Top

"No las veo en ningún lado": la furia de Danelik por la falta de difusión sobre el salvaje ataque a las chicas trans en Palermo

en redes

La influencer estalló en redes sociales al denunciar la invisibilización mediática de las notas que dio tras el violento hecho en los bosques de Palermo, al tiempo que apuntó contra la hipocresía de quienes solo comparten contenido durante la Marcha del Orgullo.





La creadora de contenido Danelik expresó públicamente su enojo a través de su cuenta de X tras la agresión sufrida por un grupo de trabajadoras sexuales trans. En su mensaje, manifestó su frustración al constatar que las declaraciones y entrevistas que brindó para visibilizar el hecho no obtuvieron repercusión en los medios. En la red social recriminó con contundencia: “No estoy viendo en ningún lado TODAS LAS NOTAS QUE HABLÉ SOBRE EL ATAQUE A LAS CHICAS TRANS EN NINGÚN LADO!!!! Después para ir a subir fotos de la marcha del orgullo son todos divinos!!!

El violento episodio que motivó el descargo ocurrió la madrugada del domingo en las inmediaciones del Lago de Regatas, cerca del cruce de las avenidas de los Ombúes y Andrés Bello, en los bosques de Palermo. En ese sector, una patota integrada por entre 50 y 60 adolescentes atacó en grupo a varias trabajadoras sexuales trans.

En medio de las agresiones, los jóvenes arrojaron conos de tránsito, cubiertas de bicicleta y hasta un árbol arrancado de raíz contra las víctimas. Posterior al ataque, los propios agresores subieron filmaciones del hecho a las redes sociales acompañadas por burlas y consignas transfóbicas como “a correr a los trabas”.

Julieta Miranda, activista y trabajadora sexual de la zona, confirmó que al menos seis mujeres sufrieron heridas y contusiones graves que les impidieron asistir a trabajar. Durante el hostigamiento, las trabajadoras intentaron defenderse. En ese contexto de enfrentamiento, un adolescente de 14 años domiciliado en Berazategui fue impactado en la cabeza con una linga de bicicleta. El menor debió ser atendido por el SAME y derivado al Hospital Fernández, donde se determinó que presentaba un traumatismo craneoencefálico leve y un corte superficial.

La causa quedó radicada en la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 13 de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de la fiscal Andrea Scanga, quien abrió una investigación de oficio calificada como lesiones agravadas por haber sido cometidas por odio a la identidad de género. En forma paralela, la Unidad de Flagrancia Norte inició actuaciones por las lesiones recibidas por el adolescente de 14 años. Miranda precisó que acompañó a las víctimas a formalizar las denuncias correspondientes ante la Justicia.

Julieta Miranda enfatizó que el violento hecho no representa un caso aislado: “Yo no presencié lo que pasó el sábado a la madrugada, pero sí presencié las otras veces que fueron, porque no es la primera vez que pasan diciéndonos cosas, insultándonos o acosándonos”. Explicó que la violencia se profundiza por una doble estigmatización: “Esto viene gestándose, se viene organizando para atacarnos. No solo por ser trans, sino también por ser trabajadoras sexuales, y pareciera que eso nos ubica todavía más abajo en la escala de la deshumanización”.

Asimismo, denunció la presión social para tolerar la violencia sin responder: “Tenemos que tomar los insultos y los chistes con buen humor, de manera pasiva. Si contestamos mal, nos perjudica. Es como si dijeran: te hablo, me contestás mal, entonces te golpeo, y así me justifico. Sienten que tienen derechos sobre nuestros cuerpos”.

Consultada sobre si percibía un cambio en el trato hacia las personas trans desde el recambio de Gobierno, Miranda fue categórica al señalar un “cambio rotundo”. Relató que anteriormente “pasaban caminando y no nos decían nada y pasaban calladitos y se iban y tomaban un taxi”, mientras que ahora “pasan y siempre tienen que decir algo. Y no van solos, van en manada”. Por último, la activista alertó sobre la irrupción de grupos de jóvenes que se presentan como influencers para filmar a las trabajadoras a espaldas o sin su autorización para generar contenido denigrante en redes sociales.