"La gente de mi edad tiene experiencia, no la descarten": Luis Pérez, abuelo de Santino y mozo de la vieja escuela en Tucumán
Luis Pérez tiene 69 años y una vida dedicada al trabajo. Actualmente atiende la famosa sanguchería de su nieto: La 38. Atentos a las palabras de un señor que las vivió todas. VIDEOS
Luis Pérez, todo un mozo tucumano.
Esta historia empieza con un niño de 8 años haciendo una cuadra de cola para comer un sánguche de milanesa en Tucumán. Con una moneda de 1 peso en una mano y de 50 centavos en la otra, las cámaras de canal 10 lo enfocan, le acercan el micrófono y le preguntan
-¿Que vas a comer tu sánguche de milanesa?
-Sí, más vale. Si los sánguches de milanesa de acá de Tucumán son los mejores de toda la Argentina. Los tucumanos hacemos los mejores sánguches. Aquí mi papá tenía una sanguchería llamada La 38. Hacía altos sánguches. Vendía un montón.
Aquel niño es Santino, el nieto de Luis Pérez, el señor que este viernes dialoga con eltucumano luego de otro video que esta vez destaca su trabajo en la sanguchería que reabrió, justamente, luego de aquel video: “La 38 había cerrado en pandemia y las cosas en la familia estaban duras. Entonces mi nieto Santino se entera de esta promo del sánguche por unas moneditas y le dice a mi hijo Damián: ‘Papá, ¿llevame?’”.
Cuando Canal 10 le hizo aquella nota al niño, ni Santino ni su familia imaginaron que el video iba a viralizarse por toda Latinoamérica. “Al video lo vieron en Tucumán, en Buenos Aires y llegó hasta México. Distintas personas nos ayudaron con las cosas para volver a abrir el negocio en nuestra casa de Manantial Sur. La familia trabajó bien, se ampliaron, ganaron el 1er Premio, se potenció la sanguchería, y ahora mi hijo puso una sucursal acá, en Yerba Buena”.
Cuando Luis Pérez, el abuelo de Santino, dice “acá” esta noche es porque está por comenzar a atender las mesas de la sanguchería con una gigantografía del nieto y el propio Santino a su lado, quien a su abuelo lo bautizó como dice la nota en su título: “Es el último mozo de la vieja escuela”.
Luis es, en efecto, un señor sumamente respetuoso, ameno y amable durante la charla con eltucumano. Son valores de este trabajador tucumano de 69 años y son atributos destacados en estos tiempos de tanto reel, de tanto influencer, de tanta pose. Entre tantos comentarios hay uno puntual de un cliente que reparó en la edad de Luis y destacó a la sanguchería: “Felicidades. Soy mozo y es lindo ver que den oportunidades a personas mayores y, con todas las letras, verdaderos mozos. Trabajé con mozos, con gente grande con muchas ganas de trabajar y la verdad es que cada vez son menos las oportunidades de trabajo que tienen”.
Es aquí, en este punto, en este 2026 de crisis y desempleo, que llega el mensaje del propio Luis: “Toda mi vida trabajé y hoy es doloroso ver que hay muchas personas de mi edad que no tienen trabajo y que no llegan a fin de mes con la jubilación. Yo llevo toda una vida en la gastronomía y siempre tuve dos trabajos. Actualmente a la mañana hago Uber y a la noche atiendo la sanguchería. La verdad es que no tengo tiempo de ver lo que dicen en las redes sociales ni en internet. Pero sé que hay un video y que generó muchos elogios”.
Al elogio que siente por su trabajo, Luis lo recibe en carne propia: “Siento que el cliente me agradece el trato. Siempre estoy atento a detalles: el niño que requiere algo o si una pareja está disgustada. Son cosas que ya tengo incorporadas. Cuando se levanta un cliente, me fijo que no se deje nada. Son muchos años en restoranes, sangucherías, bares. Es mi medio de vida. Pero insisto: no todos tienen la posibilidad que yo tengo”.
Lejos de romantizar nada, Luis dirá: “Yo tengo que darle gracias a Dios por trabajar. Claro que quisiera estar descansando y tener una vida mejor, pero me siento bien físicamente. No me pesa trabajar. Y lo destaco porque tengo amigos de mi edad, vecinos, conocidos, tanta gente valorable que no llega. Duele mucho. Es doloroso conociendo los valores de la gente que le digo que esa misma gente tenga esa necesidad, que se le cierren las puertas. Hay muy mucha gente con muchos valores, con experiencia, que se la desperdicia. No hay que patear a la gente mayor. Si le puedo dejar un mensaje a un empleador que lea esta nota es que no descarte a los viejos. “La gente de mi edad tiene experiencia, no la descarten".
Si de valores perdidos hablamos, Luis coincide con una profesión también en crisis o, al menos, estancada: “Yo como mozo me fui haciendo en el camino. Quedaron muchos compañeros en distintos lugares. Tucumán siempre tuvo muy buenos mozos. Hasta teníamos una academia donde se enseñaba desde nivelar una mesa hasta conocer la procedencia del producto que figuraba en el menú como, por dar un ejemplo, el caviar del Mar Rojo de Rusia. Las crisis han producido que la gastronomía se estanque también. Antes, un mozo tucumano hacía temporada en Mar del Plata, Brasil, Mendoza y volvía a Tucumán".
"Es tal la excelencia de mi generación que tengo un conocido que se quedó a trabajar en Beverly Hills. Cuando le hablo de excelencia le digo cuál es mi prioridad: que vuelva el cliente. Yo trabajé, por ejemplo, 12 años en Primera Instancia y pasé por cuatro sociedades y nunca me han echado. Siempre he tenido buenos patrones”, destaca el abuelo orgulloso del nieto que lo escucha al lado y que es quien agrega a la nota (sin picante todavía): “Actualmente tengo 11 años, voy a la primaria y cuando sea grande quiero estudiar Administración de Empresa para seguir con el legado familiar. Le dije a mi abuelo y a mi papá el otro día en la mesa: ‘¿Se imaginan cuando La 38 tenga 38 sucursales?’”. A su lado lo mira Luis y cierra con una sonrisa: "¿Viste las ocurrencias que tiene? Siempre le decimos que por sus frases trabajamos todos en la familia".







