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"No podemos creer lo que les hizo esta mujer": indignación en el barrio 200 Viviendas

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Evelina es madre de dos hijos y, al igual que muchas de sus vecinas, está que trina: la razón de su tono desencajado mientras habla esta noche con el tucumano: "¡Son chicos!".

La barricada.




Evelina es madre de dos hijos y, al igual que muchas de sus vecinas, está que trina: la razón de su tono desencajado mientras habla esta noche con el tucumano es una mujer que tiene a metros de su casa y no ha hecho más que profundizar la grieta barrial que las distancia. “La verdad es que estamos indignados por lo que hizo esta mujer con los chicos del barrio. No podemos creer lo que les hizo. Ella no se lleva bien con ninguno de los vecinos”.

Lo que denuncia Evelina que ha hecho su vecina es apenas un capítulo más de los meses agitados que vive el mundo, la Argentina, Tucumán y el barrio 200 viviendas: “O entendimos mal o la vereda es pública. A la mujer le molesta que los chicos pasen por su vereda. Que anden en bicicleta. Vivimos en una avenida muy transitada. Los chicos andan en bici y ella los echa. Pero nunca había llegado a tanto”.

¿Qué denuncia que hizo? “Rompió a su propia vereda para que nadie pueda pasar. Hizo una barricada con los escombros de la vereda que rompió. Nadie puede pasar. Ni los niños ni los grandes. Todos estamos indignados. Son niños, son vecinos. Yo como vecina no me puedo ofender porque niños anden por mi vereda”.

“Donde vivimos es la calle principal del barrio 200 viviendas. Es un barrio privado que en esta manzana tiene niños. Son vecinitos. Serán 10 niños a lo sumo los que de vez en cuando juegan. El más grandecito tiene 7 años. Juegan en la vereda. No le hacen mal a nadie. Ya veníamos teniendo problemas con esta vecina desde hace seis años, cuando se construyó el barrio, pero esto ya es demasiado”, agrega la mujer.

“Fuimos a preguntarle por qué lo hizo y nos empezó a insultar con barbaridades. Es una persona normal que tiene hijos grandes. Pero que se siente avalada porque es la suegra de un legislador. Debe sentirse con ese poder de que nadie la toque. Yo a mis niños los tengo prácticamente cerrados, de 7 y 2, pero hay niños que juegan y ya no pueden pasar por ahí”.

“La vecina los insultaba cada vez que pasaban por su vereda: ‘¡Pendejos de m… no tienen nada que venir a hacer aquí!’, les decía. Con el perdón de la palabra, les decía: ‘¡No tienen un pingo que hacer aquí!’ ¿A usted le parece que se dirija así a los niños? Entonces una mamá la fue a encarar y también la recibió con insultos. Por eso presentaremos la denuncia formal a la municipalidad. Porque para tener una vecina así, ojalá que se vaya”.

No pasarán.