Top

"Es un don que me ha dado Dios": ayuda a los niños enfermos al ritmo de L-Gante

Video

Mariana es secretaria en el Hospital Avellaneda y quien pone a bailar a los niños internados. Disfraces, juegos y el desafío de arrancar sonrisas en los momentos más difíciles: “Lo veo como una oportunidad de hacer algo por otra persona”. Mirá sus divertidos videos.

Mariana y la alegría de los pequeños pacientes.





A las seis de la mañana Mariana Minichillo ya está en el área de pediatría del Hospital Avellaneda. Hace el censo diario, prepara el alta médica de los pequeños pacientes, se encarga de todo el papeleo pendiente y, una vez que ha concluido de la forma más expeditiva posible con sus tareas de secretaria administrativa, va a hasta la sala de la terapia donde se encuentran los niños. Puede ir ataviada como la princesa de Frozen, como la Mujer Maravilla, como Minion, como Mamá Noel o con su traje de secretaria, pero siempre dispuesta a arrancar sonrisas y poner a bailar a los pequeños internados. Las canciones de L-Gante o los reggaetones de moda ayudan a pasar el mal trance y son un oasis de felicidad en esos momentos difíciles para ellos y sus familias.

“No lo veo como que voy a trabajar, lo veo como una oportunidad de hacer algo por otra persona. Tampoco quiero recibir nada a cambio de esto, lo hago de corazón y recibo bendiciones a diario”, cuenta la tucumana que desde hace doce años trabaja en el Hospital Avellaneda donde cumple el rol de secretaria, pero, a su manera, también ayuda a curar a los niños enfermos. A fuerza de juegos, canciones, bailes y videos de Tik Tok, Mariana se ha ganado un lugar en el corazón de los pequeños pacientes: “Yo estoy muy agradecida tanto con las madres como con los niños porque son un regalo. A mi trabajo yo lo amo. Voy, hago mis tareas y cumplo con las horas de administración y me voy a la sala. Por cinco minutos que ellos se rían, yo me siento feliz”.

Según comenta la joven de 35 años, este tipo de interacción con los pacientes empezó hace como 9 años en la sala de adultos donde empezó a usar pelucas y a recitar monólogos, siempre con una sonrisa, siempre con el buen humor como una herramienta terapéutica: “El doctor Luis Medina Ruiz fue el primero que me dio la libertad para hacer esas cosas y me hizo hacer un curso de lenguaje de señas para poder interactuar con los pacientes”. En la sala de cirugía de adultos, Mariana tuvo una revelación de parte de un paciente oncológico que peleaba sus últimos días contra la enfermedad: “Una persona internada me dijo: ‘yo no quiero ser víctima, quiero ser héroe’ y eso me quedó muy marcado. Desde entonces hago todo lo posible para disfrutar de nuestro trabajo y siempre tengo la voluntad de mirar al de al lado y tratar de ayudarlo”.

Después de trabajar en el área de adultos, pasó a la sala de pediatría donde sus intervenciones son habituales y siempre esperadas por los niños. A partir de este año, comenzó con los videos que comparte en su cuenta de Tik Tok, siempre con la autorización de los padres de los niños: “La verdad que es algo bello. Los niños me regalan dibujos, me van a buscar en la sala cuando vuelven al hospital para los controles, me mandan videos y audios, para mí eso es maravilloso. El niño es más frágil que el adulto, se necesita entablar más relación con él, es más difícil sacarle el miedo y entrar en confianza. Me quieren rápido y yo los quiero a ellos, es un don que me ha dado Dios”.

“No es tan solo tratar de que los niños la pasen bien, las mamás también están shockeadas por la situación y es una forma de acompañarlas a ellas también para que el proceso no sea tan feo. Ahora, con la pandemia, el trato se ha vuelto más frío porque no podés abrazar, no podés tocar al paciente y para ellas es muy difícil. Yo trato de que los niños vean siempre mi rostro, que sientan el cariño, que lo que hacemos es con amor… Las mamás a veces están llorando de la impotencia y las enfermeras han aprendido a acompañarlas”, cuenta la secretaria cómo se ha modificado el trato con los pacientes con el advenimiento del Covid: “Le agradezco mucho a la dirección del Hospital Avellaneda y a los médicos que me dejan ser como soy, también a las enfermeras que son unas genias. Creo que eso habla mucho del compañerismo que existe. Amo a mis compañeros de trabajo”.

Mariana ha tenido una infancia difícil, por eso conoce en carne propia la importancia de que los pacientes se sientan acompañados. Su experiencia personal y su fe religiosa son los pilares que la sostienen y que la motivan en su hacer cotidiano: “He tenido mis desgracias y he pasado por malos momentos. He perdido a mi papá cuando era muy chiquita y a mi hermana gemela a los 25 años, pero Dios me ha dado muchas cosas buenas. Soy muy creyente”. A la hora de pensar juegos para sorprender a los niños de la sala siempre se apoya en los consejos de Mariano, su hijo de doce años. Tanto él como Silvia, su mamá, y Pablo, su novio, la animan para continuar con estas intervenciones.

La semana que viene, cuando empiece diciembre, como lo hace desde hace varios años, Mariana irá al hospital disfrazada de elfo para comenzar a vivir el clima navideño. Luego, para la noche buena, se vestirá de Mamá Noel y repartirá juguetes. Lo hará siempre dispuesta al baile y a los juegos y siempre sonriente. Cuando en la sala de pediatría comienza a sonar algún tema de L-Gante o de Tini Stoessel, es ella quien está ahí para ayudar a sanar.


Mirá sus videos:

@marianaminichillo #niñofelices #parati #tucuman #fypシ ♬ sonido original - denii

@marianaminichillo #parati #fypシ #viral #niñofelices ♬ son original - Bassy Ayada

@marianaminichillo #niñofelices #parati #tucuman #fypシ ♬ sonido original - denii