ANÁLISIS

Atlético y las claves de una dolorosa eliminación

Los hinchas del Decano soñaban con verlo en otra final, pero no pudo ser. Los cinco minutos fatídicos en Victoria, las expulsiones en el Monumental y la mala fortuna.

25 May 2019 - 22:21

Foto: Twitter @rivadavia971.

Todos de pie, todos aplaudieron. Se terminó la temporada 2018/19 para Atlético Tucumán, luego de la eliminación en manos de Tigre, en la Copa de la Superliga. Varias fueron las claves por la que el Decano no pudo llegar a la tan ansiada final en Córdoba. Ahora, a preparar la próxima temporada.

El primero de los factores fuertes, y el más determinante, fueron los cinco minutos fatídicos que tuvo el equipo de Ricardo Zielinski en Victoria. En ese tiempo que los de Néstor Gorosito hicieron tres goles, el ánimo del plantel quedó por el suelo y levantar eso era una misión muy complicada para el Ruso y sus jugadores.

A pesar de todo, el Monumental se llenó de esperanzas con más de 30 mil hinchas que coparon las tribunas. Atlético salió a buscar el partido, alcance o no. Ocasiones tuvo, y varias antes de los 20, pero los jugadores comenzaron a perder la calma y, para colmo, al frente estaba Germán Delfino, uno de esos árbitros que les gusta ser más protagonista que los jugadores y quieren acaparar los flashes de la cámara, sin importarle cuántos insultos reciba de manera simultánea. Expulsó absurdamente a Rodrigo Aliendro, luego que le protestara por una tarjeta amarilla (bien recibida), y de provocarlo cuando el volante estaba calmado.

El cachetazo se sintió, pero aun así el Ruso acomodó las piezas y el equipo siguió atacando, con poco, pero siguió. Atlético empujó y se paró en terreno rival, tratando de inclinar la cancha. En una pelota dividida, Franco Sbuttoni llegó antes que el jugador de Tigre a la pelota y Delfino cobró una infracción que solo él vio. Amonestó a Yonathan Cabral por protestar y, apenas unos minutos después, lo expulsó por revolear la pelota cuando estaba cobrando una infracción para la visita en el borde del área. Y mientras el defensor se iba al vestuario, con él partían las ilusiones de todos. La heroica, la hazaña, era cada vez menos complicada.

Zielinski paró el equipo como pudo, con tres defensores, tres volantes y dos delanteros, dejándole todo el espacio a Tigre, ideal para que toque la pelota para todos lados, como lo hizo y como controló el partido. Analizar lo que pasó de ahí en adelante es más que complicado, porque hubo pocas llegadas claras y porque llegó el gol que terminó siendo el tiro de gracia.

Atlético perdió la serie en Victoria, en esos cinco minutos que recibió tres goles y en los que no pudo convertir ninguno, a pesar de haber contado con la misma cantidad de situaciones claras que Tigre, pero pagó caro la falta de contundencia.

Se cierra así un ciclo extraordinario de Atlético Tucumán, y de la mano de Zielinski. Un entrenador que llegó para acomodarlo en los promedios y cumplió. Un entrenador y un plantel que se bancaron las críticas de la prensa y de los hinchas, salieron a flote y dejaron al equipo en lo más alto, entre los cinco mejores del país y los ocho del continente, y será muy difícil reemplazarlo. Muchos se irán y otros llegarán, pero la vara quedó muy alta y los que vengan, no la tendrán fácil.

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