"Me cayó la ficha al salir a la cancha": Ramiro Paunero, "el pibe de la Laprida" y su debut inolvidable en Atlético Tucumán
El fútbol suele tener guiones inesperados, y para Ramiro Paunero, el domingo pasado fue el estreno de la película que proyectó toda su vida. El juvenil "Decano" pasó por los micrófonos de Soy Decano en FM La Tucumana 95.9 y, todavía con la voz teñida por la adrenalina, relató cómo pasó de ser una duda en el hotel a una realidad en el césped del José Fierro.
Ramiro Paunero.-
“Ya pasó la ansiedad. Sí, ya pasó. Ahora disfrutando más que nada”, confesó Paunero apenas comenzó la charla con Lucho López y Soy Decano. El lateral izquierdo admitió que, antes de pisar el verde, lo que sentía era “más que nervios, ansiedad”. Su titularidad fue un secreto guardado bajo siete llaves hasta el último segundo: “El día anterior había practicado con los titulares, pero no era nada confirmado. Sabíamos que estaba la posibilidad. Y en el hotel tampoco me dijeron nada y bueno, me terminaron confirmando cuando llegamos al estadio”.
Lo más increíble de su debut fue el silencio cómplice que mantuvo con su círculo íntimo. No hubo mensajes de WhatsApp ni llamadas previas. “A nadie le avisé. Fue sorpresa. Todos se enteraron cuando llegaron a la cancha o cuando vieron los 11 que iba de entrada”, recordó con una sonrisa.
Minutos antes del pitazo inicial, la magnitud del momento lo golpeó de frente. “Me cayó la ficha, como dicen, cuando estaba saliendo a jugar y veía a la gente, el recibimiento, y dije: 'Uy, ¿dónde estoy parado?'”, relató Paunero. Mientras se acomodaba en el campo, sus ojos buscaron instintivamente un sector familiar: “Justo nos toca a nosotros, de mi lado está la parte de la Laprida donde siempre iba con mi papá y miraba para ese lado y como que se me querían caer un par de lágrimas. Tenía que estar ahí al 100%”.
Incluso después de ser reemplazado, la emoción no cedió. “Cuando me tocó salir, me senté en el banco y miraba la gente, tiré un par de lagrimones, pues no lo podía creer. Eso me conmovió mucho y me hizo poner los pies sobre la tierra de donde estaba”, confesó con total honestidad.
Ramiro detalló las palabras de Julio César Falcioni antes de salir al ruedo. “Me pidió que esté tranquilo, que haga las cosas simples, que si estaba ahí era por algo, que me lo había ganado y que lo demás iba a venir solo, pero que lo haga con tranquilidad”, explicó. El técnico también le dio instrucciones tácticas precisas: “Me dijo que esté tranquilo, que tome las decisiones que tenga que tomar, que iban a salir bien. Me dejó mucha tranquilidad para la hora de salir a jugar”.
Esa paz también vino de sus compañeros, especialmente de "Lucho" Vallejo. “Nos conocemos de reserva y hablamos mucho. Vallejo me dio la confianza, la tranquilidad para hacerlo de esa manera. Cada duelo que ganábamos se festejaba como un gol y eso, obviamente, quieras o no, te va subiendo la confianza”, destacó. Paunero, que se unió al primer equipo recién el miércoles anterior, resaltó la calidez del plantel: “Gracias a Dios me hicieron sentir parte del primer día, me hablaron en todo momento”. Incluso recordó un vaticinio de Leandro Díaz: "El primer día me dijo: 'prepárate porque te va a tocar jugar'. Parece que ya lo sabía él”.
Sobre el juego ante Independiente Rivadavia, analizó que “al principio, en la entrada en calor, sabíamos lo que nos esperaba, que capaz la cancha un poco pesada, pero más por el clima. No iba a servir de excusa”. Sufrió en una jugada clave donde la pelota recorrió la línea de meta: “Vi cómo cruzó toda la línea y decía 'por favor que no entre, por favor que no entre'”.
Sin embargo, lo que realmente conmovió a Tucumán fue lo que pasó después del partido. El video de Paunero abrazando a su madre se hizo viral rápidamente. “Millones de veces me acompañó. Mi mamá fue la que siempre me acompañó a todas las canchas. Nunca se quedó en casa, nunca me dijo 'hoy no puedo'. Me sorprendió la viralización, pensé que no iba a llegar tan lejos el video”, comentó. “Mi mamá me dijo que lloró todo, todo el partido lloró básicamente. No lo podía creer”.
Pero el momento más íntimo fue con su padre. “Me fundí en un abrazo con mi papá y fue emoción pura porque largué cosas que venía acumulando y sentí que llegué o cumplí lo que quise siempre”, confesó Paunero. Su padre, pegado al vidrio de la tribuna, no pudo ni analizar el juego: “Le pregunté qué tal había visto el partido y me dice: 'si te soy sincero, lo que menos vi fue el partido por la emoción que tenía'. Estaba cumpliendo parte de su sueño porque de muy chiquito me llevó a la cancha”.
A pesar de la euforia, Ramiro tiene los pies en el suelo. Se define como un admirador de Nicolás Tagliafico: “En el Mundial lo vi mucho, es un jugador que me gusta de hace mucho tiempo”. Del plano local, mencionó a Elías Gómez y a Lautaro Blanco como sus espejos.
Para Paunero, este debut no es la meta, sino el punto de partida. “Soñé que iba a llegar ese día, pero no de esta manera, siendo titular. Pero bueno, por algo Dios quiso que sea así y fue bastante lindo para mí”, reflexionó. Ahora, el objetivo es claro: “Ahora hay que seguir más, hay que buscar más objetivos a futuro. Lo que más quiero es seguir sumando minutos”. El pibe de la Laprida ya es una realidad de Primera.







