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Conmoción en la movida tropical: ya nada será lo mismo sin Qué Época!

La noticia más difícil de asimilar acaba de golpear el corazón de miles de seguidores y artistas: ha fallecido el dueño del templo de plazoleta Dorrego, César Juárez. En un hallazgo periodístico sin precedentes, aquí publicamos una entrevista inédita sin desperdicios. Por Mariano Iñigo | VIDEO

21 Abr 2021 - 21:29

Qué Época sin César Juárez. Ya nada será igual. Foto: Mariano Iñigo.

“Aquí comienza la noche de Qué época!”, se escuchará desde afuera al locutor anunciar. La voz da la bienvenida a los concurrentes. Afuera la bienvenida estará a cargo del aroma de los choripanes. Acompaña Karicia en un puesto de choripanes a pocos metros de la confitería bailable por excelencia, el templo de la plazoleta Dorrega, la esquina que esta noche llora a su dueño César Juárez. Bienvenidos a la entrevista inédita del rey que se lleva con él buena parte de las noches más felices para miles y miles de tucumanos y tucumanas. Adelante:

Yo tengo un solo nombre y un solo apellido, tengo amistades en el registro civil y soy el único César Juárez. Yo nací en La Pila, Delfín Gallo. Mis padres se separaron y yo soy el más chico de cinco hermanos. Mi madre los llevó a Buenos Aires a trabajar allá a todos ellos. Mi mamá era ama de casa. Yo, como era el más chico, me quedé. Estaba muy arraigado con mis padres y no me quería ir. Entonces llegó un momento en que aparentemente no me podían tener. Entonces me llevó a lo de un primo de él que vivía cerca de la cancha de Sportivo en una calle: Juan Ponce al 900 (939)”.

“Me han criado sin lujos, sin nada, pero les agradezco porque me han criado, de manera que yo me hice solito. Yo era ayudante albañil, ayudante plomero, limpiaba jardín y después logré comprar el carrito para vender achuras y ahí fue el desprendimiento mío. Yo tenía siempre esa meta, no sé si acertada o equivocada de decir: ‘Yo tengo que hacer algo ahora que yo soy joven. Cuando sea grande no me va a gustar estar con una bolsa al hombro o de ayudante albañil’. A mi no me sobra nada ni me falta nada. Tengo mi familia que es importante, no con lujos ni con nada, pero tienen todo lo que corresponde que tenga”.

Una empleada interrumpe diciendo que vende tres paquetes de bolsas de consorcio por cien pesos. César le dice que se fije bien porque es muy barato.

“Me crié con un primo hermano de mi padre, a los 7 u 8 años. Me crió como un sirvientito, yo iba a buscar al almacén. Si había que comprar viruta para el piso de tierra, yo iba. Yo le agradezco porque me han criao. No han logrado hacerme estudiar, pero yo me siento inteligente: si me hubieran hecho estudiar capaz que hubiera sido profesional o algo. Muchos me dicen: ‘Che, vos no sabés lo que vos tenés’. Tengo mi vehículo, tengo una Amarok, un Vento, una Suran, la Analía tiene su Ford K, osea que a la familia yo la tengo bien porque para mí eso es lo más importante”.

“Cuando era chico comíamos guiso, mazamorra, pata hervida, sopa, pucherito, bife de hígado. Una milanesa era un lujo en ese tiempo. Muchos me dicen que no puedo tener 76 años (esta entrevista inédita fue realizada en noviembre de 2019). Te digo que eso puede ser la alimentación, que fue humilde pero fuerte. El postre era una batata hervida en ese tiempo”.

-¿Cómo empezó el trabajo, César?
“Cuando era chico pasaba por acá con un carrito vendiendo menudencias (panza, hígado, entre otras achuras). Debo haber tenido 17 años. Después mi progreso fue con Velárdez (dueño del Matadero Velárdez), quien me agarró cierta estima y me empezó a dar las achuras al por mayor a mí.  Entonces me convertí en mayorista. Después me compré la camioneta y tuve camiones. Mi progreso fue muy acelerado debido a mi trabajo también porque yo andaba de día y de noche. Debo haber tenido ya en ese entonces 24 años, después ya me incliné a tener carnicerías, llegué a tener cinco carnicerías en El Colmenar, en Villa 9 de Julio, en la Avenida Juan B Justo, el mercado Dorrego y el mercado de Esquina Norte.

