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Cómo se forma un soldado de FASTA

OPINIÓN

Tras las denuncias de abusos y maltratos que realizaron ex alumnos de los colegios Boisdron y Reina de la Paz, la educación en estas instituciones quedó en la mira. El análisis de un egresado del Boisdron que explica el origen de la violencia institucional.

Las milicias, como un ejército sin armas. Crédito: https://organizaciondejuventudes.wordpress.com


¿Qué es una milicia? Creo que es la primera interrogante que uno debe analizar a la hora de abordar FASTA (Fraternidad de agrupaciones Santo Tomás de Aquino). Esta agrupación fue inicialmente concebida como una milicia, un plagio de las falanges españolas, que luego derivó en una serie de instituciones educativas con el fin de diseminar por medios oficiales cierto contenido ideológico. La paradoja es que estas instituciones formales se convirtieron en un fenómeno financiero desplazando las raíces fascistas ya inadecuadas para esta era y malas para el verdadero negocio. El problema es que los ecos de ese veneno dogmático aún resuenan y hoy aflora en contraste a la nueva era de mayor tolerancia que vivimos como sociedad. Ridículo y perverso son los calificativos que sobrevuelan sobre las experiencias relatadas por ex alumnos y participantes de esta organización. En tributo a estos valientes testimonios voy a intentar develar la verdadera esencia de FASTA y explicar (no justificar) el por qué de estos abusos institucionales.

En primer lugar, tenemos que dividir la milicia de las instituciones educativas formales. FASTA se origina como una milicia, es decir, una fuerza paramilitar no armada. Se ajusta mucho a la definición tradicional de milicia, como grupo “armado” irregular de personas conformado mayormente por ciudadanos civiles, no soldados profesionales. En la historia hay largos antecedentes de organizaciones milicianas que, generalmente, se originan en momentos de emergencia durante invasiones foráneas o guerras civiles. Su carácter accidental puede subsistir en el tiempo y hasta llegar a convertirse en las fuerzas armadas oficiales de un Estado como fue el caso del Ejército Popular de China o las Waffen SS que se convirtieron en parte integral del ejército alemán. Sin ir más lejos, en nuestra historia tenemos el ejemplo de Martín Miguel de Güemes como conformador de milicias. Estas organizaciones no son malas ni buenas en sí, el trasfondo ideológico y la manipulación de esta fuerza “armada” es lo que puede convertirse en un peligro para la sociedad, sobre todo, en tiempos de paz. 

Entonces, ¿de dónde viene FASTA? Su antecedente directo es la Falange Española, una organización directamente inspirada en el fascismo italiano nacida en la guerra civil del siglo XX en dicho país. La similitud del uniforme, marchas y formaciones dan la idea, pero hay una característica inequívoca que relaciona todo este eje ideológico. En la milicia de FASTA se canta la marcha “Cara al sol” que es el himno oficial de Falange; curiosamente en mis años como alumno del Colegio Boisdron y en las milicias, jamás se hizo referencia a tal antecedente ideológico. Otra curiosidad es el símbolo de la Fraternidad de agrupaciones Santo Tomás de Aquino, son tres flechas entrecruzadas que emulan a la faz, un símbolo romano-fascista, que representa “la unión hace la fuerza”, puesto que una flecha puede ser fácilmente quebrada, mientras que una agrupación, una faz, no. 

Bandera de la Falange Española.

Más allá de los detalles, FASTA como milicia no deja de ser una actividad extracurricular de los sábados a la tarde que puede resultar divertida y hasta enriquecedora. Al menos en mis tiempos, la estructura y las actividades de mi Ruca (inicialmente Ayllú y luego Amancay) fomentaban la disciplina, resistencia y camaradería. Si contaba con la ForDoc (formación doctrinal) que, honestamente, era un momento de descanso luego de arduas actividades. En FASTA siempre tuvieron cuidado de hablar de la actualidad política, su contenido ideológico irá en consecuencia a lo que luego detallaré, pero no en un sentido tan agresivo o dañino como se da en los colegios. Será por el contexto en el que estaba (actividades y tareas de equipos) que no me parecía chocante el contenido doctrinal. Si bien se molestaba, como todo joven en los 90, sobre la masculinidad, no existía la homofobia como tal; eso es más típico de los docentes de los colegios curiosamente no relacionados con la milicia. Es más, los milicianos mirábamos sobre el hombro a la gente propia del colegio, eran “blanditos”, sin duda, no entendían la hermandad de la milicia. Hoy en día, según lo que me cuentan, los rucas se parecen más a los Boy Scout.

Como fuere, la matriz ideológica era una para ambas organizaciones, el punto es que en los colegios se desarrollaría más por su carácter enfocado en lo educativo y no en la actividad física. Entonces, FASTA tiene una matiz nacionalista, conservadora, federalista y católica fundamentalista, es decir, son cruzados. Malvinas es la meca, el siglo XII y XIII son la era de oro y el Rosetón la ventana que ordena al mundo. O sea, la complejidad de la sociedad humana es literalmente organizada en un vitral gótico que representa el juicio final jerarquizando en el centro a Cristo, más allá a los santos y ángeles, más allá a los nobles, luego a los peones y así. Ya no se trata de conservadurismo, sino de feudalismo sin censura. Al menos no son hipócritas al respecto, ya que la asignación de cargos en los colegios es mayormente hereditaria, de ahí el nivel académico mediocre para una matrícula tan costosa como la es la del Boisdron. Pero se preguntarán a esta altura ¿Qué tiene de malo? Son formas de ver al mundo con las que uno puede congraciarse o no… ¿no?

