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Tarde negra, furia Monumental

ANÁLISIS DECANO

Calamitosa actuación de la defensa de Atlético Tucumán. Al Decano le anularon un gol válido cuando el partido estaba 0 a 0. Seis partidos sin victorias: los hinchas explotaron contra el presidente Leito y los jugadores.

Ciro Rius, en el banco, se agarra la cabeza. (Foto: Matías Juri)





Cae la tarde y hace mucho calor en Tucumán. El sol pega fuerte en la cara en la Laprida, como siempre. Atlético Tucumán llega con cinco partidos sin victorias y no gana desde que asumió Pablo Guiñazú. "Porque al Deca lo quiero lo vengo a alentar, en las buenas y en las malas mucho más", se escucha desde los cuatro costados. 90' después, la calentura será incontenible y el panorama muchísimo más oscuro en 25 de Mayo y Chile. La actuación de la defensa Decana fue calamitosa y El Gigante del Norte cayó goleado ante Defensa y Justicia.

Aplausos y ovación para Diego Armando Maradona, en la antesala del primer aniversario del paso a la inmortalidad del mejor jugador de todos los tiempos, y a jugar. Desde el minuto inicial, Atlético intentó presionar la salida de Defensa, Guiñazú plantó un 4-3-3 con Tesuri y Carrera buscando hacer ancho al equipo, con Acosta y Pereyra intentando generar superioridad por el medio. Esto se dejó ver los primeros minutos, que fueron palo y palo, hasta que en pocos segundos cambió la historia y se hizo de noche para el golpeado Pueblo Decano.

Homenaje al Diego en el José Fierro. (Foto: Matías Juri)

"Fumando porro y tomando vino, el que no alienta al Decano, ¿para qué carajo vino?", interpelaban desde la Chile, cuando Renzo Tesuri picó habilitado hacia el arco de la Bolivia y definió con clase por arriba de Unsain. El golazo del 24 fue anulado por un fuera de juego inexistente. Al minuto, un puñal: pelotazo largo que Campos intentó bajarle a Ortiz de cabeza, pero que le dejó servida a Rotondi. El 11, que le ganó el duelo toda la tarde, asistió a Merentiel que apareció sólo en el área y puso el 1-0. Si no le anulaban ese gol al Decano cambiaba toda la historia, pero este equipo parece condenado, y no lo acompaña ni la suerte, ni los árbitros. 

El picante Tesuri fue el mejor de Atlético, con buenos arranques y asociaciones por derecha en la primera mitad. Cuesta entender por qué gozó de tan pocos minutos hasta esta tardenoche para el olvido. Algunas corridas de Carrera por izquierda, pocas insinuaciones de Ruiz Rodríguez, un remate aislado de Pereyra de afuera del área, fueron lo poquito que mostró el local de mitad de cancha para arriba. Los de Guiñazú se apagaron, la presión se volvió ansiedad y el visitante expuso su juego, ese que tiene aceitado y sostiene con hidalguía hace años.

"Ponga huevooooo, el Deca ponga huevooooo", reclamaron los hinchas hacia el final de la primera mitad. El Pueblo Decano llegó herido y recibió un mazazo de arranque. En el complemento, todo El Monumental intentó empujar a los jugadores, mandar al equipo al frente como tantas veces, como en las noches de Copas: "Vamooooo los Deeeee, que esta noche El Deca no puede perdeeeeeeeer, vamoooo los Deeeee que a esta hinchada si le sobra huevooooo", arengaron, buscando levantar desde afuera al equipo que esbozó una reacción e intentó plantarse en campo contrario y buscar la igualdad.


El pibe Bustos falló a la salida de un córner, llegó el 2-0 y la bronca se apoderó de las almas Decanas en 25 de Mayo y Chile. El popular "jugadores la concha de su madre...", retumbó fuerte; luego llegó un grito de guerra de antaño: "Si no ganan los Decanos, queeee quilombo se va a armar". Le siguió otro fuerte reclamo contra los jugadores: "La camiseta del Deca se tiene que transpirar, el que no sea del Deca que se vaya a hacer c...". En ese momento hubo ovación para el Laucha Lucchetti, el ídolo que no puede salvar al Deca de este momento de dolor.

Un nuevo yerro de Ortiz obligó al 2 a cometer penal: 3-0 y goleada. "Porque al Deca lo quiero, lo vengo a alentar en las buenas y en las malas mucho más", entonaron los hinchas, y luego se insistió cantando "señores yo soy de los Deca, Decano me voy a morir, pasamos muy malos momentos, los buenos ya van a venir". La gente de Atlético enfatizó que 'esta es la mala' antes de decir '¡basta!'.

Primero llovió una piedra, que podría haber bastado para suspender el partido o peor, dañar un jugador propio o ajeno y motivar una quita de puntos, con el promedio asediando, al igual que dos fechas atrás cuando un hicnha se metió al campo de juego. Acto seguido, en pleno calor tucumano, llegó la lluvia: lluvia de puteadas al presidente Mario Leito, como nunca antes. Ni la vez que le pusieron aquella bandera de 'El fracaso más grande de la historia. Andate Leito' en 2015 estuvo tan apuntado como esta noche el mandamás Decano y diputado nacional del Frente de Todos.


Vino el cuarto gol, y el quinto no llegó de casualidad. Olvidable tarde en el Monumental, y se extiende la agonía del Pueblo Decano, que se fue otra vez recontra caliente. Ya son seis los partidos sin ganar bajos las órdenes del Cholo Guiñazú, que hoy mostró algo de aquella intensidad que pregona en los primeros minutos, pero todo se derrumbó tras aquel gol anulado. El panorama es desalentador y el futuro pinta cada vez más oscuro. Ni las lágrimas del pibe Bustos alcanzan para apagar el infierno en 25 de Mayo y Chile.