La música en el alma: "Cada esquina, cada plaza, cada bar es un escenario"

ROCK BIEN DE ACÁ

Nico Malacresta se compró su primera viola a los 13 años, luego de un accidente que lo dejó en silla de ruedas. En plena adolescencia, se dio el gusto de tocar en el mítico escenario del Cosquín Rock. El viernes, él y su banda El Contuvernio tocarán junto a Volstead, teloneando a Eterna Inocencia.

Foto: Facebook El Contuvernio.




Pasaron 20 años desde que agarró su primera guitarra, la cual consiguió de una manera poco común. “A los 13 me chocó una moto y quedé en silla de ruedas. Me dieron plata por los daños y en esa misma silla me fui a una casa de instrumentos musicales y dije: ‘Dame esa guitarra’". Y es la misma guitarra que tengo hoy en día, a los 33, 20 años después”, relata Nicolás Viale Malacresta, cantante y guitarrista El Contuvernio.

“La música siempre estuvo conmigo desde mi nacimiento. Creo que, en realidad, está en la vida de todas las personas. ¿Qué sería el mundo sin música? A los 14 años en vez de prestar atención en la escuela, escribía canciones. Siempre dije que quería escuchar canciones que no conocía y la única forma era inventarlas”, subraya en diálogo con eltucumano.com. 

El recorrido de Malacresta en la música lo tuvo en primera instancia como la voz principal de MayDay, banda de punk que formó junto a su primo, Ezequiel “Retrete” Viale y Nicolás Gaufín. Juntos grabaron un disco, llenaron en varios lugares y en 2005 llegaron al escenario del Cosquín Rock: “No miro tanto al pasado, siempre estoy en el presente. Mi vida funciona en el presente. Sí me acuerdo que éramos changuitos bien inquietos, bastantes luminosos y nos poníamos al hombro la banda con mucha continuidad, ensayábamos mucho y nos gustaba”, revive.

“Era toda la semana esperar el momento de juntarse, agarrar los instrumentos y tocar, y tocar, y tocar. Al principio no me gustaba para nada como cantaba, pero a fuerza de insistir, empezó a tener más forma. Siempre me pasaba que me gustaban las cosas cuando estaban escritas, pero no me gustaba cómo sonaban cantadas. Con el tiempo no es que fui mejorando, si no que me fui acostumbrando a escucharme”, agrega entre risas.



Tocar en cualquier lado

Pasó el momento de MayDay y el músico decidió salir a recorrer diferentes lugares de Sudamérica. “Cada esquina, cada plaza, cada bar, es un escenario y era un lugar donde yo podía tocar, y eso me enseñó a no quejarme tanto. Cuando un lugar cierra, otro abre. O aparece un lugar clandestino donde uno se puede ir a expresar”, cuenta Nico.

Lejos de ser aquel adolecente que se paraba en los escenario para brindar su show con la voz que poco lo convencía, Malacresta fue cambiando: “Las zapatillas gastadas, el humo, las andanzas, todo se va mezclando con la voz. Casualmente todos los instrumentos involucran el sentimiento, pero ninguno tanto como la voz. Cuando uno canta, está contando una historia de vida y no hay ningún camuflaje. Cuando escuchás un cantante sentís si es uno que estudió canto o uno que tiene historia para contar, y a mí siempre me gustó de ese lado. Nunca deje de vivir aventuras porque sabía que iban a salir canciones”.

“Las letras de las canciones siguen siendo vivencias, uno se da cuenta. Opiniones, reclamos, pero sin violencia, más con tono de sarcasmo e ironía. Siempre buscando el humor. Creo que el humor es lo único que puede salvar a la humanidad. La única cura para todo mal es la risa y el buen humor”,  sostiene.

“La vida me dio grandes amigos, una gran compañera, un hijo hermoso y se me fue el enojo que tuve en algún momento en la vida y nada es suficientemente grave para que me tome una preocupación, sí una ocupación. Hay que ocuparse de las cosas pero no preocuparse, estar más relajado. No tengo teléfono, no tengo Facebook, me encontrás en la biblioteca, en la calle, en el colectivo, en la esquina. Son pequeños gustos que me doy”. 



El presente con El Contuvernio y la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer

Nico, junto a un grupo de amigos, lleva adelante la Biblioteca Popular Osvaldo Mayer, en Don Bosco 2955. Allí, el viernes, desde las 18:30, habrá una jornada que promete ser única, con una feria de libros y revistas y con el plato fuerte a las 20:30. 

“Vendrá Guillermo Marmol, cantante de Eterna Inocencia y profesor de historia, para brindar una charla gratuita sobre ‘Osvaldo Bayer y yo: convergencia de obras de torno al pensamiento, la escritura y la acción del ideal libertario'”. 

“La biblioteca es algo constante desde hace muchos años. Por ahí no le pusimos tanto y tenemos que ponerle más huevos. Acá imprimí mi primer libro. Es un grupo de gente hermosa que siempre nos juntamos acá. Siempre con ganas de crear culturar y generar cosas que a uno le dignifique la existencia”, agrega.

Poco más tarde, desde las 22:30, tocará junto a sus compañero de El Contuvernio, Gaucho Abreu (bajo), Julian Lorca (batería), Álvaro Sicario (acordeón y piano) y Kaña Malabar (trombón), por primera vez en el escenario de Robert Nesta. Serán los encargados de abrir una noche en la que también se presentarán Volstead y Eterna Inocencia: “Nunca tocamos ahí, así que vamos a dejar calentito el escenario”, sentenció Malacresta

(Crédito: Nerea Iñigo)

(Crédito: Nerea Iñigo)

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