Top

Experiencias de vida, a través del conocimiento

Tribuna abierta

Luego de la Olimpíada de Filosofía celebrada en Tucumán, la Profesora Emérita de la UNT, Susana Maidana, reflexiona sobre su particularidad. “El sentido fue crear condiciones para que piensen, cuestionen, observen, demanden, pregunten”.

Olimpiada de Filosofía.-


Hoy, 4 de noviembre, desde temprano, están retornando los estudiantes a sus hogares, desde Patagonia hasta Jujuy, que participaron en la instancia final de la Olimpíada de Filosofía, en su aniversario 19, en el marco de los 40 años de la recuperación de la democracia. La mención a la recuperación de la democracia no es una enunciación meramente retórica, sino que refleja los efectos de la educación pública y su importancia en momentos de cuestionamiento a la gratuidad de la educación y la salud públicas. Es, pues, un compromiso con valores democráticos y humanistas.

Cada año, sentimos que obtenemos mejores resultados porque se crean atmósferas de trabajo y diálogo muy enriquecedores para los docentes que los acompañan, para los jóvenes, para los jurados y, también, para el equipo que coordinamos este Programa.

Me interesa hacer un breve balance para aquilatar el valor y la gravitación de estas Olimpíadas y reflexionar sobre cuál es su particularidad. Destaco que los estudiantes exponen sus ideas, en este año, sobre la influencia de las nuevas tecnologías en el cuerpo, en la vinculación social o el aislamiento, en el poder que sustentan, en el lugar que ocupa el conocimiento en la era de tecnociencia y muchas otras cuestiones más. Pero con un agregado fundamental, en la defensa de los ensayos aparecen sus angustias existenciales: falta de comunicación, dificultades en el seno familiar, en el colegio, experiencias enriquecedoras o frustrantes con los diferentes tipos de docentes: los que los escuchan y quienes los invisibilizan, los autoritarios y los que los acompañan en esta compleja relación de enseñar y aprender.

Ayer me preguntaba dónde están esos jóvenes que no estudian, ni trabajan, que consumen sustancias, que beben mucho, que no piensan, que son violentos. Jóvenes que necesitan colmar sus faltas y sus angustias con sustancias o alcohol, ¿Dónde están los adolescentes y jóvenes que discriminan a sus compañeros, que cometen bullying, que golpean hasta la muerte a un par por ser de piel oscura, de familia humilde o paraguayo? Los sucesos ocurridos estos días en Brasil muestran estos rostros de la violencia, que debe ser objeto de reflexión de la sociedad y no mirar para otro lado.

Me pregunto, ¿por qué esos jóvenes no aparecen en esta Olimpíada? Porque creamos ámbitos de libertad, porque no tomamos exámenes con múltiple choice sino que escriben sobre lo que piensan, sobre lo que sienten, sobre sus angustias y no necesitan otro sustituto de las faltas que nos caracterizan a los seres humanos, que somos finitos y limitados. El conocimiento es, en efecto, un instrumento emancipador, parafraseando a Ortega y Gasset, es el flotador que impide naufragar en el caos de la ignorancia.

Pero, también, el sentido de este programa no fue evaluar lo que sabe cada chico o chica con una prueba sino crear condiciones para que piensen, cuestionen, observen, demanden, pregunten. Y, lo cierto, es que lo logramos. Hay otro factor fundamental, que consiste en haber elegido un equipo de profesores y profesoras universitarios que coordinan, capacitan y administran, que estén comprometidos con una concepción de filosofía que no es “amor a la sabiduría” toda vez que la sabiduría es imposible de alcanzar, porque no hay totalidades, ni universales sino diferentes formas de entender este quehacer particular.

Un equipo que no pide permiso y que toma decisiones, que es creativo, que establece conexiones profundas con los estudiantes, que cortan distancias y brechas.

Un factor a destacar, durante este año, es haber contado con la presencia, durante los 2 días de trabajo, del Coordinador del Área de Actividades Científicas y de Olimpíadas del Ministerio de Educación de la Nación, que ha comprendido la trascendencia del programa y sus particularidades y cuya participación ha sido motivadora para los estudiantes y docentes.

En suma, ha sido un grito de emancipación y de defensa de los derechos de los estudiantes.

Susana Maidana

Doctora en Filosofía. Profesora Emérita de la UNT.