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Gastón Bejas, los ojos que documentan valles perforados y sueños golondrinas

CINE

El documentalista tucumano recoge el género sembrado por Gerardo Vallejo y presenta este sábado Qué perforado está mi valle, en la sala Hynes O'Connor. VIDEO

Gastón en latucumana





Gastón Bejas es un Ford que arrasa, pero no embiste. Que acelera, pero no atropella. Que se sube con los golondrinas tucumanos y retrata sueños y pesadillas. Que sortea los baches de la burocracia para meter expedientes. Que gana concursos y sortea obstáculos. Es un hombre que no le esquiva al bulto: si el camino se complica, mete los pies en el barro, las manos en la tierra y se lava la mirada para retratar angustias de un pueblo, promesas incumplidas, y cuestiona la teoría de un derrame que nunca llega al pueblo para dimensionar la crisis hecha revista, hecha documento, hecha patria.

Es el hombre que llega una mañana a la tucumana de mañana para contar parte de su loable recorrido por valles y senderos, por rutas y caminos, desde Tucumán hasta Río Negro, por el lago de Los Vázquez donde los niños pescan botellas de plástico, por las manzanas que se pudren un cajón, por las voces calchaquíes y diaguitas, cacán y tonocotés.

Es el realizador que toma las riendas de un compromiso social urgente que demanda el cine nacional y que encuentra en el documental al género que sembró Gerardo Vallejo y que continúa en herederos como Bejas, aquí fresco y radiante como el sol de julio que a veces no vemos en el cielo.

How green was my valley, de John Ford, es el guiño que recibe Gastón Bejas para dirigir Qué perforado está mi valle, el documental que estrena este sábado en la sala Hynes O’Connor, donde nos sumerge en las aguas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén regado de arena, desmonte, y una política extractivista que pone en jaque nada más y nada menos que a la riquísima historia frutícola de la región.

A continuación, la entrevista con Gabriel Sanzano y Alfredo Aráoz. Play: