"La situación está jodida": Carlos Lobo, el panadero de Simoca que madruga a las 4 de la mañana para vender pan casero en la Feria Franca de Concepción
Desde el paraje Santa Cruz, en Simoca, Carlos viaja cada jornada en colectivo para ofrecer un producto hecho en familia. Carlos cuenta en FM latucumana 95.9 como lucha día a día para salir adelante en el sur tucumano.
En una mañana marcada por el frío intenso de apenas 3 grados, el periodista Rafa Medina estuvo en diálogo con FM La Tucumana para mostrar el pulso de la calle Heredia, en el sector histórico de la ciudad de Concepción. En este escenario, donde la Feria Franca funciona desde hace más de 100 años, Medina se encontró con Carlos Lobo, un hombre cuyo testimonio refleja el sacrificio y la perseverancia del trabajador del interior tucumano.
Carlos Lobo es oriundo del paraje Santa Cruz, en el departamento Simoca, y su rutina diaria comienza mucho antes de que salga el sol. Según relató en vivo para la radio, se levanta todos los días a las 4 de la mañana para preparar su mercadería y emprender el viaje hacia la "Perla del Sur" en colectivo, cargando con sus canastos de pan casero.
Este emprendimiento no es un esfuerzo individual, sino una verdadera PyME familiar organizada entre hermanos: mientras uno de ellos se encarga del amasado, Carlos asume la tarea de la venta y distribución. Al describir su producto como "pan casero de lo bueno", Carlos destacó que la frescura es su sello distintivo, llegando a los clientes todavía con el calor de la elaboración reciente.
A pesar de que Carlos definió la situación económica actual como "medio jodida", también señaló con esperanza que las ventas se están recomponiendo y que la lucha es diaria para sobrevivir. Su zona de influencia no se limita a la feria; también recorre barrios de Concepción como San Expedito, Municipal, Independencia y toda la zona este, donde los vecinos le piden su pan día tras día.
Uno de los detalles más llamativos de su historia es el alcance que ha logrado su producto gracias al boca a boca. Lobo comentó con orgullo que su pan es tan valorado que incluso hay clientes que se lo llevan hasta Buenos Aires, cruzando las fronteras provinciales.







