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Tucumán, la pandemia y el horizonte esperanzador de la vacuna

TRIBUNA ABIERTA

La ministra de Salud de la Provincia, Rossana Chahla, realiza un balance de 2020 y analiza a fondo el impacto de la pandemia en el territorio provincial.

La ministra Chahla y su equipo, durante una recorrida sanitaria por el interior de la provincia. (Foto: Prensa Ministerio de Salud)


Comenzaba el 2020 y nos encontrábamos desarrollando la planificación estratégica para el nuevo año, con nuevos proyectos de gestión, nuevas adquisiciones tecnológicas, nuevo modelo prestacional eficientizando tiempos de esperas y recursos, incorporación de efectores, etc. Ya en Diciembre la ONU advertía de la aparición de un nuevo virus en Wuhan, China, con riesgos altos para la humanidad. Nos pusimos en alerta inmediatamente y comenzamos a trabajar ante la lejana amenaza que se vivía en ese momento.

Hoy, finalizando el año, después de que la pandemia ha cobrado 1.600.000 víctimas en el mundo, y más de 71.000.000 millones de contagiados, es imposible pensar que el impacto sanitario causado se compare a otras epidemias.

Es el desastre sanitario de mayor impacto de la historia en términos de vidas que se fueron, en términos de secuelas físicas, psicológicas, sociales y económicas. 

Fue muy difícil al principio comenzar a trabajar aceleradamente en un escenario donde aún no estaba el virus y tampoco había experiencias en el mundo en las medidas que se podían tomar para evitar la propagación que ya evidenciaba un alto grado de transmisión y de letalidad en personas mayores y con comorbilidades.

En el mes de marzo tuvimos el primer caso en la provincia, y nos hizo sentir que el virus había llegado a nuestras tierras.

Nuestro mayor desafío fue desarrollar aceleradamente, pero con trazadoras de eficacia y eficiencia técnica y científica, la vigilancia epidemiológica, sanidad de fronteras, el fortalecimiento del sector, la capacitación y la refuncionalización del  Recurso Humano, la multiplicación de camas de terapias, la adquisición e instalación de respiradores, la preparación de unidades de aislamiento para no saturar los hospitales, la adquisición y formación de elementos de protección de seguridad del personal de la salud, las acciones intersectoriales para fortalecer los controles al ingreso de personas que venían del extranjero y luego de otras provincias que ya tenían circulación viral, la instalación en la ciudadanía de la responsabilidad sobre las normas de bioseguridad, el fortalecimiento del laboratorio de Salud Pública para poder dar respuesta a las tomas de muestra y podría seguir mencionando esta reconversión maratónica de un Sistema de Salud, que como el resto del mundo tuvo que adaptarse para mitigar los daños de esta pandemia.

Cuando en el mes de diciembre uno mira hacia atrás, se visualiza un año como si hubiesen sido 20 por lo que llegamos a hacer, a instalar, a asistir, a educar, a aprender y a trabajar sin horarios y sin descanso. 

La provincia constituyo el COE, presidido por nuestro gobernador, donde estaban representadas todos los sectores públicos y privados, sin banderas políticas, y fue una muestra de éxito del trabajo mancomunado y con un solo objetivo, estar juntos, como tucumanos, para lograr que el impacto de la pandemia nos ocasione el menor daño posible. Ojalá esta estructura perdure y logremos trabajar de la misma manera más allá de la pandemia.

El Ministerio de Salud, formó el COESalud, que fue el equipo multidisciplinario que desde el primer día me acompañó en la logística y en el monitoreo de la evolución de la pandemia, adelantándose con las estrategias para evitar mayor daño y que aún continúan y perdurara en el incansable trabajo que nos sigue deparando la pandemia. Sin estos equipos hubiese sido imposible esta lucha diaria contra esta amenaza.

Sin embargo, la carga aún más riesgosa y más expuesta la soportaron los médicos, enfermeros, personal de limpieza, bioquímicos, farmacéuticos, kinesiólogos, técnicos y demás personal, que asumieron con extrema responsabilidad y vocación la atención a los pacientes. Hoy son nuestros héroes, nuestro ejemplo y nuestro orgullo. En este frente de batalla perdimos seres muy queridos y que nos dejaron un gran dolor con su partida. Fue el costado más doloroso de este escenario de incertidumbres diarias.

La provincia de Tucumán tuvo una curva alta, de 1500 casos por día, que se sostuvo durante tres días y comenzó su descenso. Aquellos tres días fueron los más largos de mi vida y de todo el personal que se encontraba en la trinchera. Fue tan intenso el trabajo para evitar más ascenso en la curva, que nos fuimos a buscar los casos positivos en los barrios, en la peatonal, en los grupos de trabajos esenciales, no queríamos ver morir más a nadie, necesitábamos detectar a los asintomáticos para que no siga el contagio. En un trabajo sin descanso, aislamos miles de tucumanos en los centros de aislamientos, para evitar más internaciones y mayor propagación. Y aquel día, cuando los casos comenzaron a bajar, redoblábamos las estrategias de búsquedas de febriles y de asintomáticos. Nuestro personal trabajaba sin descanso. 

Era muy difícil imaginar la capacidad de reacción de los ciudadanos, era difícil consensuar respeto a las normas de distanciamiento, de uso de barbijo, del lavado de manos y el uso del alcohol en gel, sin embargo, logramos con la comunicación clara, permanente y transparente, que se pueda entender que gran parte del descenso de la curva dependía de cada uno. Fue un aprendizaje con claros y oscuros… una gran parte de la población entendió que el autocuidado nos ayudaba a todos y otra porción de ciudadanos no lo asumieron ni siquiera habiendo perdido seres cercanos.

Hoy, cerrando el año, podríamos leer un horizonte más esperanzador por la oportunidad de la vacuna, aunque sabemos que nos queda un camino largo para tener inmunidad de rebaño en la población.



Rossana Chahla
Ministra de Salud de Tucumán