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Golpe a la ilusión: el planteo de De Muner y la irregularidad de siempre

análisis

El Santo no aprovechó el envión del triunfazo ante Belgrano y otra vez decepcionó y se despidió de la lucha por el primer Ascenso. El equipo que no logra ganar dos partidos seguidos hace más de 20 fechas. Momento de replanteo de cara al reducido.


Recién estás prendiendo la tele y ya estás renegando con la formación que te acaba de llegar por WhatsApp. Hay cuatro cambios con respeto al equipo que le ganó a Belgrano y no se entiende de qué va a jugar cada uno. 

Es cierto que la bajas de Llama y Sansotre obligaban a realizar dos modificaciones. Pero todo el mundo esperaba el ingreso de Abreliano y Tino Costa y nada más. Sin embargo, el técnico optó por Quiroz, Sosa e Imbert como titulares, dejando a Abreliano en el banco. 

De esta manera, no solo hizo más cambios de los necesarios, sino que alteró por completo el dibujo táctico, parando en cancha una inédita línea de tres defensores que desconcertaba a medio mundo, incluido a los propios jugadores que a los dos minutos se durmieron un siesta larga y dejaron un jugador trajera la pelota desde un córner para ensayar un tiro al arco que sorprendió a Carrizo de floja reacción. 

Así, de entrada nomás, con la tele recién prendida, con fernet sin terminar de preparar, se empezaba a desdibujar el triunfazo del lunes pasado, al que no llegó a cumplírsele una semana y ya parece lejanísimo. 

Es increíble, pero el mismo San Martín que hace apenas cinco días parecía haber encontrado la victoria que podía servir como trampolín anímico, en tan solo dos minutos ya estaba cayendo contra uno de los peores equipos del torneo. 

Esta fue una constante de San Martín en el certamen: siempre después de un gran triunfo, vino una derrota inesperada: cuando le dio un baile que ilusionaba a cualquiera a Estudiantes de Río Cuarto, fue a Mar del Plata y perdió contra Alvarado; tras la mejor exhibición de fútbol de la categoría en Caballito, vino la goleada estrepitosa ante Mitre; una vez consumada la goleada ante Santamarina, vinieron dos empates pálidos; luego del triunfazo en San Juan se sucedieron cuatro fechas sin triunfos. Figurita repetida. 

De hecho, desde el partidos con Ferro hasta acá, no ha logrado ganar dos partido seguido y así se fueron esfumando las chances del primer ascenso que hoy están más sepultadas que nunca. El tema es que con tan solo tres partido por delante, peligra seriamente el segundo puesto y también el tercero, teniendo en cuanta que instituto, Gimnasia de Mendoza y All Boys están al acecho. 

Si no logra encadenar dos o tres  triunfos seguidos en los que poquito que queda, como no lo logró en todo el año, es muy difícil que logre sostener posiciones de privilegio de cara al reducido. 

Volviendo al partido de hoy, es imposible entender que quiso hacer De Muner hoy, y lo es más todavía porque ni siquiera lo explica. Si él hablará con la prensa, se le podría preguntar, pero como ha decido sostener un silencio absoluto, solo queda andar adivinando sus intenciones. 

En el juego no se vio nada auspicioso y el primer tiempo pasó sin penas ni glorias, entonces, el entrenador movió el banco y con el ingreso de Nasta, San Martín ganó peso ofensivo y hasta hizo méritos como para empatar, es cierto que fue con más empuje que buen fútbol. 

Después el equipo se fue diluyendo y ya hacía un largo rato que no generaba nada cuando Pellerano vio la roja por una falta de último hombre. En ese tiro libre, ellos hicieron el segundo y chau partido. El bombazo fue al palo del arquero y a media altura, por lo algún reproche le podría caber a Carrizo.

Más allá de las responsabilidades que le podamos endilgar o no al arquero, no hay dudas que la derrota pasa, en primer lugar, por un planteo desconcertante incluso para los propios, y en segundo instancia, por la falta de regularidad de siempre. 

Todavía hay tiempo para mejorar y las posibilidades de ascenso son concretas, solo que habrá que mejorar mucho para conseguirlo y, sobre todo, alcanzar la regularidad que permita encadenar varios buenos resultados. Mientras tanto, a esperar que no gane Instituto.