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Eclipse total de fútbol en 25 de Mayo y Chile

ANÁLISIS DECANO

Atlético Tucumán hizo todo mal y mostró su peor versión ante Banfield. Hasta Zielinski perdió su característica serenidad y terminó a las puteadas y expulsado. Se cortó la racha ganadora y el equipo no mostró esa fiereza que lo definía. A aprender de los errores y levantar la cabeza para volver a ser ese equipo de corazón sin igual al que la hinchada le agradece y lo alienta hasta el final.

A levantar la cabeza Decano, que falta mucho. Foto: ESPN





"Las rachas están para cortarse", reza un eterno axioma tan viejo como el fútbol. Nos aferramos a él cuando afrontamos la mala, cuando las cosas no salen y el andar del equipo es errático. Y las rachas al final se cortan, por las buenas o por las malas, pero se terminan. La racha de seis victorias al hilo de Atlético Tucumán, que ilusionaba a todo el pueblo Decano que no quería que nunca se termine, vio su fin en el Monumental José Fierro y tras una muy mala actuación ante Banfield, que aplicó su receta al pie de la letra y se llevó merecidamente los tres puntos.

Todo Tucumán, todo el mundo estuvo este mediodía pendiente de un eclipse de sol. El Decano tucumano fue una sombra y mostró su peor versión en la temporada: sin peso ofensivo, endeble en defensa y sin esa enjundia que permitió goleadas y remontadas históricas en esa racha entrañable que ahora es un recuerdo. Pocas veces se lo vio a Ricardo Zielinski tan enojado como los últimos minutos del partido ante el Taladro: el Ruso terminó desencajado, a las puteadas, y expulsado.

El partido era parejo y los equipos todavía se estudiaban cuando Banfield madrugó al Decano a los 14': córner desde la izquierda y anticipo de Galoppo en el primer palo. Los jugadores locales se miraron entre ellos tras perder la marca del mediocampista que en pocos partidos en Primera ya ha demostrado su capacidad goleadora y poderío ofensivo. El Ruso, estudioso y previsor, seguramente conocía las virtudes en ataque del volante, y ese desconcierto en defensa comienza a expliar su enojo final. A ello se sumarían sus reclamos a Rapallini, pero esa es otra historia.

Falto de fútbol, Atlético comenzó a abusar desde temprano de los pelotazos frontales. Lotti y Alustiza, que se ganaron la titularidad a base de buenas actuaciones, no tuvieron oportunidades claras. Tampoco sus compañeros, porque el Decano fue realmente una sombra del equipo que supo ser las fechas anteriores. A los 35', Banfield sacó un furioso contraataque -cómo los que supo mostrar Atlético- y Fontana estampó el 2 a 0. El equipo de Zielinski quedó mal parado y expuesto. Y llegó la piña. Baldazo a la ilusión, en medio de una lluvia de mosquitos que por momentos hacían imposible de ver el partido por televisión. Los hinchas Decanos no se perdían de mucho ante la pálida actuación de su equipo.



Los ingresos de Javier Toledo y Leonardo Heredia parecieron contagiar de arranque, y el 10 tuvo algunas chances de gol tras rebotes o pelotas cruzadas al área. Claridad: cero. Goles: ninguno. Ni la suerte estuvo del lado de los de 25 de Mayo y Chile, que buscaron llenar de centros el perímetro de Arboleda, que no mostró fisuras y aprovechó la permisividad de Rapallini para hacer tiempo cada vez que pudo. Nada cambió el trámite la expulsión de Payero, uno de las figuras del visitante.

Con uno más, Atlético insistió en los centros y pelotazos, pero no hubo caso. Esta vez no se iluminó Melano, no apareció un gol salvador de Guillermo Acosta, ni un cabezazo de Marcelo Ortiz, quien terminó expulsado tras padecer al colombiano Mauricio Cuero. Ni Kevin Isa Luna, el pibe de la casa pintada de Celeste y Blanco que parecía tocado por una varita y había marcado dos veces cuando tuvo minutos en cancha pudo torcer el destino del Decano, que por lo menos zafó del 3 - 0 que hubiera significado una dura goleada en contra.

Con el diario del lunes (del martes en este caso), podríamos decir que Zielinski se confundió en sacar a Mussis y apostar por un mediocampo con Acosta - Aguirre en el centro, cuando históricamente jugaron por las bandas; que Toledo es el 9 titular y si está bien tiene que jugar, por más que Lotti haya marcado por duplicado en Santa Fe; o que Heredia venía en buen nivel y Alustiza siendo importante ingresando desde el banco. De nada sirve decirlo ahora. Algo sabe de esto el técnico Decano y la derrota no echa por tierra la muy buena labor que viene realizando.

Triste, solitario y final para la histórica racha ganadora del Ruso, que terminó furioso y fue expulsado por Rapallini. Motivos de sobra para estar caliente le dieron sus jugadores, que no respondieron dentro del campo de juego. A darse una ducha fría, pensar en los errores y levantar la cabeza con miras al partido del próximo sábado ante Talleres. El Decano deberá recuperar la fiereza y la enjundia que supo mostrar hasta hace unos días y volver a dar batalla, a pelear cada pelota y cada partido hasta el final, y volver a ser ese equipo de corazón sin igual al que la hinchada le agradece y lo alienta hasta el final. Hoy, fue una sombra, un eclipse total de fútbol en 25 de Mayo y Chile.