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"Empecé por necesidad": Facundo Ovejero, el barista que eligió Tucumán y llegó al mundial en Lisboa

HISTORIAS DE ACÁ

A sus 27 años, el profesional repasa su camino: arrancó por pura necesidad laboral en la gastronomía y hoy se convirtió en el primer argentino en clasificar al certamen internacional de café.

Foto gentileza Facundo Ovejero.-





“Hoy por hoy, un barista es un profesional que se dedica al control de la calidad de la materia prima, que en este caso es el café, y se encarga de sacarle el máximo provecho posible a esa bebida”, cuenta Facundo "El Chino" Ovejero en una charla con eltucumano.com.

Se concentra como nadie a la hora de preparar un café; tiene un pulso envidiable que hace que la taza parezca un lienzo con los dibujos que logra en la espuma. El amor por la profesión hizo que "El Chino" sea reconocido a lo largo y ancho de la provincia. En su Instagram comparte videos donde deja en claro la destreza que tiene para manejar la máquina y los utensilios típicos del oficio.

Nacido en Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, tiene 27 años y eligió mudarse a Tucumán atraído por el movimiento comercial. “Me gusta el movimiento laboral que hay en Tucumán. Pienso que es una provincia muy próspera en todo lo que es el trabajo con el café, explica sobre las razones de su radicación. Aunque vive en suelo tucumano, no se olvida de sus raíces provincianas al momento de competir.

Su historia en el rubro gastronómico arrancó bien de abajo en su ciudad natal. “Vengo de una ciudad que es muy turística, en donde desde muy pequeño uno opta por poder trabajar dentro de la gastronomía”, recuerda sobre sus primeros pasos haciendo tareas administrativas en restaurantes. Su llegada al mundo de las cafeterías se dio casi de rebote tras quedarse sin trabajo: “Pasé a trabajar en una cafetería porque me habían despedido de ese lugar y hasta ese entonces yo ya hacía los dibujitos, pero no tenía mucha idea”. Pese a la falta de formación inicial, rápidamente descubrió el gusto por el servicio: “Me gustó mucho el contacto con la gente y demás porque siento que les hacía bien cuando les servía el café”.

Lejos de una vocación planificada desde niño, el barismo surgió como una salida laboral urgente. “Por necesidad, porque uno tiene que vivir ”, confiesa con franqueza. Sin embargo, el cruce con el ámbito competitivo cambió su mirada por completo: “Llegó un momento en el que me habían hablado de una competencia y yo me anoté, me gustó; me metí muchas veces en competencias porque es una forma de jerarquizar el puesto o la profesión, es una forma en la que también te podés hacer ver y que te puede plantear mejores oportunidades en un ámbito laboral”.

Ese trabajo constante, en el que viene apostando fuerte desde 2023, dará su fruto más grande a mediados de 2027. “El año que viene en junio, junio de 2027 va a ser la primera vez en la historia que se presenta un argentino en el mundial”, destaca sobre el torneo internacional donde compartirá escenario con representantes de Tokio, Corea, China, Malasia, Australia, Austria, Brasil, Perú y Colombia. Para él, abrir esta puerta tiene un valor colectivo para el país: “Además de ser una linda oportunidad, también me parece que le va a hacer muy bien al país, porque creo que con esto se completa el circuito latinoamericano de las competencias porque se sumó Argentina y pienso que lo va a hacer muy bien a las próximas generaciones”.

Detrás de semejante logro no hubo espacio para la improvisación, sino horas de entrenamiento metódico. “Yo creo que los torneos o las competencias se ganan en los entrenamientos y ya en los certámenes solamente se pasa a buscar, el resultado”, reflexiona sobre su preparación. Para estructurar la estrategia, el análisis técnico fue fundamental: “Lo que hicimos fue analizar las planillas de lo que se iba a evaluar; formamos una estructura”. En ese proceso contó con la guía de una entrenadora brasileña radicada en Tucumán. “Todo el trabajo que se hizo fue totalmente técnico y a conciencia de las cosas que se iban a evaluar y obviamente pusimos una parte emocional muy fuerte también porque el argentino es así”, resume.

Mirando hacia atrás, el "Chino" no olvida los momentos de escasez ni lo difícil que puede ser la profesión. “Me acuerdo de algo muy puntual que fue cuando me hice hacer un buzo que decía Chino Coffee no tenía mucha plata, y decía: 'Che, pero ¿para qué me he hecho un buzo si a dónde puedo llegar yo con esto?'”, recuerda con nostalgia. Y asegura sin rodeos: “El camino, honestamente, de la gastronomía es muy difícil”.

Por eso, cuando escuchó su consagración como campeón nacional, la carga acumulada explotó en un desahogo inolvidable. “Andaba por la calle y disociaba pensando en qué podría pasar”, confiesa sobre las semanas previas. Y deja una frase contundente sobre el esfuerzo realizado: “Solo mis piernas conocen lo que cargaron mis hombros", confesó. " Entonces ese momento fue un desahogo enorme por toda la inversión que se hizo, por toda la gente que confió”. Consciente del apoyo recibido, le dedica el triunfo a toda su comunidad: “Esto no es mío, esto es para la gente, esto es para todas las personas que a mí me apoyaron incondicionalmente desde que yo era simplemente una persona que servía café”. Y agrega: “Todo esto que hago es para la gente que me apoya, que me quiere, que me sigue, porque yo también quiero, así como ellos me dieron alegrías en algún momento, yo también quiero devolverles un poco de ese amor”.

De cara al futuro, la posibilidad de desarrollar el cultivo de café en suelo tucumano le genera grandes expectativas. “Me produce mucha ilusión pensar en que vamos a ser un país productor y que se esté dando también ahí en Tucumán es algo que lo va a hacer muy bien al norte y al mismo país, porque vamos a poder empezar a experimentar un poco más desde lo sensorial”, manifiesta. Para Facundo, esto impactará positivamente en las condiciones de todo el sector: “Se puede revalorizar al mismo trabajador, al mismo finquero, al mismo barista y todo para que las condiciones laborales y las condiciones de vida de las personas puedan mejorar. La gastronomía es muy dura para todos y creo que todo lo que está pasando va a ser para mejor”.

Con la mente puesta en la cita internacional, Ovejero ya proyecta el camino para los que vendrán después. “Después del mundial seguiré trabajando para que mejore toda la plaza cafetera de Argentina y para el próximo campeón nacional también me gustaría pensar que yo voy a ser el que aplane un poco el camino para que la tenga un poquito mejor el próximo campeón y podamos seguir representando al país”.

Antes de despedirse, deja un cálido saludo a sus allegados y un reconocimiento muy especial. Además de enviar un afectuoso mensaje a la gente de Monteros, Alberdi y San Miguel, el "Chino" recuerda con enorme cariño a Cucina di Lucas, una reconocida cafetería de Concepción donde capacitó al personal. Guarda un agradecimiento muy profundo hacia ellos por la oportunidad brindada y por la confianza depositada en su trabajo desde el primer momento.