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El rector de la UNSTA que viajó a Libia en busca de material bélico

MALVINAS

El Fray Aníbal Fosbery, quien fuera el primer rector de la Universidad Santo Tomás de Aquino, formó parte de una comitiva que solicitó a Mohamed Khaddafi cargamento de guerra.




Hacia 1982, una comitiva viajó desde Argentina hacia Libia en busca de material bélico para la guerra de Malvinas. Allí se encontraron con el Jefe de Estado mayor de las Fuerzas Armadas libias y al mes retornaron al país dos aviones cargados de misiles, morteros, bombas y municiones.



De esa comitiva viajera participaron el brigadier Teodoro Waldner, el general José Segundo Dante Caridi (quien más tarde conduciría el Ejército), el almirante Benito Moya, un sacerdote musulmán profesor de Cultura Oriental en la Universidad de Santo Tomás de Aquino y el fundador y primer rector de esa universidad, Fray Aníbal Fosbery.


Según comenta Waldner en una nota del diario Clarín, “el jefe del Estado mayor de las Fuerzas Armadas libias comentó: ‘Los argentinos deben tener un padrino muy poderoso para lanzarse a una guerra contra Inglaterra, y si no es así, son muy tontos'. Yo le contesté: `General, somos tontos'; mi respuesta lo sorprendió”.


El 14 de mayo de 1982 viajó a Libia una nueva comitiva con una carta del presidente Leopoldo Fortunato Galtieri para Mohamed Khaddafi, que decía: "Nuestro país ha sufrido el ataque artero de las fuerzas colonialistas ateas y anticristianas que Su Excelencia bien conoce. Estamos convencidos de que esta Cruzada Nuestra tiene el sentir del Yhihad o Guerra Santa". De ese viaje volvieron los dos aviones con el cargamento. El brigadier Waldner aseguró que Khaddafi no pidió jamás retribución económica. "Les enviamos aviones con frutas porque un temporal había destruido sus cosechas". Esos aviones regresaron a la Argentina con más material bélico.


En febrero de 1983 el brigadier José María Insúa, entonces jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, viajó a Trípoli en febrero de 1983. "Nos llevaron a un desierto cerca de Bengazi, donde nos recibió Khaddafi. En la puerta de su carpa me dijo ‘El armamento que les envié fue un regalo en conmemoración del 25 de Mayo de 1810".


En abril del mismo año llegó a Buenos Aires una comitiva desde Libia presidida por el ministro de Industria. "Iban a continuar las negociaciones por un préstamo que yo (Insúa) había solicitado. Encontraron solo indiferencia. La junta militar los ignoró por cuestiones que desconozco. El ministro libio me dijo: `Este un país de gente rara'. Creo que nos daba vergüenza que Khaddafi nos hubiera ayudado durante la guerra. Cuando llegó la democracia se perdieron todos los contactos. Incluso la posibilidad de construir una usina nuclear en Libia", concluye Insúa.