En diálogo con La Tucumana FM 95.9, Nina brindó detalles sobre la logística, los precios accesibles y la inigualable mística que envuelve a esta tradicional carrera en las yungas tucumanas de cara a su 25° aniversario.
La ciudad de Monteros se prepara para vivir una de sus citas deportivas y culturales más importantes del año. Se trata de la tradicional competencia de la "Trepada al Indio", que este año celebra sus bodas de plata. En vísperas de la presentación oficial del evento, la periodista y corresponsal Nina Alegret dialogó con el equipo de La Tucumana FM 95.9 para compartir las novedades, la mística y los preparativos de una carrera que ya es marca registrada de la provincia.
"Estamos hablando de la tradicional competencia de la Trepada al Indio que este año son 25 años, o sea sería la edición de plata de este evento deportivo", destacó Alegret entusiasmada, resaltando el constante crecimiento de la convocatoria. "La verdad que año a año crece más y es increíble la cantidad de gente que se convoca, no solamente de Tucumán. El paisaje de este evento deportivo es tan lindo que convoca gente de todo el país porque es en el corazón de la yunga tucumana".
La carrera, que nació hace un cuarto de siglo como una iniciativa para generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente y el valor de las yungas, se ha convertido en un fenómeno social y deportivo. Cuenta con disciplinas de pedestrismo y ciclismo, abarcando distancias y modalidades tanto competitivas como participativas para integrar a toda la familia.
El trazado completo de la competencia presenta una exigencia superlativa: 30 kilómetros de pura subida desde la largada en Monteros hasta el emblemático monumento al Indio. "Los 30 kilómetros son una brutalidad, una locura en subida; es tremendo", comentaron los conductores en el piso, a lo que Alegret se sumó enviando sus "felicitaciones a los valientes" que se preparan para esa distancia.
Para quienes buscan un desafío moderado o recreativo, la organización dispone de otras opciones. Existen trayectos de 10 kilómetros —que inician cerca de una virgen de piedra en el cerro, una categoría participativa de 3 kilómetros y una distancia adaptada de 1,5 kilómetros para personas con discapacidad. "Los 10 kilómetros son hermosos, hay gente que no lo hace de manera competitiva: lo trota un poquito, lo camina otro poco", explicó la corresponsal, agregando que la meta final recompensa a todos con la imponente postal del monumento, acompañada por "el ruido del río".
Alegret, quien suele trabajar en la cobertura y asistencia de la carrera año tras año, elogió el enorme despliegue logístico y de control necesario para llevar a cabo la competencia sobre la Ruta Provincial 307. "La asistencia para el corredor es muy buena, con puestos de hidratación en medio de la yunga donde te aparece agua isotónica, dulce de membrillo y fruta", describió.
Respecto al tránsito vehicular hacia los valles calchaquíes durante esa jornada, aclaró que la ruta no se corta en su totalidad: "Se deja habilitada media calzada, pero con muchísimo control". Además, recomendó a los automovilistas y turistas planificar sus viajes con antelación, subiendo al cerro antes de las 8:00 o bien después de que finalice la competencia.
Más allá de lo deportivo, Alegret hizo hincapié en la experiencia sensorial única que viven los atletas en el último tramo de la carrera: "Lo que más me gusta es el sonido cuando vas haciendo ya los últimos kilómetros en el corazón de la selva de la yunga [7]. Sentís todos los sonidos de la naturaleza, y no importa si estás con 50 personas a tu alrededor... es como un silencio, pero a la vez como muy sonoro que te envuelve. Es una experiencia hermosa".
En un contexto donde los costos de las carreras de aventura suelen ser prohibitivos, la edición de plata de la Trepada al Indio mantiene valores sumamente accesibles. Las inscripciones tienen un costo de $30.000 para pedestrismo y $45.000 para ciclismo. La diferencia de valor radica en que los ciclistas reciben un jersey especializado que cuenta con cierre frontal y bolsillos traseros.
La corresponsal aclaró que estas tarifas se logran gracias a la gestión pública: "La remera es de muy buena calidad para entrenar, y el precio está espectacular. Esto es porque es una carrera organizada por el municipio, no por un ente privado. El fin no es económico en ningún sentido, sino el de promover el deporte".
La competencia se disputará el próximo 6 de septiembre, brindando a los atletas un mes de preparación para formar parte de este hito deportivo que tiñe de fiesta las yungas tucumanas.