La gesta de Tucumán: el triunfo "imposible" que definió el destino y la identidad de la patria
En diálogo con FM LaTucumana 95.9, el historiador y presidente del Instituto Belgraniano, Luis Yanicelli, reconstruyó el triunfo patriota de 1812 e integró la gesta con la necesidad actual de rescatar los valores fundacionales de la nación.
En una entrevista brindada a la emisora FM LaTucumana 95.9, el especialista e investigador Luis Yanicelli reflexionó sobre el significado histórico del 24 de septiembre y analizó la vigencia de la victoria en el Campo de las Carreras. Según explicó el historiador, el enfrentamiento militar desafió todo cálculo racional previo, afirmando que "la Batalla de Tucumán era una batalla imposible; ningún general matemático habría dado la batalla". Lejos de responder a una lógica estrictamente bélica, remarcó que "no es una batalla matemática cartesiana, sino que es una batalla popular".
El contexto táctico previo colocaba al bando patriota en una desventaja abrumadora. Las fuerzas de Manuel Belgrano venían replegándose tras el Éxodo Jujeño y arrastraban la orden explícita del Triunvirato en Buenos Aires de replegarse directamente hacia Córdoba, abandonando todo el Norte al ejército realista. En palabras de Yanicelli, la tropa estaba compuesta por "apenas 900 soldados que estaban mal armados y mal entrenados porque no le habían hecho llegar refuerzos". Sin embargo, la actitud de la población local cambió el curso de la historia cuando "los tucumanos acogen a los hermanos jujeños que vienen en semejante marcha, en semejante esfuerzo de haber abandonado sus casas, quemado sus chacras, sus campos para que este invasor realista no tenga nada de qué abastecerse". El investigador subrayó que "esa solidaridad nacía porque eran connacionales, tenían proyecto común y tenían deseo común de ser independientes".
Para compensar la inferioridad ante una fuerza imperial de 3.600 hombres pertrechados, se organizó una leva de voluntarios sin experiencia previa. "Se completó esa fuerza con los chicos de acá del Tucumán que se llamaron los 'Decididos de Tucumán', que eran chicos que eran ganaderos, eran agricultores, artesanos, gente civil, nunca en la vida en la guerra", relató el especialista, precisando que en solo 12 días el coronel Juan Ramón Balcarce y sus oficiales los entrenaron para improvisar una fuerza combativa. Sumados a contingentes de Catamarca, Salta y Santiago del Estero, conformaron una tropa de entre 1.600 y 1.800 efectivos que enfrentó al enemigo en el Campo de las Carreras.
El resultado fue un colapso total de las filas virreinales. Con un desenlace categórico, el bando patriota causó "450 bajas al ejército realista, capturaron 700 soldados y de esos, 60 eran oficiales y más de 120 suboficiales que desarticularon al ejército", constituyendo en palabras de Yanicelli "un triunfo campal, realmente un triunfo total". Además de la profunda devoción religiosa a la Virgen de la Merced, el historiador destacó episodios tácticos dignos de una película, calificando las jornadas como verdaderos "días de novela". Entre ellos resaltó la audaz carga de la reserva conducida por Manuel Dorrego, que rompió el cerco enemigo y capturó a un regimiento entero, al punto de que "el propio Tristán no puede creer que le ha desaparecido un regimiento completo".
Yanicelli valoró asimismo el rol determinante del Regimiento de Pardos y Libertos conducido por José Superí, "integrado por los negros y los mestizos esclavos que a cambio de integrarse para luchar por la independencia obtenían luego la ciudadanía y la libertad". Recordó que en los momentos de descanso, durante "el fogón del ejército la atracción era el regimiento de los negros, pardos y libertos que sacaban sus instrumentos como las marimbas", reflejando cómo en esa gesta "se va figurando también otra cosa que es el país argentino que es mestizo, este país que ha digerido distintas religiones, razas, culturas".
En cuanto al modo en que la memoria nacional interpreta a sus próceres, el presidente del Instituto Belgraniano cuestionó la concepción tradicionalista al sostener que "no existe un 'padre de la patria', no hay una biología acá; acá lo que hay es una generación de hombres y mujeres que tomaron la decisión de luchar y de crear un país independiente". Al igual que los "padres fundadores" de Estados Unidos, Yanicelli situó la independencia en la acción colectiva de San Martín, Belgrano, Pueyrredón, Paso, Güemes y Bernabé Aráoz.
Finalmente, sobre el impacto de estos episodios en el presente, concluyó que la reivindicación de estas batallas funciona como un verdadero reaseguro social frente al desprestigio generalizado: "es como un anticuerpo defensivo que la gente comienza a buscar en sus antecedentes históricos de dignidad estos momentos que han sido motivos de orgullo". Esa impronta identitaria, sostuvo, perdura a lo largo del tiempo como "una astilla que está clavada en el corazón y que la tenemos, la sentimos y que culturalmente la llevamos".






