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La maravillosa tarea de jugar

ENTRE LÁPICES Y EMOCIONES

La psicopedagoga Cecilia María Lozano aconseja sobre la importancia de jugar con los más chicos.




“¡1,2,3 …lápiz, lápiz, goma, goma, el que no se escondió se embroma!”; “¡Piyado!”, “¡Alto ahí!”, cuantos de nosotros guardamos esos recuerdos memorables y felices. La escondida, la piyadita, la rayuela, las cartas, esos juegos de antes donde la imaginación y la alegría invadían nuestros espacios.

El juego es ese mundo que le permite a nuestros niños conocer, experimentar, crecer, y, de esta manera, sentir y comprender al mundo. Son tantos los beneficios que trae el jugar que seguramente, como padres deberíamos dimensionar su importancia en el desarrollo de los niños.

Los juegos son ese mundo mágico que les permite a los niños desarrollar su motricidad, estimular su creatividad, comprender el  mundo que le rodea, así también como fortalecer lazos afectivos. Y aquí pretendo posicionarme y preguntarles: ¿juegan con sus niños? Y redoblo la apuesta ¿Disfrutan de ese tiempo compartido?

Con el tiempo, el juego permite al niño desarrollar su imaginación, explorar su medio ambiente, expresar su visión del mundo, desarrollar su creatividad y los lazos afectivos con los adultos y con sus pares.

Si ustedes se fijan, el hecho de jugar nos acompaña a lo largo de nuestra vida, cada etapa, caracterizada de manera disímil.  Los bebes que entienden su mundo con su tacto, con su motricidad, para más adelante llegar a los juegos lógicos y de pensamiento racional. Juegos reglados, libres, estructurados, inventados, imitados, ese maravilloso encuentro de sentires y pensares.

Nuestra tarea como padres es educarlos y amarlos incondicionalmente. En las buenas, en las no tan buenas, y en el juego también.  Así podemos saber más de ellos, ¿quieren saber cómo piensan y como sienten? Jueguen, ¿quieren saber más? Jueguen más.

Según la psicóloga Gabriela Aráoz (MP: 1697) “el juego es el recurso a través del cual el niño comprende los roles que se desempeñan en el mundo del adulto. Ayuda gestionar situaciones complejas como crisis y angustias. El juego es un camino para ingresar al mundo interno del niño y para ellos debemos ser adultos disponibles, no solo en la cantidad de tiempo sino en la calidad, la conexión deber ser cuerpo, mente y espíritu.”

Los niños de hoy manejan eficientemente las herramientas tecnológicas, incluso más de uno nos pueden enseñar cómo usarlas. Cabe afirmar que estos tiempos de juegos digitales (en exceso) conlleva a un sedentarismo, y no hablo tan solo del  físico, sino del intelectual. La buena noticia papás es que nosotros podemos dejarles huellas e impregnar de momentos inolvidables. ¿Cómo? jugando, mostrándoles que nosotros como adultos también fuimos niños y jugábamos. No importa la edad de tu hijo, ni los tiempos cortos que nos apremian, siempre habrá espacios y lugares para jugar.

En nuestras épocas, la creatividad estaba presente en ese mundo en el que estábamos. No estaba todo dado, había que pensar, imaginar y diseñar juegos. Los niños de hoy están en otros tiempos, de digitalización, de avances tecnológicos, y aclaro, esto no es negativo. Son otros tiempos. Pero si saber que ese entusiasmo se puede.

Un niño que juega será un adulto creativo, sano, pensante y feliz. Compartamos esos maravillosos momentos de asombro, de  descubrimiento, de alegrías que jugar con nuestros hijos es darles la posibilidad que crezcan armoniosamente.