Un resumen de los acontecimientos más relevantes, y no necesariamente destacables, de la tercera semana de aislamiento contra el Coronavirus.
Viernes Santo. Un Cristo solitario caminando y arrastrando su cruz a lo largo de la avenida Aconquija, en Yerba Buena, fue quizás la imagen de la Semana Santa 2020 en Tucumán, una edición atípica del recordatorio de la resurrección del Señor, sin representaciones masivas de la Pasión ni misas multitudinarias. La cuarentena contra el Coronavirus hizo que todos se quedaran en sus casas, inclusive los soldados romanos que debían escoltar a latigazos a su condenado hacia su destino inmortal.
“La idea surgió hace dos semanas básicamente. Un día rezando con mi familia me salió. No te puedo explicar lo que sentí. Me surgió desde adentro. Yo veía que los medios reparaban en el cierre de las iglesias, pero no se hablaba de Dios ni de Jesús. Sólo del virus. Nadie invocaba a Dios, parecía que era tabú”,
le explicó Sergio Hernández esta noche a eltucumano.com.
El mismo día en que Cristo decidió burlar la cuarentena, un sacerdote se las ingenió para brindar el sacramento de la confesión a los fieles que quisieran llegar impolutos al domingo de Pascua. En la parroquia Cristo Rey, casi en el límite entre San Miguel de Tucumán y Yerba Buena, el párroco montó una suerte de Auto Vac o Auto Mc, pero de arrepentidos con necesidad de revelar sus pecados y obtener el perdón.
Un día antes, un famoso médico homeópata volvía a saltar a la fama, pero no precisamente por sus innovadores técnicas curativas, sino por violar la cuarentena y, sobre todo, su lamentable actitud, violenta y soberbia, ante los guardias de seguridad de un barrio privado que cumplían con su deber de hacer respetar la medida preventiva decretada por el presidente Alberto Fernández. Se trata de Ernesto Prebisch, que decidió salir a andar en bicicleta y adujo dirigirse a ver a un paciente terminal. Fue demorado y liberado horas después.
A continuación, el video resumen: