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Juan B. Terán y Santiago del Estero: la Universidad que no fue

TRIBUNA ABIERTA

En 1922, fue el primer intento de fundar la Universidad Nacional de Santiago del Estero, el cual tuvo apoyo de la prensa y de las Asociaciones barriales, pero todo terminó en fracaso. El rol del tucumano Juan B. Terán, de estrecho vínculo con tierras santiagueñas.

Juan B. Terán, fundador de la Universidad Nacional de Tucumán, en su despacho. (Foto: La Gaceta)


En los años 20, Juan B. Terán, destacado intelectual tucumano y uno de los impulsores de la Universidad tucumana, visitó Santiago del Estero, varias veces, invitado por su amigo, Miguel Contreras Lugones, bibliotecario de la Biblioteca Sarmiento santiagueña. Entre ambos, hubo un rico epistolario, a través del cual podemos describir lo que fue el proyecto de Terán en la provincia norteña. 

En aquel entonces, muchos jóvenes santiagueños, recibidos en la Universidad de Córdoba y Buenos Aires, bajo el influjo de la Reforma Universitaria, comenzaron a motorizar proyectos, que tuvieron como fin abrir una universidad en Santiago del Estero. En 1922, fue el primer intento, el cual tuvo apoyo de la prensa y de las Asociaciones barriales, pero todo terminó en fracaso. Pero dejó como resultado, una alianza entre los obreros y los intelectuales, que mucho después dio sus frutos, con la creación de escuelas y Universidad Populares. 

Pero este grupo de universitarios no se desanimaron y buscaron ayuda fuera de la provincia. Así como llego Gumersindo Sayago y Juan B. Justo, también Juan B. Terán, se acercó a los círculos reformistas santiagueños. Auspiciado por Teodomiro Brazo Zamora, hubo reuniones con Terán a lo largo de 1924, pues la idea de este fue abrir una filial de la Universidad Tucumana en los locales del Colegio Nacional y la Biblioteca Sarmiento.

La idea de Terán, de una Universidad regional, se parece mucho a la que sustentó Rojas en esos años, también en tertulias con los reformistas santiagueños. Terán quiso que la Universidad santiagueña sirva de base para desarrollar un modelo económico azucarero, tal vez integrado al tucumano. Lo cual, fue una crítica al rumbo de la economía forestal que, en ese entonces, perfiló el gobierno santiagueño. Lo cierto es que Terán dejó que los intelectuales reformistas analizaran la citada propuesta, que de alguna manera fue a contramano de lo que pensó la elite económica obrajera, con fuertes vínculos con la política. Si bien casi 20 años pasaron de los emprendimientos azucareros santiagueños, la figura de Saint Germes comenzó a circular en las charlas que Terán brindó a todos los grupos proUniverisidad. En un contexto de crisis de la economía santiagueña, que explotaría en los años siguientes, la formulación de Terán, de pensar a una Universidad con una educación regional, que impulse a todas las provincias hacia el desarrollo, fue una invitación a las elites culturales santiagueñas de reaccionar al polo atlántico, que concentró toda la riqueza del país en esos años de belle époque. 

Resulta llamativo que ni siquiera la juventud, que más tarde formó la Brasa, logró articular algún escrito o voz de aliento al proyecto tucumano. Recogiendo solamente algún apoyo de Andrés Figueroa y Baltasar Olaechea y Alcorta, ambos historiadores y con buenos lazos con el grupo Cumbre de Tucumán, el cual, desde su revista, brindó algo de prensa a la gestión universitaria de Terán en Santiago del Estero. 

Terán, rector de la Universidad de Tucumán, intentoó convencer en vano a los jóvenes reformistas, algunos de los cuales tuvieron vínculos profesionales con firmas obrajeras, pero más que todo, lo que hizo caer el emprendimiento, fue la falta de apoyo gubernamental, lo cual evitó que Santiago del   Estero pudiera ligarse a la marcha universitaria del país en un momento clave de la Reforma Universitaria.





**Daniel Guzmán Alcaraz (Historiador)
Fuente: Epistolario Terán-Miguel Contreras Lugones.