Jemio Portugal y el crecimiento de Atlético Tucumán: "Para los que pasamos todo este proceso, San Andrés es el paraíso"
El exjugador y actual intendente del complejo José Salmoiraghi repasó su historia en la institución, detalló las obras que transforman el día a día de los socios y reflexionó sobre la mística, la exigencia del hincha y el sentido de pertenencia de quienes vivieron las épocas más difíciles del club.
Foto Tyc Sport.-
Pablo Jemio Portugal, exjugador de Atlético Tucumán y actual intendente del complejo José Salmoiraghi, pasó por los micrófonos de Soy Decano en FM La Tucumana 95.9. En una charla cargada de nostalgia, pertenencia y proyección a futuro, analizó la abismal transformación estructural y deportiva de la institución, trazando un paralelismo entre sus años como futbolista en el Nacional B y la realidad que hoy disfruta el "Decano" en la máxima categoría del fútbol argentino.
Uno de los puntos más emotivos de la entrevista fue la mención de San Andrés, el nuevo predio de entrenamiento del club. Para Jemio Portugal, este logro es la coronación de un largo proceso de sacrificios silenciosos. "Para los que pasamos todo este proceso, es el paraíso", afirmó conmovido al recordar que, en su época de jugador, el plantel debía deambular por distintas canchas de la provincia. "Entrenábamos en Bajo Hondo, caían dos gotas y no se podía entrenar. Entrenábamos en Cardenales, en el Jockey, en Maldonado. Había que dividirse", rememoró. Aquella precariedad afectaba incluso al plantel profesional, que no contaba con comodidades básicas. "La primera división del club no tenía un lugar físico para entrenar, no tenía GPS, no tenía nada. Yo pienso siempre en la comodidad que tienen los jugadores que les toca ahora, en beneficio de ellos", valoró.
En su rol de intendente del Complejo José Salmoiraghi, detalló la batería de obras que se ejecutan para el disfrute de los socios y las disciplinas amateurs. Entre los avances, destacó la construcción de cuatro canchas de pádel, un nuevo gimnasio, una cantina frente a la pileta y la nivelación de terrenos para sumar tres canchas de fútbol 9 de césped natural, destinadas a una escuela de fútbol que hoy alberga a más de 600 chicos. "El complejo está corto de espacio, ha quedado chico hace mucho tiempo", reconoció, al tiempo que remarcó la función social del club, que recibe diariamente a entre 800 y 1.000 personas de diversas disciplinas como tenis, básquet, hockey y fútbol inclusivo. "El club es una contención social muy importante. Atlético está abierto a la comunidad permanentemente en todos los aspectos, en los que se ven y en los que no se ven", subrayó.
La formación de los juveniles y la pensión del club, que aloja a unos 30 chicos, también formaron parte del análisis. Jemio Portugal enfatizó el esfuerzo que realiza la institución para brindarles una preparación integral que incluye educación, alimentación y contención psicológica. "Nosotros tratamos de que los chicos valoren lo que tienen, su espacio, los recursos que el club dispone para su formación, porque la formación es integral", sostuvo. Asimismo, explicó las dificultades adicionales que enfrenta la región para proyectar futbolistas a la élite, señalando que "geográficamente estamos en desventaja. No somos el centro del país, no somos la pampa húmeda rica, no somos el centro de Córdoba y Santa Fe que tienen a todos los clubes más cerca".
Para Jemio Portugal, el verdadero motor detrás de este crecimiento es el incalculable valor humano de los exfutbolistas que hoy trabajan en las divisiones formativas y la reserva del club. "Yo veo compañeros de trabajo que no lo toman como un trabajo; hay un plus adicional", destacó. "Un técnico de formativas se sube a un colectivo un viernes al mediodía, viaja a Buenos Aires, duerme en el colectivo, llega, juega, se toma el colectivo de nuevo y llega el domingo. Eso es un sacrificio importante y es algo que no sé si lo haría alguien que no tenga ese plus de sentido de pertenencia", reflexionó con admiración.
Sobre el cierre, analizó la exigencia del hincha y el posicionamiento de la "marca" Atlético, que hoy seduce a grandes sponsors nacionales como Atomic. "Como hinchas pasionales, muchas veces irracionales, pecamos de no analizar los contextos. Nosotros queremos competir con clubes con presupuestos infinitamente mayores", advirtió. Sin embargo, admitió que disfruta enormemente el presente del club, algo que de joven le resultaba inimaginable. "Me crié, jugué y me retiré con Atlético en el Nacional B. No me imaginaba esto porque no lo había vivido. ¿Te imaginás Europa sin conocerla? No", comparó con humor. Ese amor incondicional quedó sintetizado en una frase íntima revelada por los conductores del programa que resume su ética de trabajo: "El día que le haga daño al club, me voy".







