"Yo le decía que la comida tenía un sabor extraño": la pareja tucumana que probó lo increíble
Conty y su novio hicieron el pedido al supermercado, todo llegó en tiempo y forma, él cocinó para los dos y así pasaron dos semanas hasta que se dieron cuenta.
Sal de Himalaya, no de baño.
El tema es así: Conty y su novio viven desde junio en Dublin, después de haber dejado Tucumán para viajar y recorrer Dinamarca, Australia y México. Hace unas semanas, ya en su departamento anclado en la capital de Irlanda, él se entusiasmó con los beneficios para la salud de la sal de Himalaya, furor en Europa y también comercializada en la Argentina.
Un día, Conty Rizzotti estaba con su compañero sentados a la mesa, él había cocinado para los dos e inauguró la sal que había pedido online: tres paquetes de sal de Himalaya en total, uno abierto, los otros dos cerrados. Fue Conty la que al primer bocado empezó a sentir un gusto que le resultó raro: “Me di cuenta que mi novio estaba preparando sus comidas con una sal rara que había pedido online al super. El tema es que no se fijó bien en lo que estaba comprando”.
“Vio el paquete rosa, leyó Himalaya y dijo: ‘Listo, esto es sal comestible’. Los primeros días estuvimos comiendo con esa sal, él y yo, porque cocina para los dos. Cuando comíamos yo le decía que la comida tenía un sabor bastante extraño: como a perfume. Le dije que no me gustaba esa sal, que me iba a comprar una sal para mí, pero él siguió comiendo con esa sal. Le parecía rico”, se ríe Conty en diálogo con eltucumano en pleno invierno irlandés, ya con el cielo oscuro desde las cuatro de la tarde.
“Él me dijo que después de ir a la casa de mi hermano, se fijó en la sal de Himalaya que tenía mi hermano, y esa sal no tenía aroma. Fue entonces que me fijé en los packs que no estaban abiertos y ahí decía en inglés: ‘Sales de baño’. Fui a decirle, nos reímos un rato y él se quedó preocupado porque estuvo comiendo dos semanas con sal de baño. Le dije que si hace dos semanas venía comiendo eso y no le dolía la panza estaba todo bien. Por suerte no pasó nada malo”, dice Conty, autora del tuit viral con más de 200 mil likes.
“Todos me contestaron en el tuit que se la había pasado en el baño, pero no es verdad: fue una anécdota graciosa, y tenemos tres bolsas de sal que no sabemos qué vamos a hacer. Hace tres años que nos fuimos de Tucumán: mi novio no sabía nada de inglés y aprendió a hablarlo de estar con la gente. Aunque gramaticalmente hay cosas que no maneja, no creo que el tema de la sal haya sido un problema con el idioma: es bastante despistado, colgado, leyó Himalaya y ni se fijó”.
“El tuit lo escribí como escribo todo lo que me pasa: es como un diario íntimo, no tengo muchos seguidores, pero siempre escribo todo lo que me pasa. Eso sí, nunca imaginé que se iba a hacer tan viral, hace dos días que no dejan de llegarme notificaciones, nunca pensé que iba a tener tantos retuits y comentarios. Tuve que desactivar las notificaciones porque a mí celular no paraban de llegar”, relata la joven que planea en un futuro volver con su pareja a vivir a Australia. Sea donde sea y de ahora en más, siempre, pero siempre atentos a la sal.
Mi novio empezó una dieta y se compró sal de Himalaya. La probé y le dije es horrible y que tiene olor a perfume, así que me compre sal normal. Hoy leyendo el empaque de su sal, me di cuenta que es SAL DE BAÑO. Hace dos semanas que come con esa sal..
— Comtuu (@ContyRizzotti) December 14, 2021
— Comtuu (@ContyRizzotti) December 14, 2021








