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"Eterno amor": el tucumano que busca a la fanática de los Manseros

HISTORIAS DE ACÁ

¿Bastan siete segundos para conquistar el corazón de una persona? ¿Puede alguien enamorarse a través de un video? La historia de este hombre que espera encontrar a la mujer que una noche, desde Jesús María, lo conquistaría sin saberlo.




Una historia de amor puede empezar en cualquier lugar, a cualquier hora, en circunstancias, casi siempre, inesperadas. Aunque esto último es refutable, porque hay quienes afirman que para enamorarse hay que tener cierta predisposición, “hay que tener ganas de enamorarse”, “al amor se lo busca”, son algunas frases que suelen largar los expertos en la materia, o mejor dicho: los que se creen expertos. 

En fin, así haya que predisponerse o dejarse sorprender, muy difícilmente alguien se despierte pensando: “Hoy es el día en el que me voy a enamorar”. Lo único cierto es que no hay consenso universal respecto a cómo se encuentra el amor. Tampoco, lo hay en la respuesta a una pregunta mucho más básica: ¿Qué es el amor?

Y de esa primera pregunta con millones de respuestas posibles surgen, por supuesto, otros muchos cuestionamientos que nunca tendrán una sola solución posible, por ejemplo: ¿Cuántas veces nos podemos enamorar en le vida? ¿Es posible enamorarse de más de una persona al mismo tiempo? ¿Existe el amor a primera vista? ¿Te podes enamorar de alguien sin conocerlo?

Toda esta introducción que bien podría parecer elaborada por el Doctor Amor, la escribe alguien que no tiene respuestas a ninguno de los planteos de arriba, pero que, además, simplemente los utilizó para contar la historia de un tipo, un tucumano que se enamoró perdidamente viendo un video de YouTube y hoy la busca por la redes, sin encontrar indicios fehacientes sobre su existencia. 

Todo empezó hace una semana, cuando caminando por la peatonal Mendoza, el muchacho del cual, por ahora, vamos a resguardar su identidad, escuchó a un grupo de folcloristas que le gustaron y se quedó grabando un video. Estos chicos tocaron el tema “Eterno Amor”, de los Manseros Santiagueños y algo conmovió a nuestro personaje. 

Al rato, él llegó a su oficina y buscó el tema en YouTube, entonces se topó con una versión en vivo, grabada en el Festival de Jesús María en el año 2016. El video transcurre sin que nada llame la atención, hasta que, cuando se cumple el primer minuto, el director de cámaras de la trasmisión de aquel momento, de manera irresponsable, decide ponchar a una mujer que estará en pantalla solo siete segundos.

La joven, invadida por la emoción, sin tener idea de que ha sido captada en vivo por la TV pública y que quedará colgada en Internet de por vida, canta efusivamente: “Siente mi corazón y el fuego de su amor. No lo dejes así, muerto de frío” y un sismo recorre el cuerpo del tucumano que la observa desde el futuro. “La ví y lloré”, confiesa.

¿Pudo esa mujer saber que cuatro años y medio después enamoraría a alguien a cientos de kilómetros? ¿Fue, acaso, una confabulación entre Los Manseros, los muchachos de la peatonal y el director de cámara, para robarle el corazón a este comprovinciano?

Lo cierto es que él la busca, la busca primero, varias veces al día, repitiendo el video, pero esos siete segundos, eternos para él, empiezan a quedarse cortos, entonces la busca en las redes sociales: “La busqué en los comentarios del video, la busqué con el hashtag de los Manseros, pero, por ahora, nada”. 

¿Qué será de su vida? ¿Cuántos años tendrá? ¿De dónde será? Ante tanta incertidumbre, existe una posibilidad muy remota, tal vez, pero posibilidad al fin, de que la mujer que se emociona con los Manseros sea tucumana, o viva en Tucumán. Si hay que imaginar destinos ¿Por qué no ilusionarse con qué tal vez la historia no sea tan cuesta arriba?

Lo cierto es que esa mañana de la semana pasada, el tucumano, caminó por el centro de la ciudad y optó bajar por la Mendoza en vez de por la San Martín, eso lo llevó a pasar al frente de un grupo de folcloristas de San Pablo que hilvanaban un acorde con otro de tal manera que causaron que él se paré a escucharlos. Tres minutos después, una canción lo sacudiría, generando que anote el nombre para escucharla de nuevo. Entre todas las opciones que parecen en YouTube de ese tema, él clickea justo la del Festival en vivo del 2016, en la que un director de cámara, entre las miles de personas que había, decidió poner en pantalla a ella para que cuatro años después enamore perdidamente, sin saberlo, a mi amigo. 

Toda la sucesión de hechos, en apariencia, intrascendentes generaron que en una oficina de Barrio Sur solo se escuche Eterno Amor, obvio que siempre en la misma versión en vivo. Tal vez, ellos nunca lleguen a conocerse, pero tengo la impresión de que él se conforma, simplemente, con saber que existe. 

Sin embargo, esta nota, quizá sirva para que ella la lea. En tal caso, pueden pasar muchas cosas, una es que ni siquiera sepa que forma parte de ese video, por lo que tal vez nunca se entere de que alguien la ama desde Tucumán. Para evitar eso, recomendamos a todas las mujeres buscarse en el video al final del texto. 

En caso de encontrarse, o de saberse protagonistas involuntarias de esta historia, serán, por supuesto, libres de reaccionar como más les plazca. Mientras tanto, sepa que hay un tucumano que espera un guiño más del destino y que no le saca la vista a la pantalla y durante siete eternos segundos le canta: “Siente mi corazón y el fuego de su amor. No lo dejes así, muerto de frío”.