Retroceso educativo: Argentina obtiene sus peores resultados históricos en las pruebas PISA 2025
El país registró caídas en lectura, ciencias y matemática, posicionándose en la mitad inferior de la tabla regional. Tres de cada cuatro estudiantes secundarios no logran resolver problemas matemáticos básicos, mientras que el 60% no alcanza el umbral mínimo de comprensión lectora.
Foto Prensa Ministerio de Educación.-
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) difundió los resultados de las pruebas PISA correspondientes al ciclo 2025. En esta edición —en la que participaron más de 760.000 estudiantes de 15 años pertenecientes a 91 sistemas educativos— la Argentina consolidó un marcado retroceso en los tres dominios de aprendizaje evaluados, reflejando tanto una problemática interna compleja como un escenario de declive educativo global.
En la evaluación nacional, de la que participaron 11.093 estudiantes de 412 escuelas distribuidas en las 24 jurisdicciones, el país obtuvo un promedio de 393 puntos en Ciencias, 389 en Lectura y 367 en Matemática. Estas cifras representan una pérdida de 13 puntos en ciencias (donde se habían obtenido 406 en 2022), de 12 puntos en lectura (frente a los 401 previos) y de 11 puntos en matemática (respecto de los 378 anteriores). Se trata de la primera vez, dentro de la serie estadística comparable, que la Argentina cae simultáneamente en las tres áreas. Históricamente, los puntajes en lectura y ciencias retrocedieron a niveles de hace casi dos décadas, igualando o rozando los peores registros del año 2006, mientras que en matemática el resultado se consagró como el más bajo de toda la serie histórica nacional.
Más allá de los promedios generales, el informe PISA distribuye a los evaluados en niveles de desempeño en los que el Nivel 2 representa el umbral mínimo de conocimientos para participar plenamente en la sociedad moderna. En matemática, el 75,8% de los alumnos argentinos se ubicó en el Nivel 1 o por debajo. Esto implica que más de tres de cada cuatro jóvenes de 15 años tienen serias dificultades para realizar tareas elementales de la disciplina, tales como interpretar instrucciones directas o resolver operaciones cotidianas de baja complejidad. Solo el 24,2% de los evaluados alcanzó el nivel básico de competencia en esta materia.
En lectura, el panorama es similar: el 59,6% de los estudiantes quedó por debajo del nivel básico, lo que indica que no logran identificar la idea principal de un texto de extensión moderada ni localizar datos explícitos bajo criterios sencillos. En ciencias, un 59,3% de los alumnos tampoco alcanzó el umbral del Nivel 2. Al analizar el desempeño global, el 48,8% de los estudiantes argentinos muestra un rendimiento bajo de manera simultánea en las tres materias, una proporción que duplica holgadamente la media de los países de la OCDE (19,7%). Por el contrario, la presencia de estudiantes locales en los niveles de excelencia académica (niveles 5 y 6) es casi inexistente, alcanzando apenas el 1,2% en al menos un área.
Al realizar la comparación regional entre los 13 países participantes de América Latina, la Argentina se ubicó en el octavo lugar en las tres asignaturas evaluadas. Aunque la región en general exhibió un estancamiento o retroceso, el país se situó entre los que más terreno perdieron desde la medición de 2022. En matemática, la caída de 11 puntos de la Argentina representó el mayor retroceso registrado en toda Latinoamérica. En ciencias, el país quedó emparejado con Ecuador (393 puntos), distanciándose de vecinos como Uruguay (445), Chile (442) y Brasil (409). En lectura, el promedio argentino (389) se ubicó apenas un punto por debajo de Perú (390) y lejos de Chile, líder regional con 436 puntos.
Asimismo, en la nueva prueba de resolución computacional de problemas, que evalúa las competencias de los estudiantes para experimentar y programar soluciones en entornos digitales, la Argentina obtuvo 403 puntos, posicionándose en el noveno lugar de la región, por debajo de la media de la OCDE establecida en 500 puntos.
Brechas sociales y climas escolares
El informe PISA 2025 volvió a poner de manifiesto que el nivel socioeconómico de los estudiantes sigue siendo el condicionante estructural más severo de la educación en la Argentina. En ciencias, la brecha de rendimiento entre el cuartil socioeconómico más alto (cuartil 4) y el más bajo (cuartil 1) ascendió a los 82 puntos, mientras que en matemáticas alcanzó los 79 puntos y en lectura los 76 puntos. La disparidad según el sector de gestión escolar también es pronunciada: los alumnos de escuelas de gestión privada superaron a los de gestión estatal por una diferencia de 60 puntos en lectura, 57 puntos en matemática (406 vs 349) y 61 puntos en ciencias (435 vs 374). La brecha geográfica también se hace notar: los alumnos urbanos superaron a los rurales por 21 puntos en lectura y matemática, y por 25 puntos en ciencias (394 vs 369). No obstante, el informe destaca un bajo nivel de exclusión educativa relativa al incorporar a la población no escolarizada en los análisis de conocimientos mínimos, donde la brecha de la Argentina es sustancialmente menor que la de otros países de la región.
Por otro lado, los cuestionarios complementarios revelan factores críticos asociados a la dinámica diaria de las aulas. Uno de los puntos más salientes es la distracción con dispositivos electrónicos: el 55% de los estudiantes argentinos manifestó que sus compañeros se distraen con celulares o computadoras durante las clases de ciencias, cifra que duplica la media de la OCDE (28%). A su vez, el 58% reportó sufrir interrupciones por ruido y desorden en el aula. También se observó un alto uso semanal de herramientas de inteligencia artificial para el estudio, con un 52% de los alumnos empleando chatbots para resumir textos o investigar contenidos.
Pese a los retos organizativos y los preocupantes promedios de rendimiento, las pruebas arrojaron un dato sumamente favorable respecto al rol del docente en el aula: los adolescentes argentinos valoran altamente el acompañamiento de sus profesores de ciencias, destacando en proporciones que superan los promedios de la OCDE que el docente se interesa por su aprendizaje (78%), insiste hasta lograr la comprensión del tema (73%) y brinda ayuda adicional cuando se la requiere (79%).
De esta manera, los datos consolidados de PISA 2025 en la Argentina exponen la necesidad de diseñar estrategias educativas integrales y sostenidas a lo largo de toda la trayectoria escolar, que permitan no solo revertir las tendencias de ausentismo y carencias materiales, sino también reenfocar con urgencia la enseñanza de la lectura y la matemática.
Descargar






