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Buscando un símbolo de paz

ANÁLISIS DECANO

De Charly a Maradona, la defensa de Atlético en modo partido homenaje. El Deca ganaba con un golazo de Heredia, pero perdió el control y fue goleado. La intensidad que pregona Guiñazú se convirtió en desorden y patadas por doquier. Mucho trabajo por delante para El Cholo: falta paz y fútbol en 25 de Mayo y Chile.

Homenaje a Maradona en Vicente López. (Foto: Prensa Platense)





Arde Tucumán y no es el calor infernal. Por tercer partido consecutivo, Atlético Tucumán comenzó ganando y terminó con las manos vacías. Tras los empates ante Estudiantes y Patronato, Pablo Guiñazú sufrió su primera derrota como técnico Decano y cayó goleado ante Platense. El Gigante del Norte comenzó ganando con un golazo de Leonardo Heredia, pero perdió el eje, fue puro nerviosismo y terminó cayendo por 4 a 1. Falta fútbol y tranquilidad en 25 de Mayo y Chile.

En el cumpleaños número 61° de Diego Armando Maradona, primero desde el paso a la inmortalidad del mejor jugador de la historia, el partido comenzó parejo y se detuvo a los 10' para aplaudir al eterno 10. La Justicia poética fue total cuando en la reanudación del juego el 10 de Atlético coronó un gran contraataque con un toque sutil para poner el 1-0 y sacarse la mufa en el festejo.

Fue un golazo el de Heredia, vale la pena decirlo. Luego de que todo Vicente López pidió mano de Ortiz (no era), la pelota le quedó servida a Ramiro Carrera en campo propio: el 23 condujo y buscó un pase largo para El Polaco, que le bajó la pelota al 10 que entraba -como siempre- con decisión al área por detrás de Lotti, para definir con clase y poner en ventaja al equipo del Cholo tras una contra fulminante.

A partir de allí, Atlético perdió completamente el eje. Sin la pelota, falló en la recuperación y cortó siempre con foul, cargándose de amarillas de forma innecesaria y prematura. Platense se le vino encima y el Decano no hizo nada para detenerlo. Lucchetti y el travesaño habían salvado el cero un par de veces antes del parate para tomar agua. Luego, vino el inevitable empate: conducción de Bertolo, pase filtrado para Tissera entre los centrales, floja marca de Cabral (que no fue al piso ni barrió -calculo- por estar amonestado) y definió tranquilo para sellar el 1-1.

La actuación del experimentado zaguero fue tan mala que Guiñazú lo reemplazó a los 36' del primer tiempo. El Cholo apostó por el ingreso de Matías Orihuela 'de 6' y no del juvenil Camilo Albornoz, y lo terminaría pagando carísimo. Lo tuvo dos veces Pupa Heredia, pero sus remates se fueron desviados; Menéndez aprovechó un error y asistió a Lotti que no pudo definir en el área y sin arquero. Terminó así el primer tiempo, con Atlético desdibujado tras estar en ventaja. Lo peor estaba por venir.

El segundo tiempo Decano debe ser de los peores que se recuerden por 25 de Mayo y Chile: planchazo de Carrera a los 30 segundos; pelotazo cruzado para Schott, que ganó le de arriba al 23 y asistió a Tijanovich, que remató de zurda y puso el 2-1 cerca de los 2'. Antes de los 4', Orihuela pegó un planchazo en mitad de cancha cuando el equipo quedaba mal parado y vio la roja directa. Chau, aquí El Deca se fue del partido y nunca volvió.

El Cholo Guiñazú pregona la intensidad para presionar, para recuperar la pelota bien arriba y volver a atacar, para buscar marcar presencia en cada dividida e imponerse desde el carácter. Apunta a que su equipo sea un fiel reflejo de lo que fue como jugador, un todoterreno inclaudicable, siempre presto para meter y jugar. Hoy su equipo confundió esa intensidad con pegar.

El Cholo mandó a la cancha a Albornoz, Mussis y Ciro Rius buscando recuperar el orden. El zaguero cayó en el nerviosismo de su equipo; El Gordo pegó un par de murras que le valieron la amarilla y probó un par de veces de afuera, pero no pudo conducir al equipo; Ciro Rius debe mostrar muchas cosas buenas en los entrenamientos para siempre ser alternativa, pero hoy nuevamente demostró poco y nada desde su ingreso. La bomba de Lamberti a los 23' sentenció el partido y terminó por liquidar al Decano, que al menos dejó de pegar y casi zafó de la goleada, hasta que en la última jugada el ingresado Sandoval puso el 4-1 final.

Como ante Estudiantes y Patronato, El Deca empezó ganando y lo empataron. Pero ahora fue derrota y la actuación fue muy preocupante. La intensidad devino en nerviosismo, y el equipo no pudo imponer su fútbol ni siquiera estando en ventaja en el primer tiempo. Sólo se puede rescatar la actuación de Leo Heredia (ojalá siga en levantada) y algunos arrestos individuales de Carrera. El resto, muy aplazados. Hay que revisar el bloque defensivo de forma imperiosa, ya desde tiempos de Omar De Felippe se suceden una serie de errores que cuestan puntos: parece que los zagueros, laterales y volantes centrales se turnan para amagar con repuntar y luego caer en actuaciones calamitosas.

Debe serenarse, barajar y dar de nuevo el equipo del Cholo. El vendaval de patadas denota nerviosismo, intensidad mal interpretada. Si hasta el propio Guiñazú y su ayudante Héctor Bracamonte (autor del mejor tema dedicado a Maradona) perdieron los estribos por un lateral que, nobleza obliga, era para Atlético. Pero ellos deben transmitir tranquilidad y no desencajarse igual o más que sus jugadores.

A tono con la emoción de los últimos tributos a Charly García y al Diego,la defensa de Atlético estuvo en modo partido homenaje. Es tiempo de cambiar de canción y dar vuelta la página: Guiñazú y todo el Pueblo Decano tienen que buscar un símbolo de paz en su propio infierno. El nuevo técnico mostró credenciales en sus primeros partidos y tiene crédito abierto, pero Atlético no puede permitirse dar tantas ventajas si quiere ser competitivo y pelear bien arriba como demanda su gente. A bajar la bronca con el fernet del Cholo, aguardar que el equipo recupere el Norte y seguir aprendiendo a vivir en el mundo después de El Diego.