"Mi cabeza está mitad acá y mitad en Tucumán": el tucumano que sueña con llenar Nueva York de empanadas
Tras superar cierres de negocios y contratiempos personales en su provincia natal, Juan Cruz García emigró a Estados Unidos, donde convirtió una receta tradicional norteña en un modelo de negocios en expansión que sueña con competir con el taco mexicano.
Para Juan Cruz García, el espíritu emprendedor no es una novedad, sino una marca de nacimiento. Antes de armar sus valijas y cruzar el mapa, en Tucumán hizo de todo: tuvo peluquerías, manejó una verdulería, armó una fábrica de muebles y hasta organizó eventos. Todo a pura intuición, esfuerzo y a fuerza de tropezar y levantarse.
Sin embargo, emprender en la provincia no siempre fue sencillo. “Me fundí tres veces. Siempre volvía a salir adelante, pero en Tucumán tenés que rebuscártela todo el tiempo. Hay mucha burocracia, muchos parches para sobrevivir. Muchas veces se termina trabajando por izquierda para poder seguir, y todos los que tienen emprendimientos o negocios saben que es así”, recordó Juan Cruz en charla con GN Noticias sobre aquello que él mismo denomina “el duro camino del emprendedor”.
A la compleja realidad económica se le sumó una racha insólita de mala suerte: primero se le incendió el auto y poco después, sin saberlo, compró un vehículo robado. Con semejante panorama, sintió la necesidad imperiosa de tomarse un respiro. “Me fui de vacaciones a Estados Unidos, pero la oportunidad llegó a mí”, relata. En Miami conoció a un empresario dueño de maquinaria gastronómica que le ofreció una alianza irresistible: Juan aportaba la experiencia y los secretos del repulgue y el relleno tucumano, mientras su socio ponía la infraestructura.
El acuerdo trajo consigo una novedad absoluta para su vida: responder a alguien más. “Fue la primera vez que tuve un jefe en mi vida. Me costó, pero aprendí un montón. Estuve un año y medio desarrollando recetas adaptadas a los ingredientes de acá”, admitió sobre la etapa de ajuste de los insumos locales. Con el proyecto marchando, apuntó más alto y decidió mudarse a Nueva York. “Sentí que era un lugar con más movimiento y mejores oportunidades para hacer crecer la marca”, aseguró. En la imponente metrópoli, le dio impulso definitivo a Empalife desembarcando en ferias gastronómicas, concretando ventas al por mayor y abriendo nuevos canales de comercialización.
El contraste entre ambos entornos comerciales le resultó evidente. “En Estados Unidos, cualquiera puede montar una empresa si hace las cosas bien. Abrís una cuenta de banco, facturás, pagás impuestos. El sistema funciona y eso te permite pensar a largo plazo”, le explicó a GN Noticias. Y agregó: “Los contadores cumplen su rol, los sistemas responden. Si hacés todo legal, el país te acompaña”.
Claro que el éxito exterior no borra el peso de estar lejos de casa. “Lo que extraño de Tucumán es que allá conozco cómo se mueve la sociedad. Entendés los códigos, sabés qué le gusta a la gente y dónde conviene abrir algo. Acá, siendo extranjero, todo eso lo tenés que aprender de cero, lo que a veces conlleva grandes pérdidas, pero todo es aprendizaje”, reflexionó con total sinceridad.
Hoy en día, Empalife sostiene su crecimiento a través de tres vías bien definidas: venta mayorista por pallets, venta directa al consumidor y distribución retail en cadenas de supermercados. El producto estrella es la empanada precocida y congelada, lista para calentar y disfrutar. El menú ofrece desde la clásica carne cortada a cuchillo hasta combinaciones adaptadas al paladar local como bacon breakfast, pollo y espinaca, buscando conquistar tanto al público latino como al estadounidense.
Juan Cruz está convencido del enorme potencial del plato nacional. “La empanada es versátil, fácil de comer y tiene todo para convertirse en un producto popular como el taco mexicano. En cinco años, puede estar en todos lados”, proyecta. Además, reconoce que el contexto ayuda: “Con todo lo de Messi en el Inter y las políticas de Milei, se está hablando muchísimo de Argentina aquí, y a la gente le encanta”.
Mirando hacia atrás, recuerda los difíciles comienzos en los puestos callejeros neoyorquinos. “Al principio había mucha incertidumbre. Ganaba poco y no sabía si esto iba a funcionar. Pero cuando vi cómo reaccionaban los neoyorquinos, supe que iba por el camino correcto”. Con el tiempo, esa respuesta se transformó en un ida y vuelta afectivo. “Me sorprende cómo las valoran. Algunos viajaron a Argentina y las conocieron allá. Me cuentan sus experiencias, lo bien que comieron, lo increíble que la pasaron, sus experiencias viajando en el país y, sobre todo, lo bien que son tratados. Se arma charla y eso también te conecta con tu cultura y genera la comunidad de Empalife”.
A pesar de haber encontrado estabilidad económica y comercial en el Norte, las raíces tucumanas siguen intactas. “Mi cabeza está mitad acá y mitad en Tucumán. Extraño a mi familia, a mis amigos y los buenos asados con música. Mi sueño es que la empresa crezca lo suficiente para darme libertad financiera y poder ir y venir cuando quiera. Tucumán es el lugar donde quiero terminar mi vida”, confesó a GN Noticias.
Para resumir su historia, elige una frase clásica y contundente: “Persevera y triunfarás”. Sin rodeos, con el mismo sabor y coraje de la empanada tucumana, Juan Cruz demuestra cómo un proyecto que nació con acento norteño puede cruzar fronteras y llevar un pedacito de nuestra tierra al corazón de Estados Unidos.








