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"Con Dios": de rodillas frente al Padilla, el grupo de creyentes que ora por todos

HISTORIAS DE PANDEMIA

Un chofer del 107 se enjuga los ojos y cruza al drugstore del frente, compra unas Levité y las deja como señal de agradecimiento. Creer o reventar, la sorpresa da paso a la emoción entre familiares de pacientes que luchan por su vida. VIDEO

Oración colectiva frente al Hospital Padilla.





“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.


Casi un centenar de siervos feligreses apoyan sus rodillas sobre el pasto y el cemento del boulevard Lavalle frente al Hospital Padilla. Guiados por el Pastor Gerardo Navarro del ministerio Jehová es un manantial de aguas vivas, oran por los trabajadores de la salud, por los pacientes que luchan contra el coronavirus, alzan sus manos al cielo y dicen: “Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente Y de peste amarga; Diente de fieras enviaré también sobre ellos, Con veneno de serpientes de la tierra”.


Un chofer del 107 se enjuga los ojos y cruza al drugstore del frente, compra unas Levité y las deja como señal de agradecimiento. Creer o reventar, la sorpresa da paso a la emoción entre familiares de pacientes que luchan por su vida, entre enfermeros que salen con los hombros caídos, entre camilleras que se santiguan más allá de la religión evangélica que no lo practica, acá, aquí, ahora, las oraciones y los rezos se unen. 


“Hace dos lunes atrás hicimos la cadena de oración en el Hospital Avellaneda con las medidas de seguridad y protocolo del Gobierno. Muchísima gente pasaba levantando la mano, oraban médicos y enfermeros pidiendo al Señor por la sanidad y porque haga uso de su poder de sanar. Ahora fuimos al Hospital Padilla y luego iremos a la Maternidad y al Centro de Salud”, relata el Pastor Gerardo esta noche en diálogo con el tucumano.



“Es un mandato de Dios que oremos por todos: los chicos de la Iglesia que han salido de la adicción de las drogas son los mismos chicos que están evangelizando en Villa Muñecas, en Juan XXIII, a los chicos y también a los que venden droga. Nosotros predicamos la palabra de Dios de esta manera porque las iglesias están cerradas. Me gustaría que se utilizaran las palabras adecuadas para expresar lo que sentimos: no puede ser que los bares estén abiertos y las iglesias cerradas. Nuestra tarea ayuda a la comunidad: son chicos que al salir de las adicciones dejan la delincuencia. Cambian un revólver por una Biblia”.


Con base en la manzana 3 casa 29 de Lomas de Tafí, las oraciones se replican también en Villa Urquiza y en barrio Margarita. Luego de luchar contra las adicciones con oraciones por megáfono a cinco metros de los búnkers de los transas de los barrios más postergados de Tucumán, el Pastor reconoce que no ha sentido nunca miedo por su seguridad aunque sí su mujer le ha hecho saber que lo miraban de mala manera: “Nunca hemos tenido problemas. Respetan”. 


Pero ahora es otro flagelo el que azota a la provincia y es el enemigo invisible e imprevisible capaz de contagiar a unos sí, a otros no, de reportar más de 700 casos un día y menos de 500 al siguiente, de dar de alta a más de 300 tucumanos en un día o de largas filas en los consultorios febriles para un hisopado: “La Escritura habla sobre la Pandemia, anuncia que van a venir plagas, en la palabra de Dios está todo. Pasa que no nos humillamos en la presencia de Dios. Todo lo que le pidamos al Padre es en el nombre de Jesús Dios Todopoderoso: ten misericordia, ten compasión, sana, da cobertura a los que están enfermos, a los médicos, a los camilleros, a la Policía, a toda la gente de la portería, para todos le estamos pidiendo a Dios misericordia y que los cubra. Así como el médico y el enfermero deben estar expuestos, a los pastores nos pasa lo mismo: nos exponemos para compartir la palabra con gente con sida, con covid19. Lo hacemos por misericordia”.


“Hay mucha gente que quiere sumarse a nuestras cadenas de oraciones: las puertas están abiertas. Es necesario que Tucumán lo sepa y crea en la sanación. Es cierto que esta pandemia está matando mucha gente, pero también es cierto que hay mucha gente que ingresa con problemas cardíacos y le diagnostican covid. Nosotros no queremos entrar en polémicas ni congregar a reuniones para pedir al Gobernador o al Intendente por problemas como la inseguridad. No queremos que se insulte a nuestros representantes. Le voy a consultar a Dios qué es lo que debemos hacer y lo decidiremos. Al igual que lo que estamos haciendo frente a nuestros hospitales: ‘Ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará’”.