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La sonrisa de Ricardo

ANÁLISIS DECANO

Triunfazo del Deca, que jugó muy mal. El Patrón del bien la rompió y tuvo premio. Melano se sacó la mufa en el último suspiro. El Ruso no traiciona jamás su estilo y volvió a acertar con los cambios: su equipo no luce, pero gana y hasta ilusiona.

El Ruso. Foto: La Nación





La falsa dicotomía entre "ganar" y "jugar bien" es tan vieja como el fútbol mismo. Como si alguien no quisiera ganar, ¿no? "Jugando así vamos a ganar más partidos de los que vamos a perder", repiten técnicos y jugadores con el cassette puesto tras algunas derrotas. "Cuando jugás mal es importante ganar", insisten otros, más terrenales. 

Es muy clara la posición de Ricardo Zielinski ante ese presunto debate futbolero: ganar es lo único que le importa, más allá de las formas, que no por eso no considera importantes. Muchas veces injustamente castigado por quienes no se conmueven por su estilo, El Ruso sentenció que "Atlético mereció un poquito más, pero del merecimiento en el fútbol no se construye" tras la eliminación de la Copa Sudamericana. Una declaración de principios del técnico que se caracteriza por armar equipos sólidos y siempre competitivos.

El decano tucumano se llevó un triunfazo de Sarandí: se quedó con los 3 puntos de guapo, de arremetida, tras un partido muy chivo, contra un rival para todos incómodo, en un horario incómodo, con un sol incómodo y en una cancha incómoda. Hasta el nombre del estadio Julio Humberto Grondona y los títulos de Arsenal pintados en las tribunas incomodan. Todo es molesto en esa cancha, donde ganan pocos y se aburren muchos, con partidos como el de hoy.

Madrugaron los hinchas para ver al equipo de Zielinski y madrugó el Decano con el gol de Gabriel Risso Patrón a los 8': el pibe de Monteros salió a cortar lejos y anticipó en mitad de cancha tras un mal despeje de Carabajal, siguió la jugada con instinto de delantero y tras la arremetida de Ramiro Ruiz Rodríguez la pelota le quedó servida al 3 para fusilar a Gagliardo. Bomba de zurda, 1 a 0 y premio merecido para el juvenil que hace méritos para quedarse con el puesto. El Patrón del bien la rompió contra Racing y hoy nuevamente

Por la hora, quizás por algunas cervezas de más anoche o por el cansancio de toda la semana, puede que algún hincha Decano haya cabeceado durante el primer tiempo. Si se durmió, que sepa que no se perdió absolutamente nada. El partido se hizo ordinario, mal jugado, sin tres pases seguidos y hasta difícil de mirar. Erbes y Heredia, acaso los encargados de generar fútbol en el Decano apenas entraron en juego.

Aun entre lo malo, hay aspectos rescatables en Atlético y tienen que ver con os pibes. Como Risso Patrón, hay otras certezas en este nuevo Decano que empieza a tomar forma. Mauro Osores no será una muralla como el ahora lesionado Virgil Van Dijk, no se luce como Sergio Ramos ni parece estar destinado a ser un central de elite como Dayot Upamecano o Matthijs de Ligt, pero se la banca, deja todo y no se pone colorado para revolear todo lo que pasa cerca. Aprobadísimo. A su lado, Cabral alterna buenas y malas y 'se manda una por partido', siempre.

Ramiro Ruiz Rodríguez se ha ganado el puesto de volante izquierdo de Atlético. Es generoso e incansable para el ida y vuelta, determinado para romper líneas y atacar y hábil para buscar espacios y esos son méritos de sobra para ser una fija en un equipo que padece una importante anemia ofensiva. Sus ganas y su entrega le permiten sobresalir en un equipo que de mitad de cancha para adelante carece de ideas y abusa del centro o pelotazo frontal.

En sus 4 partidos desde el regreso del fútbol, Atlético ha mostrado muy poco vuelo ofensivo: el plan principal parece ser tirarle centros a un errático y fastidioso Toledo. A excepción de la ráfaga de los pibes ante Racing, el Decano no ha mostrado volumen de juego ni voracidad en ataque. Ante Arsenal ni siquiera con un hombre de más pudo imponer sus condiciones y dominar y atacar buscando la victoria.

El local jugó igual de mal que el Decano y no mostró nada de lo bueno que mostró en la Superliga pasada. Tras un tiro libre en el ángulo de Castro, Albertengo se la llevó con la mano y Carabajal fusiló al Laucha. Todo el Deca protestó, pero el árbitro ni se inmutó. Otra vez un fallo del juez que imparte injusticia. El partido parecía condenado al empate, era acaso un 0 a 0 con dos goles accidentales. Pero no contaban con la sonrisa de Ricardo.

Ricardo Zielinski acertó nuevamente en los cambios, como ante la Academia cuando Isa Luna y Acosta marcaron en las primeras pelotas que tocaron. Cuando desde sus casas y masticando bronca frente a la tevé los hinchas pedían un cambio y que el equipo 'vaya al frente', el entrenador metió mano y mandó a la cancha a Lucas Melano y el Bebe.

El entrenador Decano es ante todo, fiel a su estilo: serio, tranquilo, de pocas palabras, usa ropa negra, camperas de cuero y dice abiertamente que es peronista; no habla como los técnicos europeos, no los desvelan los wines o los interiores, ni usa chupín. Cuando le desarmaron el plantel, apostó por los que se quedaron y los pibes y su equipo empieza a tomar forma, paso a paso. Hoy no necesitó sobreactuar, gritar ni gesticular para mandar a su equipo al ataque sobre el final del partido, aún cuando casi no había atacado en todo el partido.

Sobre el final llegó una ráfaga ofensiva que definió el partido. A los 44' lo tuvo primero Ramiro Carrera y minutos después apareció Melano en el área para capturar el rebote del arquero tras un remate de Ortiz y marcar así su primer gol en más de 20 partidos con la Celeste y Blanca. Muy poco para un delantero. Bienvenido sea el gol del rubio, que se sacó la mufa y la vincha y le dio 3 puntos de oro al Decano y al Ruso que sólo piensa en ganar siempre.


Atlético disfruta del domingo puntero y tras el golpe copero podrá trabajar tranquilo en la semana de cara al partido ante Unión el viernes 13. Zielinski deberá analizar variantes, mejorar el circuito de juego y dotar de mayor ambición ofensiva a su equipo. Sin doble competencia, Atlético podrá mostrar su mejor versión y definir un 11 titular que juegue y ataque como piden los hinchas.

Y si no ocurre, seguro se guardará un as en la manga, acertará con un cambio y volverá a sonreír, para seguir ganando, encendiendo la ilusión de los hinchas Decanos y haciendo historia mientras el resto debate si su equipo juega bien o no.