La banda insignia del indierock nacional tiene una relación muy especial con Tucumán. Hace una semana, generaron un debate en las redes al preguntar por las mejores empanadas locales. Ahora vuelven para probar el manjar tucumano y poner a bailar a los millenials con la presentación de "La Otra Dimensión". Autogestión, nuevos sonidos y hasta zombies en la previa del show del sábado.
Santiago Motorizado, al centro. El Mató llega a Tucumán.
"¿Cuál es el mejor lugar para comer empanadas en San Miguel de Tucumán?", preguntó la semana pasada desde su cuenta de Twitter Él Mató a un Policía Motorizado, la banda más importante del indierock en español de Latinoamérica. Llegaron respuestas desde cada rincón de la provincia, los tucumanos fanáticos de la banda -y los no tanto también- siguieron atentamente el debate, que culminó con un enigmático mensaje en el que agradecían mientras degustaban jugosas empanadas, con limón por supuesto.
"Teníamos una escala muy larga en Tucumán, de casi 8 horas, un montón", confiesa Santiago Motorizado, frontman y voz líder de El Mató. Con el temple que lo caracteriza, elige responder las preguntas vía audios de Whatsapp, porque le permite reflexionar cada respuesta. Las entrevistas ya no son como antes, y el rock tampoco. Santiago, bajista, ilustrador y ascendente estrella de rock nacida en barrio Jardín de La Plata hace 39 años, lo sabe muy bien.
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El Mató estaba en Tucumán porque era una escala obligatoria en su viaje a Lima, una semana antes del show de este sábado en la Usina del Centenario de la UNT (Sarmiento 1100), donde subirán al escenario junto a Santos sin Remera, Alem, Estación Experimental y sets de DJ Cazzu y Caro Zamora.
Mientras aguardaba en el Aeropuerto Internacional Benjamín Matienzo, Santiago y los suyos decidieron salir a buscar empanadas, ingesta obligatoria e infaltable en cada una de sus visitas a la provincia. "¿Cómo apalear ese momento tan angustiante de estar dando vueltas en un Aeropuerto? Tomando un taxi y yendo a comer las mejores empanadas del planeta, que son las empanadas tucumanas", sintetiza sin tapujos.
"Estuvimos preguntando en Twitter qué lugar era el mejor, parecía no haber una especie de coincidencia colectiva, lo que habla bien de los lugares para comer empanadas en Tucumán", analiza el bajista y cantante, y agrega que "a último momento, el chico del aeropuerto nos recomendó y fuimos a La Nueva Estancia, La Vieja Estancia, algo así, y estaban muy ricas la verdad".
El Mató llega a Tucumán en plena despedida de La Síntesis O'Konor, su disco consagratorio y en la antesala del lanzamiento de "La Otra Dimensión", álbum cuyo primer corte ya conocimos a través de las redes sociales: "Es una nueva canción, en realidad no es una nueva es una canción inédita, El Perro, grabada en las sesiones de La Sintesis...en Sonic Ranch en Estados Unidos. Teníamos un plan de 15 canciones, pero en el corte final quedaron 10 y este nuevo álbum es una extensión, esas que quedaron afuera y que nos gustan mucho barajamos la posibilidad de que estén todas en el disco", precisa.
"Teníamos como referencia Pet Sound de Beach Boys que creo que tiene 14 (el lado A tiene 7 canciones y el B, 6), que tiene dos canciones instrumentales, la canción que le da nombre al disco es una canción instrumental, nos parecía que ese juego de imitar eso aunque sea conceptual nos divertía, pero decidimos que el disco sea breve y cumpla con los formatos de tiempo de un vinilo que son 18 minutos por lado, esa fue nuestra estructura para armar el corte final, pero todas esas canciones que no quedaron nos gustan mucho. Algunas salieron como Lado B pero teníamos la necesidad de recopilar todas en un álbum, dos son inéditas, "El Perro" y "Buscando más allá", y varias versiones con invitados que nos gustan mucho como quedaron: de eso se trata "La Otra Dimensión", explica Santiago, sin obviar ningún detalle ni spoilear nada del nuevo disco, del que seguro los tucumanos escucharemos más de un adelanto este sábado.
La autogestión motorizada y los nuevos sonidos emergentes
Semanas atrás, en una
entrevista con Silencio, el frontman de El Mató , dijo que "la autogestión es agotadora", y le preguntamos "¿qué podemos hacer los otros actores que acompañamos a una banda (como prensa, público, productores, etc.) para que no sea tan agotador?" para las bandas gestionar su propio desarrollo, lejos de los contratos leoninos e imposiciones de las multinacionales.
"La verdad que quedó medio rara la respuesta de esa entrevista, incluso le escribí a la entrevistadora después, le hice una segunda respuesta porque no quería que parezca que la autogestión es agotadora y lo demás no, como si hubiese otro lugar donde uno no se agota y la verdad que no existe ese otro lugar: a veces el trabajo de autogestión es intenso, pero los resultados son muy satisfactorios, incluso más allá de lo que pase con las canciones, esa repercusión o esa cosa de "éxito", pero ser partícipe de cada proceso de la producción de tu obra es algo muy educativo, que te nutre, que te da satisfacción espiritual, en todo sentido. Está bueno", apunta quien además uno de los responsables de la ilustraciones y arte de la banda.
