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"Con linternas lo buscábamos": les desapareció el asado en Las Talitas y descubrieron qué pasó

HISTORIAS DE ACÁ

Un grupo de amigos se juntó a la noche y sucedió lo imprevisto: “Changooooo, ¡no van a querer creer lo que les voy a contar!”. ¿Cómo se enteraron? Pasen y lean. Y vean, también: hay videos.

El momento.





La escena transcurrió el sábado a la noche en Las Talitas, parece de película, pero no lo es. Acá no hay directores ni guionistas, pero alcanza con leer cómo comienza la conversación en el grupo de amigos llamado Pokercito para meterse de lleno en la historia: “Changooooo, ¡no van a querer creer lo que les voy a contar!”. ¿Qué pasó? Pasen y lean. Y vean también: hay videos.

El tema fue así y se lo cuenta Darío al diario eltucumano: “Como muchos amigos que no pudieron verse el martes, mi papá y mi hermano se juntó con los chicos del club el sábado a la noche a comer un asado. Habían comprado un vacío entero y chorizos comunes. Estaban reunidos en el salón de eventos que tenemos en Las Talitas mientras el asado se hacía afuera, en la vereda”.

Listo el fuego, calientes las brasas, abierto el apetito de grandes y changos grandotes que juegan en Corsario, el asado iba sobre ruedas, picando los primeros cortes, contándose anécdotas y poniéndose al día, hasta que sucedió lo imprevisto, lo inesperado: “Mi hermano salió a buscar el asado y no estaba más. Había desaparecido de la parrilla. Con linternas lo buscábamos, pero nada, che. No estaba. Hasta que nos enteramos”.

Mientras en el salón eventos Francisco (contrataciones al 381-4156046) sonaba el himno de Jambao conocido como “Se parece más a tí”, uno de los changos pregunta en el audio del grupo de WhatsApp: “¿Que estaban haciendo un asado y cuando han salido a buscar la carne ya no estaba? ¿Qué onda? ¿Así ha sido?”. Y le responde el dueño del salón: “Mi papá estaba haciendo el asado: le quedaba medio vacío y una tira de choris, y ha pasado un culiao”

Daniel, el cuñado de los changos, como todo el grupo, se lo tomó con soda y ya sabe que por esta nota va a ser gastado por su respuesta: “Jajajajaja, ahora encima van a tener que llamar al diliviry”. Pero la solución la puso Darío, quien le cuenta al diario: “Por suerte yo había comprado unos chorizos espectaculares que venden en Los Nogales con morrón y queso. Eso los salvó. Si no es como dicen en el grupo: a pan iban a tener que llenarse”.


“Después de buscar y darnos cuenta qué había pasado con el asado, al día siguiente nos cruzamos al frente del salón donde hay unas cámaras a buscar el video de lo que había para matarnos de risa. Ha sido de comedia, tragicómico. Nunca nos habían robado el asado y no escuché nunca de que a alguien le haya pasado. Ahora queremos hacer un meme y ponerle un candado al vacío. De todas maneras, lo tomamos así en el grupo porque es comida, sabés que lo van a comer. Fue la bronca del momento, pero después pasó. Todo quedó ahí, pero eso sí: el próximo asado lo hacemos puerta adentro”.