Top

"A los médicos y a la Virgen": sacó fuerzas para levantarse de la cama y dar las gracias

PANDEMIA

Todavía convaleciente con el alta recién dada, paso a paso, sin agitarse demasiado, Marcelo García tomó aire después de vencer al coronavirus y emocionó a todos en el barrio El Bosque: "No lo puedo creer". Los videos que emocionan.

Marcelo con Analía, su amor eterno. Las fotos y los videos son gentileza de Fernando García, su querido hermano.




Esta madrugada, pasadas las 12 de la noche, después del sonido escalofriante de las ambulancias que sonaron hace un mes, se escucharon las bocinas de los autos y de las motos en las calles de barrio El Bosque.

Es que la emoción de los vecinos de Marcelo García, Chiquililo, rompió la noche a la espera de la caravana con la Virgen de la Merced este día tan especial para miles de creyentes tucumanos: "A los médicos y a la Virgen".

Luego de llegar en auto a su casa tras recibir el alta de covid-19, Marcelo bajó con su remera azul, todavía convaleciente, sin apuro para completar su recuperación en su casa de Corrientes al 2200. Se acostó tras recibir los abrazos, pero cuando escuchó las bocinas de la caravana encontró las fuerzas para, con ayuda de su señora, salir nuevamente a la vereda y agradecer a la Virgen: "Despacito, despacito, llévenlo despacito. No lo puede creer", dice la familia mientras se cumplía la promesa.

Sin poder hablar mucho todavía, la camioneta con el Padre y la imagen de la Virgen se paró en la puerta de la casa de la familia García: "Se ha recuperado, Padre, se ha recuperado", le decía su señora mientras recibía la bendición.

"Son impresionantes las ganas de vivir de mi hermano. Había sufrido dos infartos, tiene tres stent, le agarró el coronavirus, estuvo complicado, llegó a estar en terapia intensiva, pero se aferró a la vida y salió", relata su hermano Fernando, quien se emocionó con los videos de la noche más esperada para la familia.

En uno de los videos, el paciente tucumano recuperado de covid, con una taza de té en la mano, escucha las palabras de sus seres queridos, quienes le recordaban el sonido fuerte de la ambulancia, ese sonido que ya forma parte de un mal recuerdo. Ahora, a seguir viviendo la vida.