Santiago recomienda a los melómanos que "cuando encuentren algo realmente interesante, no sean tímidos y lo difundan al máximo, acá y en todas partes", y lamenta que "suele haber una cosa de diferente interpretación cuando hay algo muy lejano, como ser la nueva banda inglesa que sale, a veces no se escatima en elogios por una cosa estructural en la cual ya nos criamos y es normal, lo hacemos todos, lo hago yo, pero no parece pasar lo mismo con las nuevas bandas de Argentina, que la verdad están a la altura de cualquier banda del mundo".
Luego acota que en el rock y afines nacionales "parece haber una especie de estancamiento, hay una frescura en un montón de fenómenos locales que valen mucho la pena. No es un reclamo, es una respuesta a la pregunta. Sucede, hay nuevos medios, nuevos festivales, nuevos espacios donde se desarrolla el arte emergente que está vivo y está bien".
"¿Un fan de El Mató puede escuchar trap?", preguntamos, y Santiago no le esquivó al bulto: "Totalmente, hay como una aceleración en los consumos culturales muy potente, hay mucha información al alcance de la mano que antes no había y eso genera como una especie de...no sé qué palabra usar, iba a decir distorsión pero no es una distorsión, son cambios, nuevas formas en los consumos", interpreta.
En ese sentido, percibe que este fenómeno "por momentos es vertiginoso y la verdad que eso no es bueno para el tiempo de reflexión que necesita cualquier pieza artística, la música también, aunque quizás la música tenga una cosa de inmediatez que pueda esquivar esa locura porque tiene esa cosa de ser breve, instantáneo, de tener esa cosa más directa pero a la vez la música pareciera volverse cada vez más directa, instantánea y acomodada a estos tiempos vertiginosos".
Para Santiago, el desafío ante estos nuevos fenómenos es "encontrar un equilibro entre entender si eso es una distorsión, un acomodamiento puramente para llamar la atención o un acomodamiento artístico" porque "un poco de todo siempre hay en los acomodamientos culturales".
"Qué pasa con las canciones?", se pregunta, y él mismo responde, siguiendo el hilo que venía desarrollando sobre estas nuevas movidas: "obviamente un fan de El Mató puede escuchar trap, puede escuchar tango, o cualquier género musical, incluso me entusiasma más cuando veo alguien que a priori no debería emparentarse tanto con el universo de El Mató y después se emociona con las canciones: son canciones con letras, estrofas, estribillos, no tiene por qué haber limite en ese sentido, eso me gusta, nuestra música es para cualquiera".
Santiago Motorizado, retratado en periodismopopular.
Él Mató y Tucumán
En 2011, la Rolling Stone dijo que Tucumán era "la provincia más indie del país", disputando ese lugar con La Plata, donde se formó y creció El Mató. "Cuando empezamos a salir de La Plata y a recorrer el interior, Tucumán era una ciudad fija donde teníamos muchos amigos, los Estación Experimental fueron un poco con quiénes hicimos el primer contacto y generamos un lazo muy fuerte, estuvo buenísimo", recuerda Santiago.
"Después eso se hizo menos fluido, pero tengo un gran recuerdo de aquella escena de hace algunos años atrás, que era muy potente y ahí fue cuando se hablaba mucho del indie tucumano", apunta, y agrega que "fueron momentos de mucho intercambio y mucha comunicación". "Me perdí un poco con las nuevas bandas, pero por ahí me interesaría mucho escuchar y conocer", admite, casi con vergüenza y siempre sincero.
Santiago Motorizado, cuyo apellido real es Barrionuevo pero ya nadie lo llama así, es también un gran cinéfilo, y estuvo en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en el estreno mundial de
"Zombies en el Cañaveral", un film tucumano, rodado en San Miguel de Tucumán y Famaillá y con actuación de
Isabel "Coca" Sarli. "Me gustó muchísimo Zombies en el Cañaveral, es una idea muy buena, me encantó la propuesta y la película", atinó a responder, buscando no spoilear absolutamente nada sobre la elogiada película tucumana.
"Conocemos bastante Tucumán, pero a mí me gustaría salir un poco de la ciudad, eso nunca lo hice, una vez tocamos en una especie de casona gigante (se refiere al boliche Pollock, San Martín 2366, SMT) pero quiero más, recorrer un poco más es una cuenta pendiente que me gustaría saldar pronto", remarca, antes de llegar al cierre y clímax absoluto de la entrevista.
Hacia el final, Santiago confiesa que "a nivel gastronómico, la verdad cuando vamos somos muy de comer empanadas, pero también sabemos que el sánguche de milanesa es como un clásico, y a eso nunca le prestamos atención". "Creo que este viaje vamos a ir por ese lado a atacar una buena milanesa", concluye, entre risas, con la emoción de quien se dispone a probar el manjar tucumano por excelencia y se prepara para reventar La Usina del Centenario y poner a saltar y bailar a los millenials de Tucumán.
Arte callejero con letra de El Mató en San Miguel de Tucumán.