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"Sirve salir del papel de víctima": Facundo Palacio, el tucumano que desafía los límites del paratriatlón y la superación personal

fm latucumana 95.9

Tras compartir su historia de superación en FM La Tucumana 95.9, el atleta tucumano, que nació con espina bífida, compitió en tenis adaptado y se recibió de abogado, se prepara para correr su primera maratón y demuestra cómo la fortaleza mental transforma vidas.





El deporte no es solo competencia; para muchos, es la herramienta fundamental con la que construyen su autonomía y desafían cualquier diagnóstico médico. Este es el caso de Facundo Palacio, un atleta tucumano que recientemente pasó FM La Tucumana 95.9 para compartir su emotiva historia de superación, demostrando cómo ha hecho de la actividad física su estilo de vida y un motor de independencia absoluta.

Palacio nació con mielo-meningocele (espina bífida), una malformación en la médula espinal que impidió su correcto desarrollo y afectó la movilidad de sus miembros inferiores, obligándolo a utilizar una silla de ruedas. A pesar de contar con muy poca movilidad en las piernas desde su nacimiento, la recomendación médica de iniciar estimulación temprana lo llevó a ingresar a una piscina a los pocos meses de vida. Desde ese momento, el deporte se convirtió en un pilar esencial de su desarrollo y su sociabilización: "El deporte siempre ha sido parte de mi vida. Me ha ayudado a independizarme, a ponerme objetivos, a querer hacer cosas y a tener amigos. Siento que el deporte es una gran herramienta para todos", afirma Palacio, quien lo define como su estilo de vida.

La trayectoria deportiva de Palacio comenzó a tomar un tinte competitivo a los 10 años en la escuelita del Country del Jockey Club, bajo la guía del profesor Matías Martínez Abalía. Tras observar de niño a sus padres y amigos jugar, fue invitado a sumarse a las prácticas, iniciando una etapa que se extendería por una década.

Recordando sus inicios, Palacio relata: "Arranqué a los 10 años en una escuelita. Yo vivía en el Country del Jockey y arranqué ahí con el profe Matías Martínez Abalía. Siempre iba a ver jugar a mis padres y a los chicos que tenían en la escuelita; me sentaba en una montañita que había. En un momento, Matías me invita a ser parte y me copó. Intenté, probé y me fui enganchando cada vez más".

A los 20 años, su constancia lo llevó a probarse en Buenos Aires y unirse a la Asociación Argentina de Tenis Adaptado (ATAC). Entre los años 2013 y 2017, Palacio compitió en el circuito internacional de tenis adaptado, una disciplina altamente exigente que finalmente decidió dejar para buscar nuevos rumbos y regresar a sus raíces en el agua.

Al respecto, el deportista recuerda: "Terminé en 2017 y dije: 'Tengo que seguir haciendo algo porque el deporte es algo que me gusta'. Así que volví a la natación y, de un día para el otro, conocí lo que es el mundo del paratriatlón".

El paratriatlón es una disciplina sumamente demandante que combina natación en aguas abiertas, ciclismo adaptado y atletismo. Palacio describe con precisión cómo se compone su equipamiento y las disciplinas: "Es natación en aguas abiertas, que puede ser dique, lago, mar o lo que fuera. Hay ciclismo, que lo hago en una bicicleta en la que voy totalmente acostado y que se llama handbike. La parte de atletismo es otra silla distinta a la de la bicicleta: es una silla de atletismo que tiene una rueda adelante, voy medio tirado para adelante y con el empuje parecido al de una silla de ruedas convencional".

Además, explica la complejidad de las transiciones entre disciplinas: "Se hace de manera seguida, un deporte tras otro. El tiempo que tardás en pasarte de un deporte a otro también suma al tiempo final, así que es algo que se entrena y cada vez lo tenés que hacer en mejor tiempo".

El atleta tucumano compite habitualmente en la distancia Sprint (750 metros de natación, 20 kilómetros de ciclismo y 5 kilómetros de atletismo), donde ha logrado destacarse a nivel nacional. No obstante, su resistencia física lo ha llevado a completar triatlones de distancia Olímpica (1500 m de natación, 40 km de bicicleta y 10 km de trote) e incluso un Medio Iron Man (1900 m de natación, 90 km de bicicleta y 21 km de trote), desafíos extremos que demandan entre 5 y 6 horas de esfuerzo continuo.

