranquilizar.  No pedimos la prohibición de la pirotecnia lumínica, pero sí de la sonora”, remarca.

Según las cifras que manejan desde la fundación, 1 de cada 59 chicos es diagnosticado con autismo a nivel nacional. Además, en Argentina, en una población de 42 millones se calcula que 770 mil personas viven con autismo. “La gente va tomando cada vez más conciencia, se siente responsables del bienestar del otro. Lo que queremos es una sociedad inclusiva, tolerante a lo diverso. No queremos que mientras unos festejan otros vivan momentos de zozobra y angustia”, subraya y añade que no  sólo se viven estas situaciones en celebraciones de fin de año, sino también en fiestas patronales, casamientos y cumpleaños de 15 que se celebra con estruendos.

"El autismo es una discapacidad, se nace se crece y se muere con autismo. Depende de toda la colaboración de la sociedad en su conjunto y de un servicio de apoyo para que esa persona pueda llevar a cabo una vida lo más adaptable posible para enfrentar los desafíos del día a día", concluye Gerardi.


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