FUCÓ

Opinión

En realidad, lo que el artista visual Sebastián Vaca quiere decir en este texto es más que su temor a la muerte, más que la historia de cómo bautizó a su hijo y más que el día que El Flaco la recomendó un libro.

Historia de la Sexualidad I (de Editorial Siglo XXI) y el cielo.


En el 2010 me enamoré como nunca antes en la historia de mi vida, tremendo ¿no? Bueno, después vino la convivencia, las peleas y reconciliaciones, los hijos y toda la cosa.

En realidad no quiero hablar de eso, no necesito hablar de eso. Es simplemente para que lean algo que al día de hoy no conté. En realidad quiero decirles que el año 2010 fue muy bueno para mí. Enamorarse así como lo cuento yo es una intensidad electrificante porque soy intenso, obsesivo.

En realidad lo que les quiero decir que desde muy chiquito no sé, cuatro años, estaba obsesionado con la muerte: a veces me quedaba solo en la habitación y rompía en llanto: ¿por qué tenemos que morir?, me decía a mí mismo (Repite 4 veces + sollozo).

Pienso que así vivo las cosas: como si me fuese a morir mañana, darlo todo. A la noche me digo: "llegué vivo". Un éxito. Es como la frutilla del postre.

En realidad lo que quiero contar es que yo antes escribía y tenía un blog, y a veces iba a la Rock & Pop y leía los relatos. Hacía bocha de cosas: tocaba el bajo, escribía las letras, estudiaba dos carreras, leía mucho, amaba mucho, comía mal y bebía mejor.

En realidad todo lo anterior no importa, es simplemente la banda soporte de este texto.

En realidad escribir tiene algo de sanador. En mi caso, si.

En realidad es que viajé a Buenos Aires a cobrar un dinero pues había escrito un texto para la revista THC sobre cultivo guerrilla.

En realidad la idea era ver una banda de paso, pasear por museos, ir al Club 69 y pasarla bien. Estaba en librería Gandhi en Avenida Corrientes al no sé cuánto. Buscaba un libro de Michel Foucault. Al final de la librería había unos tipos discutiendo pero gracioso, digo no estaban peleando, no se atacaban, había una dialéctica riquísima.

Mientras le leía un poema de Girondo a Magalí (tampoco recuerdo cuál, no pidan tanto) le dije: "qué hermoso sería tener hijos con vos".  "Se debería llamar Oliverio", dijimos.

El tema es que yo estaba de espaldas y un tipo flaco que llamaba la atención y entendí porque le decían El Flaco. Estaba viendo libros y me dijo:

–Me encanta Foucault también. El martes pasado me llevé este te lo recomiendo.

Era Historia de la Sexualidad I, de Editorial Siglo XXI.

El Flaco se fue con los tipos que estaban discutiendo sobre el peronismo en la Ciudad de Buenos Aires.
Fui a la caja a pagar el libro y el tipo de barba se reía y me decía no lo podés creer ¿no? "Mirá quién te recomendó. El Flaco siempre está aquí y es fanatico de Fucó", me dijo.

En realidad lo que quería decirles es que me recomendó un libro Luis Alberto Spinetta.


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