Los asadores tucumanos que van por la clasificación al mundial de parrilleros

Hambre de gloria

El equipo “Envuelto en llamas” representará a la provincia en la Cumbre Mundial de Asadores que se desarrollará en Chile donde buscarán clasificarse a la máxima competencia. Los tucumanos pondrán toda la carne en el asador, incluido un pez espada, para lograr su sueño.

Los tucumanos que van por la gloria parrillera.




“Mi sueño es jugar un mundial”, anunciaba un niño de rulos frondosos en la imagen en blanco y negro de la televisión de la época hace ya varias décadas atrás. La frase que inmortalizó un púber Diego Armando Maradona mucho antes de volverse una leyenda deportiva, es la misma que repite como en una especie de plegaria José Figueroa, el capitán del equipo de asadores “Envuelto en llamas”. Y aunque es evidente el contraste entre ese Maradona menudo y este José morrudo, barbudo y sudado por el calor de las brasas en la parrilla, en la mirada de ambos brilla la lumbre que encienden los sueños. Esa ambición de llegar que ahora, en semanas nomás, puede volverse realidad. Claro que no estará sólo en esta gesta, sino que lo secundarán otros tucumanos también morrudos, sudados y amantes de la parrilla que buscarán en La Serena, Chile, el podio en la competencia internacional de asadores que les asegurará el pasaje al campeonato mundial organizado por la World Barbecue Association, es decir, la competencia de asadores más picante del planeta que se desarrollará en septiembre de este año en Bélgica. No será nada fácil, advierten, pero tienen el fuego sagrado. 

“Es el objetivo que nos trazamos desde que empezamos. Siempre fue nuestro sueño llegar al mundial”, cuenta José para explicar que nada es azaroso, sino parte de un camino que se proponían andar. Eso sí, no imaginaban que su carrera al olimpo de las brasas iba a ser así de meteórica. Arrancaron hace un año y medio con un equipo hecho a medida de las competencias de asadores que se desarrollan en todo el mundo, pero que acá, en Tucumán, todavía eran demasiado incipientes. En abril del año pasado, cuando brindaron su primera nota a eltucumano.com,  eran un grupo de amigos entusiastas que amaban la parrilla, pero todavía estaban lejos los logros que llegaron tiempo después y que marcarían una trayectoria en pleno ascenso: Décimo lugar en el Torneo Nacional de asadores, Séptimos en el Torneo Internacional del Norte de Chile en Antofagasta, octavos en el Primer Encuentro Internacional de Asado a la Estaca en Esther (Santa Fe) y campeones del Primer Torneo Tucumano de Asadores. “Por ahí nos sorprende hasta a nosotros mismos todo lo que crecimos. Es parte del esfuerzo, le pusimos mucho el hombro a esto. Nadie nos regaló nada”, advierte como si fuera un jugador de fútbol después de una preciada victoria. Ojo, también es consciente de que todavía no llegaron. Lo que se viene es la prueba más difícil.

La primera escala en el largo camino al mundial de asadores será el próximo miércoles en Mendoza donde “Envuelto en llamas” será parte de la presentación de la Federación Argentina de Asadores que los tendrá como uno de los cuatro equipos seleccionados de distintas regiones del país; una especie de selección nacional de parrilleros. Ahí también participarán de un evento solidario para alrededor de mil personas y luego cruzarán la cordillera hasta La Serena, en Chile, donde será la Cumbre Mundial de Asadores. Se trata de un mega evento culinario que consta de una serie de capacitaciones y de dos competencias internacionales: el Torneo Ancestral de la Confederación Latinoamericana de Asadores donde se medirán con otros equipos de la región en la especialidad asado a la estaca para luego ser parte de la competencia intercontinental en la cual los tres mejores equipos tendrán asegurada la clasificación al mundial. Esa es la prueba de fuego, valga la casi redundancia. 


Del certamen clasificatorio participarán 48 equipos de 25 países del mundo (Rusia, Libano, Irlanda, entre muchos otros). “Es fundamental hacer un buen papel y terminar bien rankeados, es un nivel muy alto, de gente muy profesional”, explica el capitán del equipo que está integrado también por los tucumanos Gonzalo Borjes y Ramiro Tale y el chef de Buenos Aires Ariel Lopardo. Serán dos días de competencia en el que tendrán que asar a la parrilla cerdo, cabrito, carne vacuna, pez espada y un plato vegetariano. A pesar de lo extravagante que suena la cocción del pez espada, el principal desafío será el plato vegetariano vaticinan Figueroa y Borjes, quien es el especialista en la materia dentro del equipo tucumano: “Ese es el más duro porque es muy difícil hacer algo de verdura a la parrilla en nuestra tradición donde todo es carne y más carne. Se nos vienen a la cabeza un millón de ideas, la cuestión es que tenemos que transformar algún plato de nuestro agrado a la parrilla”. Lejos de achicarse ante el desafío, Gonzalo dice que se está perfeccionando en la presentación y decoración de los platos, como para no dejar ningún detalle librado al azar: “Todo suma. Cuando salgan nuestros platos se van a morir, van a decir estos están locos”. Eso, locos por el asado que ahora buscarán encontrar su impronta vegetariana. 

Según explican, se vienen preparando a diario viendo videos con recetas en YouTube, pero eso no será suficiente esta vez. A diferencia de otras competencias de asadores donde cada equipo puede elegir libremente las guarniciones y aderezos con los que acompañan las carnes, esta vuelta los tucumanos tendrán que arreglarse con las opciones que les ofrece un mercado montado en el lugar del certamen. Es decir, no saben qué es lo que habrá: “No sabemos con qué nos podemos encontrar, es parejo para todos. Ahí se va a ver la magia para armar los platos en cada equipo”, comenta el capitán. 

Saben que enfrente tendrán a varios huesos duros de roer, como el equipo del santafecino Lucas Escobar, a quien no dudan en calificar como un auténtico “monstruo de la parrilla”. También al equipo de Líbano que siempre aparece mezclado en los puestos de vanguardia de las competencias internacionales. “Nos tenemos mucha fe, creo que estamos muy cerca”, dice José y no lo dice con soberbia, sino con la ambición del quien confía en sí mismo y en los suyos para codearse con algunos de los mejores asadores del planeta. El desafío es enorme porque el sueño también lo es. Por eso José cerró las puertas de su taller de herrería para dedicarse de lleno a su sueño mundial. Lo deja en claro con una convicción férrea y un fuego interior en el que se vislumbra hambre de gloria: “Esto que es lo que amo y lo que elegí”.

Así entrenan los Envuelto en llamas:



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