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Bienvenidos al infierno Decano

ANÁLISIS DECANO

Otra vez se le escapó la victoria sobre la hora al equipo del Cholo, que fue muy superior pero falló en las dos áreas. Hay buenas sensaciones y la obligación de corregir errores para que este infierno esté encantador.

Los hinchas se tapan la cara del sol o para no ver cómo se le escapa el triunfo al Deca. (Foto: Matías Juri)





Los Decanos más memoriosos recordarán un telón que años atrás (¿en los 90'? ¿en los 2000?) engalanaba las tribunas del José Fierro con una imagen imponente, intimidante. Un diablo rojo furioso con un tridente en sus manos y una frase entre el fuego: "Bienvenidos al infierno Decano". La historia es cíclica y parece que casi todo vuelve: aquel trapo histórico hoy emerge nuevamente en la memoria del Pueblo Decano que vive su propio infierno, modelo 2021.

Los años de gloria han acostumbrado a los habitúes de 25 de Mayo y Chile a disputar copas internacionales y pelear bien arriba todos los torneos, con una localía muy fuerte. Hoy Atlético afronta su reconstrucción después del exitoso ciclo de Ricardo Zielinski. Los hinchas saben lo que quieren, y lo quieren ya. El Monumental supo ser una fortaleza donde caían hasta los más poderosos, y hoy (con todo el respeto posible) Patronato de Paraná se llevó un empate con muy muy poco.

Este es un infierno Decano porque hoy lunes Atlético Tucumán salió a la cancha pasadas las 16.40 cuando los termómetros en nuestra provincia andaban por los 40°C: el árbitro Andrés Merlos paró dos veces el partido para que los jugadores se hidraten. La gente no ocultó su bronca porque el calor, que más allá de la concurrencia a 25 de Mayo y Chile, afecta el rendimiento de los jugadores, a pesar de aquello de que ‘es para los dos’. La dirigencia debe plantarse y hacer respetar al Gigante del Norte, que no puede jugar un lunes a la siesta y mucho menos con 40° en Tucumán.

Más allá del calor, Atlético volvió a llegar sin piernas al final de los partidos, una constante del ciclo De Felippe que Pablo Guiñazú todavía no tuvo tiempo de revertir. Como contra Estudiantes, el triunfo se escapó sobre el final y lo que podría haber sido un triunfazo en La Plata y una victoria contundente en la presentación del flamante técnico ante el Pueblo Decano, hoy son dos empates y mucha bronca.

Hay cosas buenas en este infierno, eh. Cuando el Atlético de Guiñazú va al ataque, va con todo. Con muchos jugadores en campo contrario, el Decano muestra voracidad en ofensiva: Carrera se anima a encarar, gambetear y le pega de todos lados; Felipe Campos va todos los tiros y muestra gran capacidad de daño desde la banda derecha; Ramiro Ruiz Rodríguez demuestra que es un delantero muy picante; el Bebe Acosta impone presencia y juego asociado en el medio, y aspira a ser un volante todoterreno, como el propio Cholo.

Más allá del auspicioso inicio del ciclo Guiñazú, el desgaste que arrastran los Decanos viene de larga data y no se cura con muy buenas sensaciones. El equipo llegó de nuevo cansado a la recta final del partido y ese reproche ya venía de antes. Se incrementa la bronca de los Decanos porque el primer gol de Patronato era offside, la defensa dio el paso antes y dejó fuera de juego a Sosa Sánchez, que controló con clase y eludió con sorprendente facilidad al Laucha.

Hay bronca entre los Decanos porque se repiten los errores en las dos áreas: más allá de la destacadísima actuación de Carrera, Atlético falló en el área contraria como ante El Pincha, y otra vez se terminó quedando con las manos vacías. Cuando el equipo estaba en ventaja, Lotti y Menéndez tuvieron sendas chances para sentenciar el 3-1 y fallaron. La bronca es infernal cuando Garay desborda fácil y Sosa Sánchez cabecea sólo entre los centrales que ni lo molestan para poner con total tranquilidad el 2-2.

Patronato generó poco y se llevó mucho. Atlético buscó por arriba y por abajo, pero con ir no alcanza y terminó lamentando un empate que suma poco, más allá de consolidar una racha de tres partidos sin derrotas. Desde el banco no llegaron respuestas, y hay algunos rendimientos que se repiten: quizás algunos jugadores como Joaquín Pereyra y Renzo Tesuri merecen más minutos en cancha, lo mismo corre para Kevin Isa Luna, que al menos ahora va al banco y comienza a abandonar el ostracismo, aunque sin sumar minutos.

No alcanzan las achilatas ni los fernets que pregona El Cholo para apaciguar el infierno Decano. Hay que transformar la bronca con inteligencia, tirar todos para el mismo lado y sacar al Gigante del Norte adelante. Guiñazú, a partir de las buenas señales que transmite su equipo, deberá emerger imponente como aquel diablo, comandar el barco y encender las ilusiones del Pueblo Decano.

Si Atlético se hace respetar y no juega los lunes a la siesta con 40°, si los delanteros afilan la mira, si el equipo corre y mete los 100’ del partido, si los defensores recuperan la firmeza perdida y si el Monumental vuelve a ser una fortaleza impenetrable, el Cholo tiene la receta para hacer que este infierno esté encantador.