La cantante se quebró en vivo en "La Mañana con Moria" al rememorar a su última pareja, quien falleció en 2025 tras luchar contra el cáncer. En una íntima charla, reveló el profundo impacto de su partida y los desgarradores deseos finales que él le encomendó
Gladys la Bomba Tucumana estuvo como invitada en el programa televisivo La Mañana con Moria y se quebró en vivo al recordar con profunda emoción a Luciano Ojeda, quien falleció en 2025 tras dar una valiente batalla contra el cáncer. Al ser consultada sobre su pérdida por la conductora Moria Casán, la artista admitió con dolor: “Pasa el tiempo y para mí es como si todo hubiese sido ayer”.
Durante la entrevista, la conductora le preguntó por qué creía que el destino había cruzado a Luciano en su camino. Con lágrimas en los ojos, Gladys reflexionó sobre el significado de su relación: “Para que aprendiera a amar de verdad, para que pudiera sentirme, por primera vez en mi vida, amada”.
La cantante describió a Ojeda como un compañero incondicional que la hacía sentir plenamente cuidada: “Para sentirme cuidada, para tener un hombre al lado mío con el que pudiera contar siempre. Yo lo conocí y él desgraciadamente ya estaba enfermo. Igual decidí quedarme ahí con él porque lo amaba profundamente, lo amo y lo voy a amar hasta el último día de vida que tenga. Es el amor de mi vida”, confesó con una emoción que también conmovió a la propia Moria Casán.
En este espacio de recuerdos, se revivieron los detalles del doloroso duelo que la artista atraviesa y que previamente había compartido durante una visita al programa LAM. Gladys recordó con dolor el momento en que entendió que el desenlace era inminente: “Yo pensaba que él iba a volver a casa. Fue durísimo cuando él me dijo: 'ya está, mamita, perdóname, ya está'”.
En medio de esa dolorosa despedida, Gladys le consultó con angustia cuáles eran sus deseos finales. Según rememoró la cantante, Luciano, a quien describió como un hombre "hermoso, guerrero y divino", le respondió de manera directa y simple: “Tierra, mamita”.
Ante la pregunta de cómo y dónde quería que descansaran sus restos, Luciano le dejó un último y enternecedor pedido: “Lo que quieras, amor. Poneme la ropa que me puse para tus 60, que fuimos a Córdoba. Poneme la alianza… Y después me la sacás y te la guardás vos”.