-¿Y la noche?
“Conocí a un amigo en un baile de Floresta, Lorenzo Albornoz, tío del chico que actualmente maneja La Cascada. Me propuso que pongamos un baile, y me propuso lo armáramos en la parte de atrás de la casa de la madre de  Albornoz. Se llamaba Los Dos Amigos, ubicada en la calle San Miguel, donde actualmente es La Cascada. De ahí fue un progreso vertiginoso superando a Floresta: tuvimos la visión de sacarlo al conocido Capollo Toledo quien en ese tiempo era lo máximo que había en DJ en ese tiempo, en poco tiempo”.

“En un momento aparece Guillermo Leavy con Arturo Díaz (locutores reconocidos asiduos de los bailes) a proponerme que en la calle Marcos Paz pongamos una tanguería. Pusimos La Tanguería del 40 que fue un éxito que prácticamente los hicimos cerrar a Los Dos Amigos. Traíamos artistas nacionales e internacionales. En ese tiempo gustaba mucho el tango (pasaban por esos escenarios Alberto Castillo, Jorge Valdez, Roberto Rufino),  y los sábados empezamos con Gary y El Negro Videla y me vine a la plazoleta Dorrego. Aquí estaba el Cine Independencia que le decían el Cine La Pulga y hace 25 años que estoy acá. Se trabaja todos los días, viernes y sábado".

-¿Qué es Qué Época! en su vida?
“Qué Época! nace en el tiempo en el que empiezan a desaparecer los cines hace 28 años y aparecen los bailes como Metrópolis, donde también era un cine. Acá había una radio que se llamaba Radio 9 de Julio. Había un inquilino, Marcelo Dupré, conocido artista y cantor que no quería irse. Me pidió 10 mil pesos, le ofrecí 9 y aceptó. Pude llegar a construir y refaccionar un poco. Entraron como 50 camiones de escombros, con tierras para poder nivelarlo. De ahí nació y anduvo tan bien que hay artistas que piden venir a tocar acá porque es un baile muy publicitado, yo tengo publicidad en 30 FM”.

“Acá desfilaron los mejores locutores como Juan Carlos Carrizo, Jorge Catalán, Arturo Díaz, Rubén Brasero, Juan Carlos Rivas: ellos eran la estrella, los locutores, no los artistas. Qué Época! es conocido a nivel nacional: de hecho Mirtha Legrand le preguntó a Gladys, la Bomba Tucumana, si en su pueblo tenía trabajo y ella respondió que sí, que tiene mucho trabajo en un lugar muy lindo pero para gente grande que se llama Que Época! en la cual Mirtha le responde de que si era para gente grande podía venir ella”.

“Acá han venido todos: Tormenta, Beto Orlando, La Mona Jiménez, Walter Salinas se hizo acá, Chiquino se hizo acá, Los Bybys. La gente responde a la boletería por eso también lo hago. Esto es una confitería bailable, tampoco es el Sheraton pero lo llevamos bien. Mesa con manteles, la botella se la pone en la mesa con vajilla de vidrio, no se usa nada de cartón, estamos un escalón arriba de otros bailes que no trabajan así”.

“Los artistas no necesitan seña porque saben que César siempre cumple. Esto no es un baile que depende de la boletería. Los días viernes en Qué Época! se hacen los cumpleaños. Anoche se hicieron 56, pero el récord es de 76. Acá se le dan la entrada para el cumpleañero y cinco invitados. Y se le da una torta para las diez personas y la sidra con platos y cucharas como corresponde”.

“Yo pernocto acá porque mañana viene el diariero, el sodero, y tiene que haber una persona acá para que reciba y no estoy en condiciones de tener un empleado por muchos motivos. Siempre dicen: ‘A la vista del dueño, engorda el ganado’. Entonces prefiero estar yo. Yo tengo un desvelo de viernes a domingo porque no duermo casi nada. Yo aca tengo quince policías, cinco mujeres y diez varones. Nunca hay problemas y no hacen falta pero si no los tuviese capaz que habría, los tengo bien distribuído, todo. Yo creo que eso también es mérito de no mezquinar, demostrarle a la gente.  Acá para el Día del Amigo se invita la primera vuelta a todos una medida de alguna bebida”.

Un vecino que pasa le pide prestado 5 mil pesos. Cesar accede porque sabe que mañana le devolverá. Y se despide:

“Modestia aparte, siempre me consideré uno de los más exitosos con el tema baile porque cuando ha sido la tanguería, ha sido un éxito. Siempre ha sido trabajo mío con ayuda de Dios. Cuando haga el aniversario por los 25 años voy a tratar de poner artistas tucumanos: Don Carlos, la Negrita Gladys y Los Avelinos. También viernes y sábados y por ahí hacemos una peña una vez al mes los domingos al mediodía donde se venda locro, tamales y empanadas”.



El video de Hernán Arreyes en Qué Época!


 


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