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Se terminó la fiesta: murió Rubén Campero, el creador del histórico "Camperazo"

luto

El empresario de la movida tropical murió este miércoles a los 66 años, víctima del coronavirus. Estaba a punto de recibir el alta tras permanecer 70 días internado, pero una complicación en su cuadro cambió los planes de los médicos y su familia. En diálogo con el tucumano, su hija Romina lo recuerda como un hombre honesto y trabajador.





La fiesta está de luto. Este miércoles se conoció la noticia de la muerte de Rubén Campero, el empresario tucumano de la movida tropical reconocido por ser el padre de uno de los festivales más emblemáticos de la provincia y del norte: el Camperazo, ese tradicional megaevento tropical que reunía a las principales figuras de la escena y que  mantuvo una vigencia de casi treinta años. 

Romina, hija del reconocido empresario, le confirmó a eltucumano.com que Campero falleció este jueves víctima del coronavirus, tras permanecer 70 días internado.

Según le dijo la mujer a este diario, el empresario de 66 años estaba a punto de ser trasladado a una sala común, tras registrar una evolución favorable. Sin embargo, el pasado 11 de julio sufrió un infarto y tuvieron que volver varios pasos hacia atrás. “Ahí se complicó todo, después de tanta lucha. Mi papá pasó por tres traqueotomías, y estaba a punto de salir”, detalló.

Campero cumplió a rajatabla aquella sentencia sobre que a los gustos hay que dárselos en vida. Convirtió su pasión por la música en su medio de vida y se codeó con los ídolos de la música popular.

Entre sus gestas se destaca, por ejemplo, haber trabajado desde 1985 con el Monstruo Sebastián, a quién le organizó todos sus shows en nuestra provincia y el norte desde mediados de los 80 hasta su última gira por Tucumán y Salta, el 29 de enero de 2017. Esa noche, el ícono del cuarteto cordobés realizó dos presentaciones en nuestra provincia, una de ellas en el boliche Galáctica. Un mes y medio después, el Monstruo, que atravesaba un cáncer fulminante, sufrió un infarto y se convirtió en leyenda.

Pero el ídolo cuartetero no fue la única figura con la que Campero compartió noches y giras. El empresario tuvo el privilegio de haber descubierto a Walter Olmos, la prometedora estrella que murió el 8 de septiembre de 2002, luego de dispararse en la cabeza con un revólver en un hotel de Buenos Aires.

En la madrugada del 5 de julio de 2015, el empresario tucumano fue interceptado por dos delincuentes armados cuando se trasladaba a su domicilio, en el stud del Hipódromo, con la recaudación de un show de Ulises Bueno que se había organizado en el Club Floresta. En aquella oportunidad, Campero se tiroteó con los ladrones y recibió dos balazos, por lo terminó hospitalizado en un sanatorio privado.

Romina, su hija, lo recuerda como un hombre de trabajo: “mi papa era un grande, un tipo con códigos respetado en todos los ámbitos. Con 66 años iba y venía laburando de una provincia a otra con la música, su pasión de 36 años”.