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Sergio Galleguillo en La Tucumana: "no soy un reality, soy un trabajador del folklore"

FM LA TUCUMANA

El consagrado artista riojano vuelve a Tucumán con una doble fecha: el 25 de julio dará un show íntimo en el Teatro San Martín y el 26 en Central Córdoba, con la Fiesta de la Chaya. En una extensa entrevista con La Tucumana FM habló de todo: sus inicios en la música, la crisis del folklore, el alejamiento con sus hijas y su retiro, que ya tiene fecha. "Mis viejos fueron trabajadores golondrina y yo me crié en un circo".





Con más de 40 años de trayectoria, prestigio nacional e internacional, y una historia de vida tejida entre escenarios, rutas y festivales, Sergio Galleguillo vuelve a Tucumán con una doble fecha: el 25 de julio brindará un espectáculo íntimo titulado "El show de mi vida" y el 26 será el anfitrión de la Fiesta de la Chaya en el Central Córdoba.

El referente del folklore nacional visitó este miércoles el piso de La Tucumana FM 95.9, donde reflexionó sobre su carrera, los cambios en la industria musical, la tecnología y el valor de estar cerca de la gente. “Volver a la radio es como volver al mate cocido”, dijo, mientras compartía recuerdos de sus primeras canciones escuchadas en un garaje y del folclore que marcó su infancia.

Galleguillo explicó que esta doble fecha en Tucumán tiene un objetivo emocional y artístico: reencontrarse con su público. El show en el teatro se titula “El show de mi vida” y estará dedicado a canciones con historia, con sentido profundo. La entrada para esa función permitirá ingresar gratis al espectáculo del día siguiente, pensado como una fiesta popular. “Quiero que la gente sepa que el gallo está presente, que no se fue, que no se retiró”, enfatizó.

Desde muy pequeño, Galleguillo creció rodeado de música. En su casa se respiraba folklore. Su padre, aunque no tenía dotes para el canto —"era muy malo cantando, no podía ni silbar", recuerda entre risas—, era un apasionado "escuchador" del folklore tradicional argentino. Sonaban a diario discos de Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Argentino Luna, Los Tucu Tucu: "ese folclore de oro de los años 60". Su padre solía decirle: "Venga, siéntese al lado mío y escuche esto". Y así, con constancia, se fue sembrando en él un profundo amor por nuestras raíces musicales.

Su madre, en cambio, fue la artista de la familia. Hizo teatro y enfrentó todo tipo de adversidades. Sergio destaca que tuvo una formación muy rica gracias a sus padres, personas humildes y trabajadoras que incluso fueron trabajadores golondrina y recorrieron el país con un circo. De hecho, cuenta que tiene hermanos nacidos en distintas provincias, según por dónde andaba el circo en ese momento. Esa vida itinerante lo marcó profundamente.

Galleguillo aclara con orgullo: "No soy un invento, no soy un reality. Me formé tocando todos los instrumentos, fui a una escuela de arte". Esa formación auténtica y de raíz fue la que le dio la solidez para decidir un día que quería cantar. Así nació el grupo Los Amigos, junto a verdaderos amigos. Finalmente, en 2005, tomó la decisión de lanzarse como solista, dando inicio a una nueva etapa en su carrera, que hasta hoy sigue profundamente conectada con su historia y su Rioja natal.

El artista también habló sin filtro sobre los desafíos del folklore actual y cómo el contexto económico afecta al público: “La familia del folclore está golpeada. Pagan una fortuna por ver a Luis Miguel o a Lali, pero les cuesta pagar 10 lucas para vernos a nosotros. Hay que rever eso”. Asegura que el género sigue vivo gracias a los artistas que escriben canciones que perduran y a los jóvenes que arrancan de abajo, en peñas de 100 personas, con la misma pasión que él tuvo en sus inicios. “El folclore no es una moda, es un sentimiento familiar y de pueblo”, aseguró con firmeza.

Más allá de la música, Galleguillo compartió aspectos íntimos de su vida: el dolor de haberse alejado de sus hijas durante años, el reencuentro con ellas, y su deseo de frenar un poco la marcha para recuperar esos vínculos. “A los 60 me retiro. Pero como los Chalchaleros: en 10 años”, bromeó. Su plan es bajar el ritmo, dejar de hacer giras interminables y acompañar el crecimiento artístico de sus hijas y nuevos talentos, esta vez desde el rol de productor.

Antes de despedirse, dejó un mensaje que resume su filosofía de vida: “Uno tiene que saber retirarse a tiempo. No quiero que me vean mal en el escenario. Quiero seguir con la frente en alto, abrazando a la gente en la calle, devolviendo el cariño de tantos años”. En Tucumán, tierra donde el folclore es bandera, Sergio Galleguillo dejó en claro que sigue firme, con el corazón intacto y la voz lista para seguir cantando hasta que el alma diga basta.