Campaña histórica, pero con sabor amargo sobre el final. Atlético volvió a ser Atlético, pero se quedó a las puertas de América. A brindar por El Decano, por San Pusineri, por los ídolos y por el Pueblo Decano, que está de pie y recuperó la Fe.
(Foto: Eliana Obregn, Télam)
"Hace diez partidos que no ganamos las segundas pelotas", les reclama Lucas Pusineri a sus jugadores promediando el primer tiempo en Florencio Varela, donde Atlético Tucumán cayó 3-1 y se quedó sin chances de disputar la Copa Sudamericana: El Deca hizo una campaña histórica, peleó el campeonato hasta la penúltima fecha pero se quedó sin la frutilla, sin el broche de oro.
Mastica bronca por estas horas el Pueblo Decano. Sonríe porque el final de temporada lo encontró peleando el torneo, lejos de la zona roja, pero los puntos perdidos dejan un sinsabor en la boca, esa sensación de que este Decano estaba para mucho más. Porque Atlético volvió a ser Atlético de la mano de San Pusineri, pero se quedó sin nafta en la recta final y el desenlace deja en este último tramo gusto a poco a pesar de la campaña histórica.
Las primeras quince fechas, apenas le marcaron seis goles al Gigante del Norte. Pero en las doce finales le marcaron diecisiete, y en la pérdida de esa solidez defensiva comienza a explicarse el declive final que terminará con Atlético entre el cuarto o el sexto lugar, dependiendo de resultados que poco importan por 25 de Mayo y Chile. Quedará la sangre en el ojo de aquel penal en la Bombonera, el dolor bajo el sol de Paraná, y la eterna sensación de que este equipo merecía más.
La muralla defensiva de Atlético se cayó en la recta final, y poco sorprendió ver a Lampe estático ante la bomba de Uvita (¡qué apodo!) Fernández. El 1 fue una de las figuras del Deca, pero es ineludible su responsabilidad en la ilusión que se escapó tras aquel error en los minutos iniciales ante Racing. Ojalá que se quede defendiendo el arco de Atlético, demostró toda su jerarquía a pesar de protagonizar aquella jugada fatídica.
A lo largo de la temporada, este Decano de San Pusineri ha demostrado ser un equipo corajudo, guapo, que va a buscar aún con todo el viento en contra. Tras la roja a Capasso, aparecieron los viejos atrás y los pibes arriba para cargarse a los hombros todas las esperanzas del Pueblo Decano, con el goleador y figura Carrera afuera y un Pereyra que fue determinante pero fue perdiendo brillo y liderazgo.
El Bebe Acosta es una bestia. Ya jugó de todo con la Celeste y Blanca, y hoy le sumó pararse como 6. Con sus pelotazos largos, puso al equipo a jugar en campo contrario aún en desventaja. Aquel 8 incansable se recibió de 5 sabio esta campaña y terminó en la cueva, con la cabeza levantada y la cinta en el brazo. Una foto, una estampa, un prócer Decano que va camino a ser leyenda y merece conseguir eternos laureles.
A su lado, la muralla. Bruno Bianchi, el gran 2, el central imperial. Vayan todos para arriba, que al 9 de ellos y a todos los que se vengan al ataque los aguanta Bruno solito. Mejoró a Capasso, de enorme campaña a pesar de la roja, y fue el garante de la solidez defensiva. Voz de mando, tras la derrota pidió "que todo esto no sea en vano, hay que seguir por el mismo camino".
El Picante Coronel y El Maestro Puch se encargaron de complicar ellos solitos a la defensa de Defensa y volver a poner al Deca en partido: el rugbier presionó y ganó y asistió al 37, que se metió al área y fue derrivado por uno de sus marcadores. Buena conexión de los juveniles, El Picante que se las arregló sólo para generarse sus propias chances, y el 9 de Selección que cada vez que entra demuestra que sabe y que puede y se ilusiona El Pueblo Decano con un futuro Celeste y Blanco.
El 37 fusiló a Unsain y El Deca lo empató con 10. Lo gritaste con el alma, te ilusionaste con la remontada histórica, con volver a las Noches de Copas en el José Fierro que tanto te gustan, esas en las que brilla más la Celeste y Blanca cuando la ven por Fox. Pero no será, no el año que viene. Nunca es justa la felicidad, y Atlético volvió a quedarse con las manos vacías. Otra vez Uvita Fernández y Domínguez sepultaron las esperanzas del Deca.
Pitazo final, dolor en el alma y a pensar en lo que viene. Pero con la frente bien en alto, eh. Todos lo daban por muerto al Decano, primer candidato a perder la categoría. Hasta que apareció ÉL. San Pusineri, señoras y señores. El primer Santo Celeste y Blanco, el hombre de la estampita de la abuela, es de la Fe en San Roque, el que le devolvió la Fe al Pueblo Decano. El hombre que hizo El Milagro, el que Resucitó a Atlético y lo llevó a pelear bien alto, convirtió el agua en vino, trajo de vuelta la alegría y Tomemo somo Atlético.
San Pusineri, el que hizo que todos los porteños se caguen miedo, los aplastó ver al Gigante, al Gigante del Norte de pie, pisando fuerte y firme, con el Monumental explotando, con la fiesta más grande del Norte, con el humo y las banderas y una fortaleza donde ahora sí, otra vez, vienen todos y hasta al más valiente le tiemblan las patitas cuando ruge el José Fierro.
Tomemo somo Atlético, que cuando todos pensaban que El Deca se iba El Deca pisó fuerte, carajo. Acá estamos. Vengan si se animan. No será El Deca de América en 2023, pero ya sabe cuál es el camino para volver a pelear el campeonato, porque hasta se gritó que "para ser campeón hoy hay que ganar" en 25 de Mayo y Chile. “Gracias a los jugadores loe huevos que ponen para ser campeón”, esa también. A no olvidarse, que no nos mareen estos golpes.
Tomemo somo Atlético, porque El Deca está de pie, la familia Decana está unida, y El Gigante del Norte quiere más. A sellar urgente la continuidad de San Pusineri que el Pueblo Decano quiere revancha, sabe que se merece bellos milagros y ocurrirán. Volvió la Fe y volvió a flamear bien alto la Celeste y Blanca, la primera del país. Con San Pusineri en el banco, los próceres como Acosta y Bianchi en cancha, los jugadores dejando la piel y todo Atlético empujando para el mismo lado, el milagro final es posible. Ese sueño de gritar campeón ya va a llegar, ya va a llegar...