Top

Celos entre hermanos: cuando los padres fomentamos esa rivalidad

ENTRE LÁPICES Y EMOCIONES

La psicopedagoga Cecilia María Lozano analiza sobre cómo lidiar con las peleas entre hermanos.





“¡Me voy de esta casa!”, grita Matías de 4 años. Además, afirma odiar a su hermano y lo dice con la misma fuerza e intensidad, como cuando juegan a los piratas. “¡Siempre le dan primero a él!”, afirma Santino de  6 años, que no quiere que le den más helado a su hermano, aunque a él le queda poco, ni duda en dárselo a él.

Comencemos diciendo que  la rivalidad entre hermanos existe porque nosotros, los padres, existimos. Cuántas veces escuchamos a nuestros hijos discutir incluso hasta pegarse. Y para nosotros es natural y cotidiano.  Lo que no sabemos, es que, detrás de ese enfrentamiento puede haber un aprendizaje.

En muchas ocasiones, los papás toman partido de estas peleas porque creen que deben impartir justicia. Yo les diría que ayudemos a que ellos puedan resolver sus cosas. Podemos reforzar la rivalidad entre hermanos o ayudarles a manejarla para aprender de ella. Por desgracia, la mayoría de las veces reforzamos la rivalidad sin darnos cuenta.

Mamá o papá,  lo viven de otra forma. Solo saben que cualquier tontería pone en marcha el mecanismo. Si le ata los cordones al primero, “¿y yo qué?”. El intercambio verbal es lo de menos. Cada día se pelean más y se pegan con más ganas, está claro que su forma de mediar no funciona, al revés.

¿Por qué ocurre y cómo encauzar la rivalidad entre hermanos? ¿Qué errores cometemos a la hora de afrontarla? En primer lugar, colaborar a que ambos se calmen. Soy partidaria de la distancia física y emocional en esos momentos. En segundo lugar, sentarse con ellos, ayudar con el diálogo y que cada uno se haga responsable de lo que hizo, porque déjenme decirles que las peleas son de a dos. Podemos colaborar en la resolución del problema dándoles a entender sobre otras cosas que se pueden haber realizado para resolver ese problema.

Y en tercer lugar, que puedan mirar el amor que se tienen, recordándoles buenos momentos.

A modo de receta:
- No funciona buscar culpables. Refuerza lo que ellos buscan, que los padres tomen partido.
- No funciona buscar aliados. Esto aumenta la bronca.
- Mostrar nuestra comprensión a ambos niños diciéndoles cuales pueden ser las opciones que pudieron tomar para llegar a un acuerdo.

Por eso, transmitirles que hay suficiente amor para todos hará la rivalidad más llevadera. Lo transmitimos evitando compararlos o tomar partido por uno u otro, atendiendo a cada uno en sus necesidades, mostrando que los aceptamos en sus diferencias.

Ya de adultos, tantas veces que discutimos de pequeños y sentíamos bronca, sin saber que al madurar, el hermano se convertiría en el compañero de vida, aquel que amamos y que nos ama incondicionalmente.

Hermano, cuando me necesites, siempre estaré.