ANÁLISIS DECANO

La Batalla de San Lorenzo: los Granaderos de San Pusineri y la patriada Celeste y Blanca

Atlético Tucumán ganaba con una bomba de Ramiro Carrera, pero se lo empataron al minuto y sobre la hora lo salvó Lampe: tras el Lamento Boliviano, fue soldado heroico. El Decano suma, resiste ante la embestida porteña, por ahora sigue puntero y Leito baila la batidora al calor de la Revolución de San Pusineri.

10 Sep 2022 - 22:36

Ramiro Carrera festeja el 1-0 oarcial. (Foto: Fotobaires)

La Batalla de San Lorenzo fue la única que libró el General José de San Martín en territorio argentino, y es un combate clave en el camino de la lucha independentista y la emancipación latinoamericana. La Batalla de San Lorenzo fue una de las más duras que debió librar San Pusineri, el primer Santo Celeste y Blanco, junto a sus Granaderos Decanos. Un partido friccionado ante un rival rockero que sabe lo que hace, que se abrió con una bomba de Carrera pero se cerró al minuto. Sobre la hora, Lampe puso el pecho, se redimió, fue soldado heroico, y salvó un empate valioso en el largo camino a la liberación del Pueblo Decano.

Sábado soleado en Tucumán, previa larga desde el mediodía, cervezas al sol y la más maravillosa música que suena a lo largo y ancho de nuestra provincia y más allá. Ni la derrota en La Bombonera o el empate ante Banfield le hacen cosquillas a la ilusión del Pueblo Decano, que se prende frente a los televisores en la ciudad que se paraliza cuando juega El Decano, y laten bien arriba los corazones Celestes y Blancos cuando el reloj marca la hora señalada. A jugar.

Atlético y San Lorenzo no se sacan ventajas bajo el sol del Bajo Flores cuando en la primera de peligro la pelota se le escurre entre las manos a Carlos Lampe, se le escapa entre las piernas y el gol de Andrés Vombergar cae como una bomba a la ilusión Decana. Lamento Boliviano en homenaje a Marciano Cantero, pero se vuelve a erigir La Muralla Verde cuando el VAR advierte un roce del capitán Gattoni que deja fuera de juego al bombardero azul y rojo. Offside. Aire.

El Bebe Acosta se para en el círculo central, toma la bandera, pone la pelota bajo la suela y hace jugar a sus compañeros. Con pelotazos largos y cruzados para los laterales, busca atacar la espalda de los carrileros de San Lorenzo. El equipo de Rubén Darío Insúa y su melena José Cuervo tiene vértigo rockero en el frente de ataque, pero Garay controla al perrito malvado y el partido se hace trabado. Sólo lo puede romper una fantasía, y acá la magia la pone el 23, como Jordan: Ramiro Carrera encuentra el hueco, asiste entre líneas a Ramiro Ruiz Rodríguez, pero Augusto gana la Batalla y no llega el grito de la Triple R.

Sobre la hora, más magia: la sacó desde abajo El Deca, la cocinó a fuego lento, con paciencia oriental. Cuando el toque y toque de los de San Pusineri cruzó mitad de cancha, fue otra vez el 23 el que aceleró para encontrar a Garay abierto por derecha, para que el lateral mande centro rasante, Lotti luche y gane y asista a Ramiro Carrera. Dos toques: control y misil. Bomba y ángulo. Golazo del goleador de Atlético, El Gordo todoterreno que mete y juega y hace goles y qué golazos que hace y gritalo que con este gol El Deca saca pecho en La Batalla de San Lorenzo y es puntero.

Pero nunca es justa la felicidad. San Lorenzo saca del medio y también con paciencia y ese vértigo rockero de los pibes del Gallego empata al minuto. Centro desde la izquierda, Bareiro le gana fácil a los centrales que nunca fallan pero fallaron justo en ese centro, y el toque sutil del paraguayo dejó a Lampe a medio camino. El lamento ahora es de todos los Decanos, que ven como el triunfo se les escurre de entre los dedos en segundos, cuando todavía seguían gritando el Carrerazo del 1-0. 

El segundo tiempo fue friccionado. Una Batalla, pero sin tiros. San Lorenzo empujó con el inquieto Cerutti, y Atlético no encontró variantes para desnivelar y romper la paridad. Esta no fue la mejor tarde del elegante Joaquín Pereyra, más abocado al combate que a la construcción, y el equipo lo sintió. San Pusineri mandó a la cancha al sobreviviente Di Franco, El Polaco de las mil batallas y Mateo Coronel, su bombardero más peligroso, pero no hubo caso. No hubo llegadas de peligro, hasta que Cerutti eludió a Capasso y quedó mano a mano contra Lampe con el tiempo cumplido. Tensión.

Redención total del boliviano, que se vistió del Sargento Cabral, soldado heroico. El 1 le puso el pecho a la bala del delantero de San Lorenzo y evitó la derrota, puso el cuerpo por San Pusineri, el Santo Celeste y Blanco que lo llamó para esta patriada Decana. El arquero respondió cuando más se lo necesitaba. Los errores están perdonados, Lampe salvó la ropa y El Decano se trae un punto importante a Tucumán.

Dicen que soldado que huye sirve para otra guerra. Pero El Decano no huye, al contrario: se planta, saca pecho en todas las canchas y vuelve al pago entero, de pie, con el pecho henchido de orgullo y puntero en soledad, a la espera del partido del Gimnasia de Pipo Gorosito y del Superclásico. Todo el ejército porteño espera que Atlético se caiga y que mañana River y Boca definan al campeón. Pero El Deca no se cae y aunque juegue mal siempre da pelea y cómo pelea. Los Granaderos de San Pusineri siempre dan la talla.

"El valor e intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores a los respetos de la patria", dijo San Martín tras la Batalla de San Lorenzo. Lo propio podría decir San Pusineri de los suyos. Esta no será una Batalla histórica, pero este punto es de esos puntos que un equipo con aspiraciones serias como tiene este Atlético no debe menospreciar. Tendrá ahora la obligación de revalidarlo contra Talleres, ante su gente y en El Día Mundial del Hincha Decano el jueves, en la próxima contienda.

Salud, Pueblo Decano. Tomemo somo Atlético que es sábado y El Deca es puntero y mira a todos desde arriba. Que la cuenten como quieran. Y si gana Gimnasia mañana será puntero. ¿Y? A brindar y bailar la batidora como el detonado Mario Leito, que le mete perreo y se ilusiona como todos los Decanos con este presente de ensueño que ni el más optimista había soñado. Gloria y honor a estos Granaderos. Y vamos por más: a seguir por este camino de Orden y Progreso, con la Fe intacta que San Pusineri conduce y nos guiará hasta la victoria siempre en la Revolución Celeste y Blanca.



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