La ministra de Salud juega por afuera de la campaña que encabeza Manzur: peatonal, timbreo, plazas, skates, plantines y más, buscando llegar donde no llega la rosca.
Chahla con un joven skater en plaza Urquiza. (Foto: Twitter @RossanaChahla)
"Siempre cuidé a las mujeres", repite la doctora Rossana Chahla en su primera campaña electoral: en 2019, la ministra de Salud Pública fue de los pocos miembros de la primera línea del Gabinete del gobernador Juan Manzur que no se puso al frente o integró un acople para traccionar votos para Manzur - Jaldo y ganar espacios en la Legislatura o el Concejo Deliberante, cuando el rival era el exgobernador José Alperovich. Una pandemia después, se estrena electoralmente al frente de la boleta oficialista de Lealtad Peronista en la interna del Frente de Todos y recorre con agenda propia la provincia en el marco de la campaña que puede marcar una escisión histórica del peronismo tucumano y el nacimiento definitivo del manzurismo como ismo y construcción política que trascienda más allá de 2015-2023.
Corre con ventaja Rossana Chahla respecto a los demás precandidatos a diputados o senadores en nuestra provincia en el camino a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias: ninguno ha aplicado tantas vacunas contra el Coronavirus como ella desde que la pandemia irrumpió en nuestras vidas hace ya un año y medio. Más de un millón a cero gana ese rubro. Les gustes o no, no hay tucumano que no la haya visto recorriendo hospitales cuando nos gobernaba el miedo, haciendo hisopados y pidiendo extremar cuidados cuando aumentaba la incertidumbre y luego vacunando al calor de la esperanza de que termine este tiempo interminable. La precandidata llego a la contienda electoral ya instalada y con un campo de acción bien definido: la salud. El cuidado como bandera, en clave manzurista. Pero había que ir por más y mostrar algo distinto, mientras el adversario político, Osvaldo Jaldo, no escatima en críticas a Manzur y su gestión y dispara como el más opositor de los opositores.
Las elecciones provinciales 2021 estuvieron hasta el momento marcadas por una muy baja participación electoral: en Misiones (59,53), Jujuy (70,68%), Salta (60,21%) y Corrientes (66%, aun eligiéndose gobernador) la afluencia a las urnas fue menor que en 2019. En las elecciones nacionales de 2019 votaron el 82,89% de los 1.258.085 tucumanos inscriptos. Un estudio de la consultora Choice, difundido desde la Legislatura, sostiene que el 22,4% de los tucumanos determinará su voto por la variable Salud, con un 13,7% que no-sabe-no-contesta. Indecisos. Para la consultora Meraki, cercana a Casa de Gobierno, son el 30,17% del total. Al indeciso no lo enamoran los grandes actos partidarios, la bendición de dirigentes porteños o nacionales, o la vieja política tradicional. Hay que ofrecerle otra cosa, mientras se busca ratificar el convencimiento de los convencidos, para evitar sorpresas.
La visita a Tucumán de los ministros Martín Guzmán y Eduardo Wado de Pedro reconfirmó el apoyo de Casa Rosada a la lista Lealtad Peronista que impulsa e integra el propio Manzur, en su carrera contra el vicegobernador Jaldo, que desafió su conducción y lanzó su candidatura a gobernador dos años antes de 2023. Los videos que enviaron los ausentes Sergio Massa y Máximo Kirchner ratificaron que las dos patas más fuertes del Frente de Todos también se alineaban con el mandatario que siempre respaldó al presidente Alberto Fernández, aun en los momentos más complicados, que son casi todos para el errático Jefe de Estado y sus errores no forzados.
Manzur, erigido en jefe de campaña, se encargó de alinear a la dirigencia y aglutinar a tantos intendentes, delegados y referentes territoriales como pudo; el mensaje de Máximo terminó de encolumnar a sectores más duros del kirchnerismo puro, jóvenes y ya no tanto que supieron mirar con desencanto al titular del Ejecutivo provincial. Si 'la Jefa' perdona, olvida y pregona la unidad hasta que duela, ellos también. El respaldarazo del heredero Máximo es palabra sagrada, más allá de los kirchneristas que integran y apoyan las listas de Jaldo, de José Vitar (Frente Grande) o hasta quizás otras en el variopinto universo electoral comarcano.
El discurso 'moderado' de Alberto pregnó en 2019 y sirvió para acercar al Frente de Todos a muchos desencantados que miraban de reojo al kirchnerismo pero estaban y estuvieron dispuestos a comulgar con esa tan mentada unidad para correr a votos a Mauricio Macri y Cambiemos de la Casa Rosada. Si el peronismo es frentista porque así lo dijo y lo hizo Juan Domingo Perón, hay que ir a buscar votos más allá de la estructura propia y de los votos K que puedan reconfirmar Máximo Kirchner y de Pedro, y que en la lista busca encarnar el rookie Alejandro Melo, cara nueva y aire fresco para el manzurismo que intentó reflejar en su nómina ese trasvasamiento generacional que reivindicaba Perón al ponderar el rol de la juventud en el Justicialismo.