Bajo la planificación de su entrenador, Sebastián Maldonado, entrena intensamente entre cinco y seis días a la semana. "Tengo una planificación con mi entrenador, que es Sebastián Maldonado. Vamos poniendo objetivos y de acuerdo a eso vamos planificando semana a semana. Por lo general entreno cinco o seis días a la semana; todos los días realizamos algún tipo de entrenamiento bien intenso", revela.

Según explica el propio deportista, la preparación no se limita a lo físico; el aspecto mental juega un rol crucial para evitar que la mente se disperse o caiga en pensamientos negativos durante las largas horas de carrera. "Vas viendo todo lo que pasa a tu alrededor, y hay algunas cosas buenas y cosas malas que van pasando. Ves a otros atletas por ahí que se pinchan o tienen algún problema estomacal, y pensás: '¿Y si esto me pasa a mí?'. Tenés que ir luchando con tu cabeza para que sea todo positivo y no negativo", explica respecto a la importancia de la fortaleza psicológica en plena competencia.

Una de las claves del éxito de Palacio radica en su mentalidad. Durante su infancia, solía lamentarse por las actividades físicas que compartían sus amigos y hermanos (como el rugby o el fútbol) y de las cuales él no podía formar parte. Sin embargo, un cambio de enfoque transformó su realidad: decidió dejar de lamentarse por lo que no podía hacer y enfocarse en lo que sí.

"Eso sirve mucho: salir un poco del papel de víctima en el que por ahí uno se pone cuando no puede hacer cosas. Traté de encarar en lo que sí y no en lo que no, porque si no, iba a ser una mochila bastante pesada, muy difícil de sacársela de encima y salir de ahí", reflexiona Palacio. "Trato de hacer las cosas que me gustan. No es que haga algo tan distinto, sino simplemente buscar qué cosas me gustan y qué puedo hacer, y a eso sacarle el mejor provecho".

Al ser consultado sobre qué le diría hoy a aquel niño que lloraba y se lamentaba en su habitación por sus limitaciones físicas, Facundo responde con un mensaje inspirador: "Le diría que está bueno que se haya animado a salir de la zona de confort, a disfrutar y a tratar de ser una persona que hace lo que le gusta. Creo que eso es lo más importante que tiene que tener una persona".

La disciplina de Palacio no se limita al plano deportivo. A fines de junio, se recibió de abogado, profesión que combina con sus entrenamientos y con su puesto laboral en la firma Scania, donde trabaja desde hace cinco años.

Asimismo, su liderazgo ha trascendido el plano de la superación individual para volcarse al servicio comunitario. Junto a Martín Merlini, Palacio fue uno de los pioneros e impulsores de un proyecto solidario para recaudar fondos destinados al servicio de oncología infantil, iniciativa que hoy se ha consolidado como la Fundación Soy, la cual realiza eventos de natación en aguas abiertas para dicha causa. Gonzalo Robles, amigo personal y colega deportista de Palacio, destaca que fue el propio Facundo quien lo invitó a sumarse a este desafío: "Facu, además de desafiarme a probar este deporte, también me invitó a llevar ese desafío al servicio de los demás".

Actualmente, Palacio se encuentra enfocado en su próximo gran reto: su debut en una maratón de 42 kilómetros de distancia el próximo 20 de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires. Sobre cómo se prepara para esta prueba sin haber corrido nunca la distancia completa en los entrenamientos cotidianos, detalla: "Ninguna carrera que sea de larga distancia se entrena en su distancia total de corrido; lo que importa más es el acumulado semanal y mensual. Entonces, si entrenás mucho, hacés mucha carga y mucha base, eso ya te asegura la carrera, o al menos te acerca".

Con 25 kilómetros como su máximo recorrido previo en entrenamientos de atletismo, Facundo Palacio se prepara para cruzar un nuevo límite en las calles porteñas, demostrando una vez más que la verdadera fuerza reside en la determinación de la mente.