El perro familiar ha vuelto y podés luchar contra él

Horror tucumano

Julieta Lombardelli es la creadora de “Familiar”, un videogame en el que podés meterte en la zafra y vivir en primera persona el mito popular del perro que devoraba obreros. Enterate cómo podés descargar gratis el juego que conjuga nuestra historia con el terror.

El Familiar volvió en forma de videojuego.




Desde la bóveda de un cielo lúgubre se precipita sobre el campo una lluvia de cenizas. Agazapado entre las cañas, un ser del inframundo acecha a los trabajadores del ingenio. Dicen que es un perro descomunal que arrastra pesadas cadenas y se devora a los obreros más rebeldes. Dicen que es el fruto de un pacto entre el patrón y el diablo. Dicen que hay que agachar la cabeza y seguir trabajando. Dicen que no hay que reclamar. Dicen que cualquiera puede, de la noche a la mañana, convertirse en alimento de “El Familiar”. Nadie escapa de la zafra. Pero hay un obrero decidido a terminar con la opresión y ese obrero podés ser vos dentro de un juego de computadora que combina la historia tucumana, la crítica política y el terror. ¿Te animás a enfrentarte al perro de satanás? 

De niña, como a muchos tucumanos, a Julieta Lombardelli le decían que si se portaba mal vendría el perro familiar a llevársela. Ella nació en Jujuy, pero creció en estas tierras donde surgió esa leyenda popular usada habitualmente para amedrentar a los más díscolos. “Al mito lo conozco de toda la vida y tiene eso de tenés que ser un buen chico, no seas rebelde, sino el familiar te lleva. Si hay algo que me molesta es esa censura, por eso en el 2014 me decidí a investigar esa historia”, cuenta Julieta que, después de terminar la secundaria en la Escuela de Bellas Artes de Tucumán, se instaló en Buenos Aires donde estudió la carrera de Diseño Multimedia: “Cuando indagué en el mito dije a esto hay que llevarlo a la experiencia, hay que vivirlo”. Así fue que se gestó la idea de recuperar parte de la historia de la provincia para enfrentarse a ese fantasma de la infancia en el terreno de lo virtual. 

Esa investigación la llevó a conocer la historia detrás del mito que comienza con la llegada a Tucumán del francés Clodomiro Hileret en 1876. Hileret fue muy hábil para los negocios y en 1881 construyó el ingenio Lules y en 1889 el Santa Ana, el más grande de Latinoamérica en lo que fue la edad dorada de la industria azucarera. En aquellos años, comienza a circular la leyenda de que el dueño del ingenio había hecho un acuerdo con el diablo por el cual le debía entregar un obrero en cada zafra al llamado perro familiar; un can negro de tamaño desmesurado y brillantes ojos rojos que se desplazaba arrastrando una larga cadena. Eran siempre los trabajadores más rebeldes, aquellos que reclamaban por mejores sueldos y condiciones de trabajo, los que se llevaba El Familiar. Parte esencial de esos relatos aparece reflejada en el videojuego: “No me quedé en la anécdota del perro, lo que quise es problematizar la historia. Partí de la historia de Hileret, esa parte tiene rigor histórico y explica de dónde viene el mito”. 


En el videogame, cualquiera puede ponerse en la piel de uno aquellos obreros y, en primera persona, adentrarse en los cañaverales para luchar contra El Familiar y salvar a los trabajadores del surco. Así explica Julieta cómo se juega a “Familiar”: “Tenés que ir despertando a los obreros que están trabajando, medio como zombis, y los tenés que guiar fuera de la zafra. Mientras vas caminando el familiar te acecha y se puede llevar los obreros y los convierte en un eslabón más de su cadena. Tenés que ser rápido para lograr llegar con cinco obreros a la salida o sacrificarlos para que la cadena sea lo suficientemente larga como para matarlo”.  Según explica, ese despertar de los obreros es una metáfora de la conciencia que se despierta ante la explotación a la que están siendo sometidos: “Acá en Buenos Aires no se entendía por qué es tan político el mito. Muchos de los que jugaron me decían que los estaba tratando de zombis a los obreros, pero es algo metafórico: ¿A quién era el que mataba El Familiar? Al rebelde, al que no sigue en ese estado opresivo donde les pagaban dos mangos por su trabajo”. Por el tipo de acción y la ambientación terrorífica donde transcurren las acciones de los personajes, el videojuego se inscribe dentro del género denominado survival horror.

En 2016, Julieta obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes que le permitió desarrollar el juego junto a un equipo de artistas y programadores de La Plata y Tucumán. Ella se encargó de la dirección, arte y animación; Francisco Delledonne hizo la programación, Nicolás Aiziczon la composición musical, Luis Maderuelo los efectos de sonido, Emmanuel López Acuña el diseño y Christian Marassi la robótica. “Al escenario del juego lo pensé como ese paisaje que yo recuerdo de mi infancia del camino al cerro con los campos enormes llenos de caña. Pensé en eso, en las imágenes de toda esa gente laburando ahí. Sé que son prácticas que aún continúan. El juego es lento, tiene otro ritmo distinto a los juegos convencionales. Ese ritmo tiene que ver con el ámbito del campo, de los zafreros trabajando, de las cenizas en el aire por la quema de las cañas”, explica. 


Otro de los aspectos importantes fue la musicalización de “Familiar”, que estuvo a cargo del músico tucumano Nicolás Aiziczon. “Cuando la Juli me propuso hacer música para videojuegos fue muy interesante, pero yo nunca había hecho música para juegos y al último que había jugado fue al Age of empires en 2001, así que lo tomé como si fuera música para cine. Necesitábamos hacer un ambiente de suspenso y de terror, que sea telúrico y con un aire propio del norte argentino, por eso usamos instrumentos autóctonos, sintetizadores y folei que son como los efectos especiales”, cuenta Aiziczon. También participaron los músicos Martín Paez de la Torre (guitarra, ronroco y charango), Julián Palacios (violín) y Fernando Aiziczon (aerófonos andinos). 

Julieta tiene 38 años, es docente de robótica y actualmente se encuentra realizando un doctorado en artes. En 2012 empezó a trabajar en el desarrollo de videojuegos. No se define como una “gamer” acérrima, sino como alguien que descubrió el under de los videogames y encontró en esa industria independiente una forma potente de expresión: “Podés generar un mundo y va a haber otra persona que lo va a recibir y a tomar decisiones ahí. En un juego vos estás ahí, sos el personaje. Para mí es un medio con muchas posibilidades expresivas, comunicativas y artísticas. Creo que se lo puede explotar muchísimo”. Desde entonces, se abrió su propio camino en un ámbito y una industria dominada preponderantemente por hombres: “No hay muchas mujeres, eso está sucediendo y cambiando ahora, recién estamos asomando. A las mujeres no se las hace parte del mundo de los videojuegos. Nosotras también jugamos a los videos, pero a la nena no le compran la Play ¿por qué? Eso es parte de estereotipos absurdos”

Si bien aclara que todavía hay algunos detalles por pulir de “Familiar”, el juego ha recibido buenas críticas en las convenciones y eventos nacionales donde se ha presentado hasta el momento. Hasta ahora, explica, se ha divulgado más en Buenos Aires que en Tucumán. Ya está disponible una versión jugable que puede descargarse de manera gratuita de la web para jugar en la computadora. Y vos… ¿Te animás o te le cagás al Familiar?

Podés descargar el juego haciendo click en esta página: Familiar. 


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