El palo y Roffo le negaron el gol a Atlético Tucumán. El equipo de Pusineri mostró decisión y convicción para ir a buscar la victoria. Pasó la mitad del torneo y El Gigante del Norte sigue allá arriba.
Ramiro Carrera lucha contra los volantes de Tigre. (Foto Télam)
Es 16 de agosto, son las siete de la mañana y hace frío en Tucumán. Es martes, la agenda es apretada porque hay que entrenar y viajar, así que no habrá otro momento para hacer lo que hay que hacer. El Hombre sabe que es ahora o nunca. Y es ahora.
Llegó en silencio hasta la parroquia situada en avenida Avellaneda de la Capital tucumana donde ya estuvo en la misa del domingo. Esta vez vino a agradecer. El Pueblo Decano le agradece a él. A su propio Santo, canonizado Celeste y Blanco. Impensado. Pasó San Roque, pasó Tigre y Atlético Tucumán sigue mirando a todos desde arriba.
Te escapaste del laburo, faltaste a clases, suspendiste todos los planes porque tenías una cita ineludible. La semana no se corta, explota. Este miércoles se paraliza Tucumán para ver al puntero, al equipo de San Pusineri que enciende las ilusiones del Pueblo Decano que sueña y sueña fuerte.
Te prendés a la tele y ya estás cantando Viejo y glorioso Decano de corazón sin igual la banda te lo agradece y te alienta hasta el final mientras lamentás que falta mucho para volver al Monumental. Ya desde la previa estás puteando por la transmisión de la tevé porteña, que no se entusiasma mucho con El Deca puntero ni con el partido.
El reloj marca las 16.30, la hora señalada en plena siesta tucumana, pero El Deca no duerme, como la noche del jueves que reventó el Monumental para romper la racha ante los santiagueños; ahora toca ir a Victoria, donde se comió cinco hace poco incluso con El Vasco en 2016 y El Ruso en 2019 en el banco, donde siempre cuesta. Pero ya no: este Decano está dispuesto a destrozar todas las rachas, se le planta al destino, al que venga.
Once de gala para los de Pusineri, que recupera a Bruno Bianchi y Matías Orihuela, pero no tiene a la joya Ignacio Maestro Puch, que volvió lesionado de la Selección. Joaquín Pereyra presionó la salida y se animó de zurda en la primera, y Martín Garay le metió bomba de derecha a la salida de un tiro libre. No pasó mucho más en un primer tiempo trabado, cerrado, nublado.
El rendimiento del Decano lejos estuvo de ser superlativo en la primera mitad, al contrario. Pero hay algo con este equipo de San Pusineri. Desde la tranquilidad que transmite Carlos Lampe a la firmeza de Bianchi - Capasso, el rendimiento parejo y en alza permanente de Garay y Orihuela por las bandas, y el orden, buen pase y sapiencia del Bebe Acosta en el medio. Y sus compañeros corren y corren para marcar y recuperar.
Da confianza este Atlético, tiene la mandíbula dura y cuesta mucho llegarle y mucho más hacerle un gol. Y te da la sensación permanente de que el gol está al caer aún si Carrera y Pereyra no están en su mejor tarde, o si RRR no encuentra los espacios para imponerse en velocidad. Te deja tranquilo El Deca, y sabés que el gol que te haga más puntero que antes puede caer en cualquier momento.
Estuvo cerca Ramiro Ruiz Rodríguez tras un centro rasante de Augusto Lotti, y después el 9 tuvo la más clara. "Pegale", explotaste. El 9 controló y le pegó y la pelota fue al cuerpo de Roffo, máximo responsable de que El Deca hoy no sea todavía más puntero. Podría tener más goles Lotti este torneo; ya van a venir. Por derecha llegaba Ramiro Carrera a la carrera, pidiéndole a los gritos también el pase a su compañero.
Dos cabezazos en el área son gol, menos esta tarde en Victoria. Centro al segundo palo, Carrera la baja al medio y Manu Capasso conecta con la testa, pero también con alma, corazón y vida como contra Vélez y vos te parás de la silla para gritarlo, pero Roffo vuela para atrás e impide que dos cabezazos en el área sean gol, como mandan los axiomas del fútbol, como demandan los corazones Celestes y Blancos.
Si te paraste a gritar la de Capasso, en la de Mateo Coronel seguro mandaste todo a la mierda: Carrera asistió al exArgentinos que se filtró entre los centrales y quedó mano a mano con el arquero de Tigre. 29:15 del segundo tiempo marca el reloj cuando Coronel le gana la posición al central y decide en un instante que va a gambetear a Roffo, que va a ser el héroe de la tarde, que va a ser la tapa de eltucumano y de todos los diarios porque el Deca será el más puntero de los punteros.
Pero el 1 se la manotea y lo frena, pero hay otro pero, y Coronel se repone, arquea el cuerpo, saca la bomba y revienta el palo. No hay tapa, hay lamento, y hay un pibe que demuestra y pide pista y ya tendrá su chance gloriosa.
Sobre el final lo tuvo el Bebe Acosta comandando una contra de área a área que terminó en un remate a las manos del arquero de Tigre, cuando Atlético tenía amplia superioridad numérica; lo tuvo Carrera, cuando enganchó desde la izquierda al medio y sacó una bomba de derecha que otra vez tapó Roffo. Lo tuvo el local de afuera del área y de cabeza con Zabala, pero Lampe nunca te deja a gamba y casi siempre deja su arco en cero. Hoy también.
Con ese susto sobre el final el empate ya no sabe tan mal. Punta asegurada, otra fecha mirando a todos desde arriba. La ilusión intacta. Pusineri le pidió a San Roque, el Pueblo Decano le pidió a San Pusineri, el equipo fue superior pero la Fe Decana no alcanzó para traerse tres puntos de Victoria porque San palo y Roffo hoy jugaban para ellos.
Sigue puntero El Deca y la ventaja esta noche es de cuatro puntos por sobre el escolta Gimnasia, que se mide ante Unión. Tic-tac-tic-tac. Ya empezó la cuenta regresiva, ya se acerca el momento de volver a reventar el José Fierro para besar la estampita y alentar al puntero. Será recién el martes contra Barracas. El Pueblo Decano sigue con el pecho erguido y la Fe intacta, en San Roque y en San Pusineri, que ya pasó la mitad del torneo y Atlético suma y sigue allá arriba, donde quieren estar todos y donde sólo hay un lugar para uno.