ANÁLISIS DECANO

El Deca puntero, el cielo Celeste y Blanco y la Fe inimitable

El legado de San Pusineri será eterno. Con un Ramiro Carrera estelar y Mateo Coronel muy picante, Atlético Tucumán le ganó a Platense y recuperó la punta.

05 Oct 2022 - 09:07

Ramiro Carrera mira al cielo y agradece. (Foto: Atlético Tucumán)

Ramiro Carrera se pone de rodillas en el verde césped del José Fierro, mira al cielo y agradece. El Pueblo Decano le agradece a él. El cielo que mira Carrera es Celeste y Blanco. La punta es Celeste y Blanca. La fiesta también. Apenas pasado el minuto de juego, el 23 recibió en el borde del área, arqueó el cuerpo y remató de derecha para vencer a Ledesma y poner en ventaja a Atlético Tucumán. Ramiro corazón es la gran figura del Deca puntero, el As de Espadas de San Pusineri, de la ilusión Decana, de la Fe inimitable.

Toda la presión, toda la tensión, se evaporó en el infierno Decano al minuto del partido con el golazo de Ramiro Carrera. Tras La Batalla de Paraná, Atlético Tucumán salió al José Fierro obligado a vencer al duro Platense, del siempre respetado Soldado Omar De Felippe. El 23 se cargó la mochila al hombro y cual Michael Jordan condujo al Decano a la victoria más urgente y necesaria. Con su asistencia a Mateo Coronel en el 2-1 terminó por coronar una actuación realmente consagratoria.

Solo bajo el manto de San Pusineri el milagro es posible: fueron días de angustia para el Pueblo Decano tras la caída inesperada ante Patronato, que significó perder la punta a manos del poderoso Boca. Fueron pocos días, pero le sobró a la prensa porteña para soñar con una definición mano a mano entre los Xeneizes y Racing. Les dolerá una fecha más. Fue tal el nerviosismo que la previa se hizo larga entre latas y latas por la Laprida, y más de uno escuchó la explosión por el gol desde afuera o subiendo las escaleras de la platea.

Con el 1-0 casi desde el vestuario, El Deca se aplomó y mostró por minutos su mejor versión. Cediendo un poco de espacios, sí, pero agazapado para meter, correr y morder, para presionar y presionar y para recuperar y atacar y atacar. El manual de estilo de la Revolución Pusineri: el cuchillo entre los dientes, el buen pie del trinomio Acosta - Carrera - Pereyra y flechas profundas en ataque. El propio Pereyra le puso tiza al botín zurdo en un delicioso tiro libre que mereció ser el 2-1.

Como muy pocas veces en el torneo, la defensa Decana durmió la siesta y cayó como un baldazo el empate de Platense. La pelota cruzó dos veces el área y ni Lampe ni los defensores reaccionaron para alejar el peligro. Se extraña a Capasso que mejora al gran Bruno Bianchi y viceversa. Pero hay algo en el aire, por eso con el pecho henchido y la garganta en llamas cantás que esta noche El Deca no puede perder. Y las pelotas que va a perder.

Otra vez la receta conocida y efectiva: recuperación y ataque veloz. La pelota le quedó servida a Ramiro Carrera en la mitad de cancha, y el As de Espadas de San Pusineri, el goleador del puntero, el box-to-box que juega de todo y está en todos lados, le puso tremendo pase a Mateo Coronel en posición de once. Se para la platea, se entusiasma la Laprida, la tiene el más picante y algo está por pasar.

El 37 Decano está en llamas. Enganche de lujo, top, para dejar desairado a su marcador que pasó de largo y casi termina en la Chile. Definición premium para dejar sin chances a Ledesma, sútil, con clase. Cuatro toques del Coronel de la esperanza Celeste y Blanca, el de los goles y golazos importantes acá y allá, el que se vistió de héroe en la recta final del torneo, el que pone a bailar a todo el Pueblo Decano.

En el inicio del complemento, el As de Espadas intentó liderar al Decano a la victoria hasta que sus piernas no dieron más. Tras la lesión en Paraná, tras las lágrimas en el banco que hicieron llorar a todos los Decanos, el 23 volvió, puso la cara, puso la magia, se cargó al Gigante del Norte al hombro, con un gol y una asistencia para demostrar toda su jerarquía. Merecida ovación. "Esta gente está loca", dijo tras el partido. Vos estás loco, Ramiro. Ellos son Decanos, tiene un sueño y una Fe inimitable.

Todo el segundo tiempo, Atlético apretó los dientes y resistió con aguante. El VAR revisó un posible penal y qué ganas de cobrarlo tenía Echenique, si revisó varias veces cuando en la jugada no se veía nada de nada. Un cabezazo de Pereyra se estrelló en el travesaño... ¡¡¡De Lampe!!! Aguante corazón, aguante. Un lateral al área se le escapó al arquero, pero tranquilos, que de este lado están San Pusineri, su estampita, San Roque y la ilusión de todo el Pueblo Decano.

Pitazo final, locura total en 25 de Mayo y Chile. Viejo y glorioso Decano de corazón sin igual, la banda te lo agradece y te alienta hasta el final. Los jugadores se abrazan y hasta poguean en pleno campo de juego, vos te abrazás con cualquiera en la tribuna. Gracias a los jugadores los huevos que ponen para ser campeón, eso no se olvida lo dice la hinchada con el corazón. Ese hit no suena a menos que el momento sea sagrado, que eso que se siente vaya a durar para siempre.

Idilio eterno, emociones que van a quedar marcadas a fuego para siempre, noches de golazos y actuaciones estelares como las de Ramiro Carrera, el As de Espadas, o Mateo Coronel y su gambeta loca. San Pusineri vino a dejar un legado, y está haciendo historia, está escribiendo la gran historia que nunca se escribió en Tucumán. Mañana a esperar que Gimnasia sea un Lobo feroz. Seguro mañana vas a ser más tripero que los mellizos y vas a tener más rulos que Gorosito. Y está bien.

Una vez más el Pueblo Decano deja el templo sonriente, emocionado, en una danza interminable. Arriba los corazones, arriba de todos El Deca puntero, y Tomemo somo Atlético que si mañana ruge El Lobo, El Decano mirará a todos desde arriba en soledad. Se viene un fin de semana largo, la lluvia que prometieron nunca llegó y el cielo se pintó de Celeste y Blanco. El mismo cielo que Carrera mira y agradece, y el Pueblo Decano sueña y le agradece a él.




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