Más allá del repudio, como apasionado de la política, me fascinan esas joyas ideológicas, ya que es el equivalente a que un paleontólogo pueda ver un dinosaurio vivo. Lo curioso de FASTA es que siquiera el fascismo más radical llega a estos extremos. Las ideologías, como por ejemplo el nacional socialismo, “buscan” igualar la sociedad, es decir, este tipo de movimientos tienen por “meta” que un joven obrero de la raza y religión adecuada crezca en la sociedad en deterioro del establishment y de las minorías indignas. FASTA va más allá, es un establishment que “busca” pureza espiritual. El mundo solo parece ser un pasaje. El catolicismo es la única religión, se nace varón o mujer, el sexo solo sirve para procrear, los ingleses son piratas, etc. Pero si escarbamos más a fondo, todo tiene un cierto sentido puesto que la organización es un lógico reflejo de la idiosincrasia tomista:

“Lo naturalmente innato en la razón es tan verdadero que no hay posibilidad de pensar en su falsedad. Y menos aún es lícito creer falso lo que poseemos por la fe, ya que ha sido confirmado por Dios. Luego como solamente lo falso es contrario a lo verdadero, como claramente prueban sus mismas definiciones, no hay posibilidad de que los principios racionales sean contrarios a la verdad de la fe.”

Esta doctrina resume todo,  la razón no puede contradecir a la fe, por tanto, no queda otra opción que “acomodar” la razón para que coincida con el dogma. Estamos en la era de la postverdad y este enfoque pareciera de vanguardia… así de increíble es la filosofía religiosa. Estas premisas, claramente, van a llevar a una colisión por ejemplo con la ciencia moderna. Analicemos el caso de la evolución, teoría que contradice claramente el dogma de las sagradas escrituras, por lo que la curricula de los colegios de FASTA recurrirá a cuanta falacia y sofismo disponible tenga a su alcance para desacreditar indirectamente al pensamiento Darwiniano, sin un remplazante claro más que la “adaptabilidad” de las especies. Asimismo, otorgaran pseudocientíficamente un rol natural a la mujer y un rol antinatural a la homosexualidad. Siguiendo la máxima tomista, no es cierto, por lo tanto, no es racional y, por lo tanto, lo que no se encuadre en ese cubo será decadente, será pecado. Más allá de los relatos de ex alumnos sobre hechos puntuales y repudiables de discriminación y acoso, hay que entender que el ADN de la institución considera un virus, un pecado, algo malo a todo lo que no se adecue a su esquema fielmente representado vidrios pintados de catedrales góticas.


Resulta particularmente aberrante el caso del HIV y los preservativos. Docentes de las diversas instituciones de FASTA aseguran, bajo argumentos seudocientíficos y falacias argumentativas, que el virus atraviesa la membrana de latex. En estos días de cuarentena mundial, tenemos docentes desacreditando a viva voz el mejor método de prevención para una de las peores pandemias en la historia; eso es prácticamente un crimen de lesa humanidad. Ya no se tratan de omisiones o cuestiones interpretables… son actos de perversión, una especie de pseudoterrorismo.

Entonces: ¿usted está a gusto con que su hijo de por cierto este conocimiento? ¿Usted está de acuerdo que recursos de nuestros impuestos se dirijan a la formación de menores bajo este tipo de doctrinas?

Creo que ahora, en 2020, era de la postverdad y donde todo es relativo, la sociedad asumió cierto nivel de madurez donde existen concesos que son ya propios de Occidente y de la vida civilizada: Las personas homosexuales no merecen discriminación ni maltrato por su condición; la mujer es mucho más que su rol de madre y procreadora; la evolución es el principio rector de la naturaleza; el preservativo es el mejor método conocido para prevenir enfermedades de transmisión sexual. Por más que un padre o tutor tenga la potestad de decidir sobre la educación de sus hijos, cada individuo debe ser formado bajo estas mínimas premisas, tiene derecho a integrar la civilización y no regirse por pensamientos barbáricos que, para peor, lo harán incompetente a la hora de enfrentar el mundo del siglo XXI.

Y así de nuevo entramos al tema del feudalismo, personas que reciben educación primaria y secundaria en un colegio de FASTA, recibe formación extracurricular en la milicia, egresado se forma en la UNSTA e inicia su vida laboral como docente o preceptor en alguna institución de la red. Así es como se forma un soldado de FASTA, una persona con una discapacidad empática inducida e irreversible. Siguiendo esta línea, no resultan inexplicables los casos de abusos denunciados.

Se preguntarán quién soy y qué autoridad tengo para hablar del tema. Honestamente, no tengo ninguna relevancia en particular más que haber cursado toda mi vida académica en el Colegio Boisdron, haber militado en Ruca Ayllu y Amancay de niño y preadolecente; además de tener familiares y amigos que participan o participaron de estas instituciones. Casualmente, conocí a un veterano de Falange y de ahí encontré sentido a muchas cosas que vi y viví. En lo personal, espero que las autoridades tomen cartas en el asunto, que los casos de abuso no queden impunes y se intervenga y modifique el eje curricular de los colegios FASTA o bien retiren los subsidios públicos. Honestamente, no creo que FASTA pueda “reformarse” a los valores de nuestros tiempos porque sería reformar totalmente su identidad, pero es algo que se vino dando paradójicamente gracias al capitalismo. Al menos el Boisdron, se convirtió en un colegio de familias pudientes donde los docentes tienen serios problemas para disciplinar a sus alumnos, en gran parte, debido al miedo por las represalias de sus financiadores… los padres. El miliciano que llevo dentro aún ve con cierta nostalgia la “McDonalización” de una institución que se regía por los antiguos principios cristianos del medievo.

*Es ex alumno egresado del Colegio Boisdron