Entre el sol y la escasez de agua: los desafíos del acelerado crecimiento de Amaicha del Valle
Pese a sus 360 días de sol al año, la comunidad vallista enfrenta un incremento poblacional de hasta un 80% que tensiona los servicios básicos. En diálogo con FM La Tucumana 95.9, José Antonio Romano detalló cómo conviven con cortes en el suministro de agua, la regulación del uso de leña por parte de la comunidad originaria y el esfuerzo local por sostener la vida comunitaria.
Amaicha del Valle. Foto Welcome Argentina.-
Amaicha del Valle es reconocida como la "Tierra del Sol", un paraje emblemático del Valle Calchaquí que goza de 360 días de sol al año. Sin embargo, la región también experimenta fríos intensos; tras registrarse nevadas en Tafí del Valle, ráfagas de viento helado afectaron a la localidad durante el fin de semana, previo a un pronóstico con máximas de 18 °C y mínimas de 4 °C.
En diálogo con FM La Tucumana 95.9, José Antonio Romano advirtió sobre el abrupto incremento demográfico en la zona. "Demográficamente Amaicha ha crecido muchísimo. Si hacemos un censo, yo creería que estamos alrededor de las 8.000 o 9.000 personas, cuando eran alrededor de 5.000 hace unos años atrás. Creo que hay un 70 u 80% más de población", afirmó Romano durante la entrevista radial. Este vertiginoso crecimiento trajo severas complicaciones en la provisión de servicios esenciales, principalmente en el suministro de agua potable.
La paralización de partidas presupuestarias dejó inconclusas obras de infraestructura hídrica fundamentales para la región. "Hay obras grandes hechas que, por cuestiones de presupuesto provincial y nacional, no se pudieron concluir. Hay piletones armados casi terminados, pero falta la última parte, que es probar todo lo que se hizo, y no está apareciendo el dinero", señaló el referente a la emisora. Ante esta contingencia, la comuna aplica un esquema de racionamiento: en el barrio de Romano, el agua de red se habilita únicamente tres veces a la semana para llenar cisternas o recipientes de uso doméstico. Para el consumo de agua potable, los residentes deben recurrir a la compra de agua envasada. Sobre este punto, Romano detalló en el aire de FM La Tucumana 95.9: "Si yo quiero agua para tomar, es un presupuesto, porque me llega el camión todos los jueves que me vende agua envasada. Son dos bidones de 20 litros por semana".
En las épocas de bajas temperaturas, la calefacción doméstica con salamandras exige adaptarse a las normativas de conservación territorial dictadas por la comunidad originaria. Para la recolección de madera en el monte, es necesario contar con autorizaciones específicas. "Acá se tiene que ir a la comunidad originaria a pedir autorización y a pagar un canon para poder ir al monte y traer leña. La leña no podés sacarla cuando vos quieras y a la hora que quieras... Ellos son los que manejan ese tipo de situaciones y el cuidado del territorio", remarcó Romano.
A pesar de las deficiencias de infraestructura, los habitantes sostienen su vida comunitaria a través del deporte y la organización de eventos locales. Frente a las dificultades económicas que representa viajar hacia la capital provincial, las instituciones locales impulsan sus propios festejos, como la cena del Día del Maestro y del Profesor. "Nosotros dijimos: ¿sabés lo que cuesta llegar desde Amaicha hasta Tucumán para ir a bailar o a cenar? Es muchísimo, no tan solo en kilómetros sino también en lo oneroso que queda. Por eso decidimos poner todo nuestro esfuerzo para realizar esta cena acá", concluyó.