A la hora de ir más allá y cazar más votos irrumpe con fuerza el nombre de Chahla: rubia, ambo, tono calmo, pausado, vacuna en mano. No viene de ‘la política’, viene de los hospitales, de la Maternidad. Sus 'compañeros' son los trabajadores sanitarios. Puede llegar allá donde no llega el aparato, ni la rosca. Por eso Manzur se aboca a los grandes actos junto a los demás precandidatos y ella juega sola: mesa en la peatonal, bien cerca de la carpa de hisopado y vacunación, barbijos rosas flúor en los que se lee Frente de Todos y que nada tienen que ver con la campaña provincial ni nacional del Frente de Todos. Impronta Chahla. Y hay más: desde aquel acto con de Pedro y Guzmán (punto de inflexión del tramo final de la campaña) en el que estuvo arriba del escenario, su agenda fue tan variada como colorida, mayormente sin Manzur ni los demás precandidatos de Lealtad Peronista.
Un té con mujeres distendido y sin ambo; operativo de vacunación en los barrios, vacuna en mano; recorridas con Claudio Zin de La Nación; acto con el gobernador y trabajadores de la sanidad en el predio de ATSA, donde ambos juegan de locales; una mañana de sábado en la peatonal y recorrida por barrios de la capital y Yerba Buena por la tarde, esta última en modo timbreo; recepción de vacunas y visita a El Cadillal para el F1 Powerboat; café, plantas y skaters en plaza Urquiza; acto virtual del Frente de Todos; encuentros con mujeres, universitarios, con Ángel Morales y los nodocentes de la UNT; plantines en el parque Avellaneda, recepción de más vacunas, acto con docentes, actos en Tafí Viejo, Las Talitas, Lastenia y más. En plena campaña y a días de las PASO, hay Chahla para cada perfil de votante, con o sin ambo según el caso.
En sus encuentros con mujeres, la ministra de Salud hace especial hincapié en su trayectoria como ginecóloga y directora de la Maternidad, además de políticas sanitarias en materia de prevención y promoción de la salud como las que ofrece justamente el Tráiler de la Mujer, pintado de rosa pleno, que de forma itinerante facilita mamografías, ecografías y test de VPH, entre otros. Un sondeo de DC Consultores atribuye a la ministra un 28,3% de intención de votos, y sostiene que el 6,5% de los tucumanos definirá su voto por la política de vacunación; el estudio de Choice que se difundió desde la Legislatura le otorga a la galena un 33,9% de imagen positiva y un 34% de positiva, casi tablas, una utopía política.
Debe medir tan bien Chahla en las encuestas que en aquel debate en La Gaceta el propio Jaldo elogió su labor en la lucha contra la pandemia, mientras pedía la renuncia del ministro de Seguridad, Claudio Maley, o cuestionaba duramente al interpelado ministro de Educación, Juan Pablo Lichtmajer. Jaldo pide 'frenar a Manzur', pide la cabeza de sus ministros más cercanos, pero no hubo ataque ni embestida contra la titular de la cartera sanitaria. El ambo no se mancha.
También hubo un impensado guiño a los jóvenes en el marco de la campaña de parte de Chahla: en el mencionado debate, se posicionó de forma contundente a favor de 'la legalización de la marihuana', en una pregunta un poco capciosa en la que fue por el lado del consumo medicinal: "La verdad que, leyendo a Manuel Belgrano, ya era un visionario. Decía que el norte argentino tenía que cultivar cáñamo. También escuché a las mamás que necesitan aceite de cannabis. Esto nos permite estar en contacto con científicos para aportar lo mejor también en otras patologías. Tenemos que tener una ley más amplia para otros usos y además generaría mucho empleo", sentenció. Quizás hasta el exdiputado macrista Facundo Garretón aplaudió desde Uruguay. Su respuesta contrastó fuertemente con la de Jaldo: "Quiero ser claro y contundente. No estoy de acuerdo para nada en intentos de legalizar las drogas que afectan a los jóvenes y contribuyen a la inseguridad en Tucumán y a nivel nacional", espetó el tranqueño.
En el círculo rojo peronista los números indican que Lealtad Peronista sería la lista más votada con el 27% de los sufragios, contra un 15% de Todos por Tucumán en la interna del Frente de Todos; en la interna de Juntos por el Cambio, anticipan que la fórmula Roberto Sánchez – Mariano Campero lidera con el 12,5%, contra un 11,6% de Silvia Elías de Pérez – José Cano y un 10,5% de Ramiro Beti – Germán Alfaro.
Ese círculo rojo peronista espera un triunfo manzurista contundente, de la mano del tándem Chahla – Yedlin, con el jefe de campaña y precandidato a senador suplente sonriente en la foto de la boleta y del triunfo. Si esos números se confirman, el manzurismo saldría victorioso y el peronismo tucumano habría logrado sostener ese envidiable piso de 40% de los votos, por debajo del 49,54% de Manzur-Jaldo en 2019, pero nada despreciable en un contexto por demás adverso desde lo social y económico. Si ese es el escenario, la victoria se explicará por la construcción política del manzurismo y por los movimientos por fuera de la rosca y el aparato de la diputada Chahla.
Con jóvenes en la peatonal. (Foto: Twitter @RossanaChahla)